La "nueva" Nora Cárpena: "Viví muy pendiente de la enfermedad de Guillermo; ahora tengo más libertad"

Nora Cárpena vive una nueva temporada en Mar del Plata, esta vez con la obra Mentiras inteligentes, en el Lido y junto a Arnaldo André, Federico Bal y Mica Vázquez
Nora Cárpena vive una nueva temporada en Mar del Plata, esta vez con la obra Mentiras inteligentes, en el Lido y junto a Arnaldo André, Federico Bal y Mica Vázquez Fuente: LA NACION - Crédito: Mauro V. Rizzi
Gustavo Lladós
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29 de enero de 2020  • 00:02

MAR DEL PLATA.-Figura icónica de la televisión, el teatro, el cine y la radio, y fundamentalmente de las temporadas en Mar del Plata: Nora Cárpena ya tiene 28 en su haber. Un verano sin ella no es lo mismo, de ahí que se la extrañara tanto los últimos años, cuando se quedó en Buenos Aires al cuidado de su marido, Guillermo Bredeston, postrado desde 2011 a causa de cuatro ACV (murió en 2018). La última vez que trabajó en La Feliz fue en 2016, en Mujeres de ceniza, y para eso decidió trasladar en ambulancia a su marido y lo "internó" en su casa de la costa, con todos los servicios propios de un hospital. Sin dudas un doble acto de amor hacia el hombre de su vida y el teatro.

Ahora, a cuatro años de aquella obra, y a uno y medio del deceso de Guillermo, Nora volvió a la ciudad de sus amores para protagonizar la comedia Mentiras inteligentes, en el teatro Lido, junto a Arnaldo André, Federico Bal y Mica Vázquez. La obra está nominada en la categoría Comedia a los premios Estrella de Mar, y Nora y André también, en sus respectivas categorías actorales. Esto la tiene exultante, pese al terrible momento que vivió a comienzos de enero cuando parte del techo de la bóveda familiar en el cementerio de Mar del Plata se le vino encima y debió ser hospitalizada con una gran herida en la cabeza. "Pero lo peor es que tuvimos que cancelar la función, yo quería hacerla pero los productores no me lo permitieron", comenta a tono con su reconocida profesionalidad.

-¿Cómo estás de salud? ¿Ya te recuperaste del todo?

-Ya estoy bien, hace unos días me sacaron los puntos y puedo hacer vida normal. Por suerte el pedazo de mármol que se me cayó encima no llegó hasta el hueso, si no, otras habrían sido las consecuencias. Así que espero que esto simplemente quede como una anécdota.

-¿Cómo fue volver a trabajar a Mar del Plata sin Guillermo?

-Y... fue raro. Tal vez lo que me pasó en el cementerio tenga que ver con esto...Yo estoy encontrando un lugar en la vida distinto. A medida que uno va transitando este nuevo camino se van amoldando las cosas que van ocurriendo, que antes uno vivía de una manera y ahora las estamos empezando a vivir así, sin dudas de otra.

Para Nora Cárpena esta es su primera temporada en Mar del Plata sin la compañía de su marido, Guillermo Bredeston
Para Nora Cárpena esta es su primera temporada en Mar del Plata sin la compañía de su marido, Guillermo Bredeston Fuente: LA NACION - Crédito: Mauro V. Rizzi

-Lo último que hiciste en Mar del Plata fue Mujeres de ceniza, hace ya de esto cuatro años. Y entonces decidiste trasladarte con él, montando una suerte de hospital en tu casa, ¿no?

-Sí, exacto. Yo me vine con él enfermo y le brindé toda la contención médica y afectiva necesarias. Nunca lo hubiera dejado solo en la Capital para venir a trabajar a Mar del Plata. Sólo así me quedé tranquila y pude seguir aquí con la profesión.

-¿Cuántas temporadas hicieron juntos en Mar del Plata?

-Uy, ¡un montón! En el Hermitage hicimos como siete comedias y en el teatro Bristol (que antes se llamaba Astral), al menos otras tres.

-¿Qué recuerdos tenés de aquellas temporadas?

-Hemosos recuerdos. Y no sólo por las temporadas en sí, sino porque me parece que tanto Mar del Plata como el país eran otra cosa. Se vivía de una manera distinta. Venía mucha gente a Mar del Plata y los teatros, aún los que no iban primeros en recaudación, hacían dos funciones diarias y llenaban todas las noches. Eran otras épocas, todo el mundo venía a Mar del Plata. A lo mejor estaban menos popularizados los balnearios de alrededor y no había un casino en otros lados. Y en este momento el país está sufriendo una crisis, entonces el teatro no puede escapar a esa crisis.

-¿Cuánto afecta la crisis a la actual temporada? ¿Se podrá revertir el mal comienzo?

-Sí, se va a revertir, pero en un punto, no del todo. La temporada va a andar mejor, proporcionalmente a cómo empezó. Obviamente el corazón de una temporada es siempre mejor que su comienzo, pero este comienzo... No va a ser una mala temporada, pero tampoco una gran temporada. Carlos Rottemberg dice que hasta el momento es mejor que la del año pasado y probablemente sea así, pero no va a ser "aquella" temporada.

Mar del Plata es una ciudad que nos dio mucho, como familia y como actores. Tuvimos mucho éxito y la pasamos muy bien. La hemos saboreado y disfrutado como a ninguna otra ciudad

-¿Por qué decidiste enterrar a tus padres aquí y también traer las cenizas de Guillermo?

-Porque mi papá (el actor Homero Cárpena), aunque pocos lo saben era marplatense. Así que esa bóveda, donde me ocurrió el accidente, es de la familia Cárpena; Cárpena Ispe, porque mi abuela era Ispe y por eso también están enterrados todos los familiares de mi abuela paterna. Luego, cuando murió mi mamá (la actriz Haydée Larroca), mi hermana (la actriz Claudia Cárpena) y yo decidimos traerla aquí para que estuviera junto a nuestro padre. Y cuando muere Guillermo la primera opción fue llevar sus cenizas a Concepción del Uruguay (Entre Ríos), donde están sus padres, pero a mis hijas les pareció mejor que estuvieran en Mar del Plata. Porque Mar del Plata es una ciudad que nos dio mucho, como familia, digo. Y también como actores. Tuvimos mucho éxito y la pasamos muy bien. A Mar del Plata la hemos saboreado y disfrutado como a ninguna otra ciudad. No me alcanzan las palabras para explicarlo, pero en Mar del Plata he sido muy pero muy feliz, y mis hijas también. Así que le debemos mucho, y también la ciudad a nosotros, por supuesto. Entonces, volviendo al por qué del traslado de las cenizas de Guillermo, mis hijas entendieron que a esta ciudad vamos a volver todo el tiempo y a Concepción del Uruguay no, porque ya no queda nadie de la familia de Guillermo. Y mi cuñado, el Dr. Jorge Bredeston, al que por supuesto consulté, también estuvo de acuerdo.

-¿Cómo es tu vida ahora, a partir del deceso de Guillermo?

-Como en los últimos años yo viví muy pendiente de la enfermedad de Guillermo, todo giraba alrededor de eso. Entonces ahora... no quiero que suene mal, pero tengo más libertad. Por ejemplo, ya no tengo que volver a casa corriendo para ver cómo está.

-En un punto, después de cuidar de él durante tanto tiempo, ¿te sentís liberada?

-Sí, me siento liberada. Porque además yo no lo veía a él feliz. Mientras tuvo conciencia, durante el largo tiempo que estuvo en cama con botón gástrico, con traqueotomía, pero con conciencia, Guillermo la pasaba muy mal: lloraba, tenía una tristeza infinita. Después llegó un momento, gracias a Dios, que perdió la conciencia, que ya vivía en otro mundo. No sabés cómo agradecí que ya no se diera más cuenta de nada. No sabés cómo se lo había pedido a Dios. Yo salía igual, hacía mi vida, pero no era lo mismo. Por ejemplo, me iba a un cine con una amiga y terminaba la película, miraba la hora y llamaba a casa para ver cómo estaba Guillermo. Allí había enfermeros las 24 horas del día. Y por más que me dijeran que todo estaba bien, o mejor dicho que todo seguía igual, yo no me iba a comer con mi amiga, me volvía a casa.

"Viví muy pendiente de la enfermedad de Guillermo (Bredeston), todo giraba alrededor de eso. No quiero que suene mal, pero ahora tengo más libertad"
"Viví muy pendiente de la enfermedad de Guillermo (Bredeston), todo giraba alrededor de eso. No quiero que suene mal, pero ahora tengo más libertad" Fuente: Archivo - Crédito: Julian Bongiovanni

-¿Te sentías culpable?

-Y sí, si no volvía inmediatamente me daba un poco de cosa. Ahora todo cambió, salgo y no tengo que darle cuentas a nadie.

-¿Cuánto tuvo que ver esta "liberación" con empezar a mostrar en televisión, en tu rol de panelista de Incorrectas, una Nora más punzante, osada y desprejuiciada, una Nora hasta ahora desconocida?

-Yo creo que la gente que realmente me conocía, como es el caso de Moria (Casán), que me convocó, sabía de ese costado mío. Lo que sucedió es que en televisión nunca había hecho de Nora, hacía personajes, hacía ficción. Y cuando hacía una nota siempre me centraba en la ficción que tenía que promocionar. Pero en Incorrectas yo soy yo, y yo soy más esa Nora, la que el público está descubriendo, la que nunca se imaginó.

-¡Y hasta qué punto!¡Llegaste a simular un orgasmo ante cámaras!

-Nadie esperaba eso, ¿no? Y no creo que me paguen para tanto (risas), pero me divertí mucho. ¡Cómo lo disfruté!

-¿Qué te dicen tus nietos de tus "travesuras" en televisión?

-Ellos están encantados, se divierten mucho. Los jóvenes son tan distintos a nosotros. A veces uno piensa : "Ay, cómo les digo esto, cómo se los cuento", y después los chicos te dan cada lección. Por ejemplo, unos amigos gay míos adoptaron tres chicos y vos pensás: "¿cómo se tomarán esta situación sus compañeritos en el colegio?" ¿Y sabés qué? Para esos chicos esto ya es normal, no se conflictúan. Es uno el que se hace el rollo. Esta generación que se viene es distinta y ve las cosas con naturalidad y cuando sean adultos y tengan el poder en sus manos, Dios quiera que no cambien y sigan siendo libres.

-¿Qué más debemos esperar de esta "nueva" Nora?

-Ojalá que me den la posibilidad de seguir mostrando otras facetas. En cuanto al trabajo, me gustaría hacer en ficción cosas que nunca he hecho. Me gustaría hacer otros tipos de trabajos, y no porque desprecie la comedia, todo lo contrario: me encanta la comedia y con un poco de vanidad te digo que sé que soy buena comediante. Pero me gustaría intentar hacer otro tipo de teatro, por ejemplo trabajar en el Cervantes y así poder mostrar una faceta dramática que poco he podido desarrollar. Mi sueño es interpretar a la Natividad de Un guapo del 900, me encantaría hacer esa criolla tan seca que compuso maravillosamente Lydia Lamaison junto a Alfredo Alcón y antes de ella Milagros de la Vega. Logré darme el gusto de hacerla en la radio, durante la época de (Daniel) Scioli, cuando hacíamos radioteatro en Radio Provincia, con Osvaldo Laport como el guapo, que lo hizo muy bien. Y como en la radio no importa la diferencia de edad, pudimos hacer de madre e hijo sin problemas. Ahora tal vez regrese ese ciclo a Radio Provincia. Ojalá, porque no sólo es una posibilidad de trabajo para mí sino también para muchos actores, que por ahí por ser mayores no son convocados por la televisión o ya no tienen tanta memoria. Yo tuve la suerte de que trabajaran todos los grandes, fundamentalmente los que habían sido grandes estrellas como Beatriz Taibo y Guido Gorgatti. ¡Y hasta Moria Casán vino a hacer un texto de Alberto Migré!

-Hablemos de Mentiras inteligentes. ¿Qué te interesó del proyecto?

-En principio me pareció una comedia de texto interesante y me gustó mucho volver a trabajar con Arnaldo, con quien hacía mucho tiempo habíamos hecho una novela de (Alberto) Migré. Pero por sobre todas las cosas me interesó volver a Mar del Plata.

"Moria es una mujer muy cálida, una muy buena persona que siempre está cuando una la necesita"
"Moria es una mujer muy cálida, una muy buena persona que siempre está cuando una la necesita" Fuente: LA NACION - Crédito: Mauro V. Rizzi

-Esta semana empezaron a hacer dos funciones diarias. ¿Se puede hacer realmente bien un texto dos veces al día durante toda la semana? ¿No es inhumano?

-Humano es, porque se hace. Pero yo creo que es mejor hacer una sola. Con esfuerzo se pueden hacer dos, claro que sí, y de hecho las hacemos, pero no creo que las dos salgan iguales. Yo creo que siempre hay una que sale peor.

-Después de la temporada, ¿seguirán con la comedia de gira?

-No sé qué proyectos tendrá el productor, a mí no me ha dicho nada. Yo tengo el semi compromiso de volver a América TV, al programa de Moria. Si el programa sigue yo estaré ahí a partir de abril.

-A propósito, ¿cómo es tu relación con Moria? ¡Parecen el agua y el aceite!

-Así somos, como el agua y el aceite (risas). No, bueno, en realidad no somos tan así. Moria es una mujer muy cálida, una muy buena persona que siempre está cuando una la necesita. Ojo, eso si te quiere, porque si no te quiere te puede destruir; es verdad, ella es así. Yo tengo la suerte de conocer su "malo más mejor". Como a mí se me ocurrió hace 30 años que ella hiciera la Luisa de Brujas, que de alguna manera cambió su carrera, ahora me da una mano para que yo cambie en algunas cosas y me hace sentir muy cómoda en su programa. Con ella me siento protegida, cuidada, sé que estando Moria nada malo me va a pasar. Moria me hace bien, ella tiene una cosa protectora que yo valoro y agradezco, sobre todo en este momento de mi vida en que estoy muy sensible.

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