Lucho Avilés, un pionero que se sentía cómodo en el conflicto

El conductor, que falleció este sábado a los 81 años, fue el creador de un estilo, pero también el protagonista de grandes peleas
El conductor, que falleció este sábado a los 81 años, fue el creador de un estilo, pero también el protagonista de grandes peleas
Mariano D'Andrea
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8 de junio de 2019  • 17:58

Polémico. Imitado y odiado en partes iguales, Lucho Avilés cargaba con un título casi nobiliario en el mundo de la televisión: el de pionero de los ciclos de chimentos. Sus primeros pasos laborales en la Argentina los dio en el diario Crónica y a pesar de haberse convertido en una personalidad televisiva, nunca se encontró del todo cómodo en la pantalla chica. "Yo hacía televisión porque era un mercenario y un profesional. Me pagaban y chau. Pero mi pasión ha sido siempre la gráfica y escribir", le contó a LA NACION, en 2013.

Avilés, nacido en Montevideo, Uruguay, el 30 de abril de 1938, hizo su debut televisivo en Feminísima, de Canal 2 y, hacia fines de los 80, se puso al frente del recordado ciclo de entrevistas El pueblo quiere saber, junto a Oscar Otranto primero y con Pinky después.

Varias décadas, debutó con su ciclo más recordado: Indiscreciones. El programa, que comenzó a emitirse en 1990 por Telefe, marcó un antes y un después en lo que respecta a los ciclos de chimentos y sirvió de modelo para los que vendrían después: un conductor y varios periodistas brindando información del mundo del espectáculo, con algunos toques de humor y cierto estilo descontracturado.

El programa pasó luego a Canal 9 y terminó su ciclo en la pantalla de ATC. "Era la época del uno a uno. El rating que teníamos era descomunal, hoy los juntás a todos los que hacen este tipo de programas y no llegan al rating que teníamos nosotros. Cuando bajó de Canal 9, se fue con 14 puntos de promedio. Pero habíamos llegado a tener, en Canal 11, 30,5, el día del casamiento de Enzo Viena", recordaba.

De Indiscreciones participaron algunos de los colegas de Avilés que luego terminarían convirtiéndose en referentes de los programas de chimentos: Marcelo Polino, Jorge Rial, Marcela Tauro y Susana Roccasalvo, entre otros.

Durante los últimos años, su presencia en la televisión fue esporádica. En 2007 formó parte, junto a Patricia Sosa, Oscar Mediavilla y Valeria Lynch, del jurado del "Cantando por un sueño". Desde 2003 hasta 2012, además, condujo Convicciones, por Magazine.

Si bien siempre resguardó su vida privada -vivió un comentado romance con la actriz Inés Moreno y en 1984 se casó con María del Carmen Festa, madre de su hijo Álvaro-, desde sus programas nunca perdió la oportunidad para generar polémica y dirigir "dardos" contra sus enemigos mediáticos. Susana Giménez y el entonces gerente de programación de Telefe, Gustavo Yankelevich, fueron algunos de sus blancos favoritos.

Su enemistad con Susana, por ejemplo, lo llevó a protagonizar una violenta pelea con el entonces marido de la diva, Huberto Roviralta, que terminó con un vaso de whisky vaciado en la cabeza del chimentero.

Marcela Tauro reveló hace un tiempo que el periodista también se peleó a las trompadas con Jorge Rial. Ocurrió en 2002, cuando Avilés conducía Indomables y Rial era gerente de programación de América. "Nosotros escuchamos los gritos, yo estaba en maquillaje. Salimos y los vimos, estábamos con las maquilladoras tratando de separarlos y no podíamos. ¡Me acuerdo cómo le quedó el jopo! Ese día Lucho no salió al aire. Eso de hecho le costó el puesto", recordó la periodista en La 100.

"Tengo muchos más amigos que enemigos. A los famosos les cae peor que comentes una obra de teatro en la que actúa y digas 'qué mal que está', a que mandes al aire una indiscreción. Es una profesión que va indisolublemente ligada a la vanidad. No hay nadie que aguante que le digas 'realmente, estás muy mal'", aseguraba Avilés, sin embargo.

Lo cierto es que a lo largo de su carrera varias veces tuvo que presentarse ante Tribunales. "Los (juicios) penales los gané todos. Tuve 20. Y civiles gané la mitad y perdí la mitad. Pero fueron fallos injustos", explicaba.

Sus repudiables dichos sobre los cartoneros -"los educaría o pondría una granada en la bolsa de basura"- estuvieron a punto de llevarlo, también, ante la Justicia; pero todo terminó en una instancia de mediación entre el conductor y el Centro para la Justicia Básica (CEJUBA). La abogada de la entidad, Carla Vercelli, explicó en una entrevista: "Se discutió mucho. Luego de 5 o 6 audiencias logramos que se comprometiera a pagar los libros para un colegio de Villa Fiorito donde asisten los hijos de cartoneros. Eran 15 libros por cada año, que él consiguió al 20 por ciento menos, y un globo terráqueo que nunca recibimos. Nos pagaron los honorarios creyendo que nos olvidaríamos de los libros y no quería entregarlos. Hace un mes y medio que llegaron los libros al colegio".

Uno de los últimos escándalos en los que decidió meterse fue en el que protagonizaron Victoria Vanucci y su entonces marido Matías Garfunkel, cuando trascendieron fotos de ambos cazando animales. En ese momento, un sinfín de famosos utilizaron las redes sociales para condenar el hecho y Avilés, amante de la caza, salió a respaldarlos. El parte policial de su deceso indica, de hecho, que su muerte se produjo en un "club de caza y conservadurismo" ubicado en Palermo.

Según trascendió, Avilés había expresado su deseo de no ser velado, por lo que sus restos serán despedidos en un responso y descasarán, finalmente, en el Memorial de Pilar.

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