Posa por primera vez en una producción con cambios de look y anuncia su desembarco en la moda. Sueña con estudiar diseño y algún día tener su propia marca
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Es tímida. No le gustan las notas ni las fotos, nunca lee lo que se escribe sobre ella en las revistas y casi no se detiene a mirar las imágenes publicadas. Linda, carismática, cálida, Lucía Celasco (20) se convirtió en una it girl sin proponérselo y con su estilo –rebelde, con toques grunge– gana fans incondicionales entre las chicas de su edad. Es la nieta de Susana Giménez –hija mayor de Mercedes Sarrabayrouse (51) y Eduardo Celasco (51)– y respiró lo que se siente ser famosa desde muy chica, no sueña con la popularidad ni con la televisión. Pese a su bajo perfil, casi una filosofía de vida para ella, aceptó posar por primera vez en una producción de fotos con cambios de ropa. Solo porque se trataba de celebrar su debut como diseñadora de moda (para la marca Como Quieres que te Quiera), su primer trabajo importante.
De Susana, Luli (como la llaman en su familia) heredó las curvas, el desenfado y la rebeldía. Divertida, de sonrisa fácil y amiguera, dice que le gusta la ropa, los viajes, el arte, los libros... A la hora de posar, se mostró distendida y segura de sí misma, con la cadencia de una modelo profesional. Conforme con el balance de su primer trabajo creativo –el resultado será presentado en sociedad en pocos días–, venció la vergüenza y se animó a una entrevista.
–¿Cuándo empezó a interesarte la moda?
–Siempre me gustó la ropa, desde muy chica. Cuando iba a la casa de mi abuela me probaba todo lo que encontraba en su vestidor, especialmente los tacos, y jugaba a desfilar frente al espejo. [Risas].
–¿Cuáles son tus diseñadores favoritos?
–Me gustan muchos: Chanel, Versace, Dolce & Gabbana, Marc Jacobs…
–¿Te gustaría tener tu propia empresa fashion?
–Me coparía más tener mi propia marca. Quizá lo haga más adelante. Me gustaría estudiar algo relacionado con el diseño de moda. Ahora estoy justamente averiguando qué y dónde.
–¿Cómo fue tu participación en este primer trabajo?
–Me reuní varias veces con el equipo de producto y ellos me guiaron en este proceso. Me ayudaron a elegir la mejor tela para cada prenda, de acuerdo con lo que a mí me gustaba, y me orientaron cuando tuve dudas. La marca tiene un estilo más romántico que el mío, por eso al principio me sorprendió que me convocaran. Mi colección cápsula es más rocker, como mi estilo, y por suerte, les gustó.
–¿A quién le pediste consejo antes de firmar contrato?
–Lo hablé con papá y mamá, con mi novio, y también con mi abuela. Cuando les mostré mi línea, les encantó. Primero me alentaron para que lo hiciera y cuando terminé, me felicitaron.
–¿Cuál es tu balance de esta primera experiencia?
–Muy positivo. Aprendí mucho, sobre todo a trabajar en equipo. Pude ponerle mi toque y hasta diseñamos la campaña, el logo, las bolsas... Al principio estaba algo nerviosa, porque no sabía cómo iba a quedar, pero de a poco me fui metiendo más en el proyecto y establecí un buen vínculo con el grupo, que para mí es importante. Y lo mejor de todo es que sigue para la temporada próxima: el verano 2015.
LA NIETA DE UNA DIVA
Cuando terminaba el verano 2012, Lucía se reencontró con Joaquín Rozas (25) –se conocen desde que ella tenía 9 años y él 14– y el flechazo fue inmediato: nunca más se separaron. Enamorados, se tatuaron el mismo corazón (ella tiene nueve tattoos, entre otros la frase "Carpe diem", una media luna islámica y un buda sonriente) y disfrutan de una historia de amor que ya tuvo capítulos escritos en Ushuaia, Punta del Este, Londres, Nueva York y Miami. Pero, por ahora, Luli no quiere hacer muchos planes. "Soy cero Susanita. Puedo convivir con alguien, tener hijos, pero creo que no me voy a casar nunca", dice. Dueña de una figura envidiable ("soy refiaca para moverme, pero dos veces por semana viene un personal trainer a casa y hago gimnasia"), cabello castaño, ojos claros y boca perfecta, la heredera de Susana funciona como un imán para los fotógrafos y, aunque se empeñe en conseguirlo, pocas veces su presencia pasa inadvertida. "De chica no entendía mucho qué significaba ser la nieta de Susana. Pero no lo padecí. Nos llevamos bárbaro, como cualquier nieta con su abuela. Para mí es simplemente Kika".
–¿Hay algo de divismo en tu ADN?
–¡Soy cero diva! Al contrario, soy una chica relajada y espontánea, nada de pose.
–¿Encontrás algún parecido en tu carácter con el de Susana?
–Creo que somos bastante parecidas: alegres, espontáneas, positivas. Nos reímos mucho y nos encanta viajar, salir a comer, ir de compras. Adoramos la moda y el shopping. [Risas]. En lo que no nos parecemos tanto es en que ella es muchísimo más expresiva y cariñosa. Yo, en cambio, soy más reservada y fría.
–¿Te sentís una chica fashion?
–La verdad es que no estoy tan pendiente de mi imagen, ni pienso mucho qué voy a ponerme. Trato de verme natural, no uso casi maquillaje; apenas un poco de labial colorado. Ni siquiera voy mucho a la peluquería, porque yo misma hago de peluquera y me divierto probando cosas nuevas en mi pelo.
–El mundo de la moda va a llevar a exponerte…
–Con el tiempo me fui acostumbrando a que me saquen fotos aunque no quiera. Posar no es lo que más me gusta, pero entiendo que forma parte del trabajo que estoy haciendo y le pongo muchas ganas para que se luzca.
Texto: Gabriela Grosso
Fotos: Coni Dietrich
Estilismo: Nadine Awada
Producción: Vicky Miranda
Peinado y maquillaje: Rosario Recondo, para Frúmboli Estudio
Agradecimientos: Como Quieres Que Te Quiera, Cuatro Musas, De La Ostia, Blackmamba; Lucía & Como Quieres y TheCocoRoom.com
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