En una entrevista exclusiva con ¡Hola! hablan de todo: la relación con su padre, el mundo del espectáculo y su vida en familia
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Las hijas del rey de la televisión argentina bien podrían tener delirios o caprichos de princesas. Pero no. Con tan sólo compartir unos minutos con Micaela (23) y Candelaria (21) Tinelli es posible adivinar que se trata de dos chicas que prefieren el bajo perfil a la exposición desmedida y que buscan –más allá de la fama de su padre– hacer su propio camino. Además de los dos locales de su restó Bartola, Mica acaba de lanzar su propia marca de ropa, Ginebra, y Cande sigue adelante con sus estudios de Bellas Artes mientras prepara su próxima muestra.
En la intimidad del loft –devenido en atelier– que acaba de estrenar Candelaria, las hermanas Tinelli se disponen a la entrevista con ¡Hola! Argentina , una charla plagada de miradas cómplices, risas compartidas y gestos de amor mutuo.
–¿Siempre fueron tan amigas?
Micaela: Toda la vida.
Candelaria: Es que somos muy seguidas y, aunque tenemos personalidades diferentes, somos muy compañeras.
Micaela: Yo diría que somos "hermanas-amigas" y compartimos mucho…
–¿De chicas también eran compinches?
Micaela: Por ahí teníamos algunas peleas propias de la edad, que duraban menos de cinco minutos.
Candelaria: Siempre dormimos en la misma habitación hasta… [Se detiene y piensa.] No, no lo voy a decir para no quedar como dos grandulonas. [Se ríe.] Nos costó separarnos de cuarto.
–¿En qué sienten que se complementan?
Micaela: Cande es más ordenada en todo y eso me ayuda en lo cotidiano. Más prolija, más meticulosa.
Candelaria: Mica es virginiana. Cuando viajamos hace poco a Nueva York, le preguntaba todo el tiempo: "¿Dónde está Virgo?".
Micaela: ¡Es cierto! El cuarto del hotel era un caos y ella estaba todo el tiempo ordenando. Mi carácter obsesivo típico de Virgo está puesto en el cuidado de mis cosas y de mis seres queridos.
Candelaria: Yo soy muy metida para adentro y Mica es más relajada, le importa poco y nada lo que opinen los demás. Yo estoy más pendiente de lo que puedan pensar, de la imagen…
Micaela: También nos escuchamos mucho y, si tenemos algún problema, nos llamamos enseguida. Cande siempre es la primera persona a quien recurro cuando necesito un consejo y a ella le pasa lo mismo conmigo.
–¿Nunca discuten?
Candelaria: Sí, hay un tema por el que nos peleamos: la ropa. A ella le cuesta prestarme…
Micaela: ¡Tampoco me deschabes en todo! Los que nos conocen se ríen porque saben que nuestras peleas son un segundo de tornado y después, la calma. ¡Bipolares mal!
Candelaria: Amor-odio total.
–Y si la discusión es un poco más fuerte, ¿quién levanta primero el teléfono para acercarse?
Micaela: ¡Cande! Yo soy más orgullosa.
Candelaria: Lo que pasa es que yo me olvido enseguida. Pero también debo decir que un llamadito mío basta para aflojarla. [Se ríe.]
–¿Qué disfrutan de hacer juntas?
Candelaria: Nos encanta viajar, la pasamos muy bien… Además, siempre estamos buscando lugarcitos nuevos para comer, para tomar el té.
–¿Y qué no comparten?
Micaela: ¡Los novios! [Carcajadas.]
Candelaria: La equitación y la pintura son parte de mi mundo privado, por ejemplo.
Micaela: Y Ginebra, mi marca de ropa, es parte del mío. Cande también pasa mucho tiempo con Nacho [Lecouna], su novio. Somos amigas, pero también muy independientes. Está bueno tener nuestros momentos de soledad.
LA FAMA DE PAPA

–¿Cómo fue crecer con la mirada del afuera?
Candelaria: Para mí fue muy difícil… Es un tema que lo vas superando con los años y aprendimos a convivir con la exposición.
Micaela: Además, ahora que estamos más grandes, papá nos pide que lo acompañemos más, que estemos con él en los Martín Fierro… La primera vez nos costó bastante decirle que sí.
Candelaria: Sumado a que nosotras somos de bajo perfil, bajísimo. [Se ríe.]
–Pero ¿a qué edad fue más complicado sobrellevar la exposición?
Micaela: En la adolescencia, porque estaba lidiando con mis cambios internos. Además, tenía que entender por qué la gente opinaba de mi papá y de mi familia. Pero hoy en día, ya no me afecta lo que digan porque también aprendimos a no tomarnos nada como personal.
Candelaria: Además, si vamos a depender de la opinión de cada persona, dejamos de vivir nuestra propia vida.
–¿Este es un tema que suelen hablar con Marcelo?
Candelaria: Papá siempre dice que no nos tiene que importar lo que opinen los demás. Imaginate que si él, que está superexpuesto, es tan relajado con el tema, nosotras no podemos ser menos.
Micaela: Me acuerdo de que durante un viaje a Bariloche, estábamos comiendo, se acercó una mujer y le dijo: "Quiero decirte que me parece pésima la imagen de la mujer que da tu programa". Lo hundió delante de todos. Todos nos quedamos en silencio. Papá simplemente la miró y le contestó: "Respeto tu opinión, pero si no te gusta el programa, no lo mires".
Candelaria: El nos transmite y comparte con nosotras su forma de manejar la exposición.
Micaela: Y de mamá heredamos el perfil bajo.
–Hablando de su mamá [Soledad Aquino], ¿cómo se llevan con ella?
Micaela: Formamos un buen triunvirato, somos muy amigas y compañeras… Ella está siempre atenta a todo lo que hacemos.
–¿Cómo fue el momento en que decidieron dejar la casa materna para mudarse con Marcelo?
Candelaria: Fue algo que se dio naturalmente cuando yo empecé la facultad y me quedaba más cómodo vivir en Capital. Mamá es un poco negada y fóbica a la gran ciudad y prefirió quedarse en San Isidro. Pero estamos en contacto todo el tiempo con ella y la visitamos muy seguido.
Micaela: En realidad, la mudanza también se dio cuando papá se separó de Paula [Robles].
–¿Y cómo es la convivencia Marcelo-Micaela-Candelaria?
Micaela: También hemos formado un buen triunvirato con papá.
Candelaria: La verdad es que es relajada la convivencia porque cada uno tiene su espacio. La pasamos muy bien, nos divertimos mucho. Tenemos un vínculo muy fuerte.
Micaela: Papá también está muy presente en lo que hacemos y nosotros en todo lo que hace él.
–Imagino que escucharán cosas sobre Marcelo que no les causan gracia… Micaela: Algunas cosas duelen, pero tratamos de no engancharnos.
Candelaria: A veces te dan ganas de decir: "Bueno, aflojen un poco con las críticas". Se inventa mucho, pero somos muy relajados los tres.
–¿Les da celos que se hable de Marcelo como uno de los "hombres más deseados" de Argentina?
Micaela: A mí me causa gracia cuando dicen eso, pero bueno, algo de celos siempre te da… Celos relajados, ¿eh?
Candelaria: Claro, porque entendemos que es parte del show. Nos tomamos con mucho humor los romances que le adjudican. Puertas adentro es diferente, es un hombre como tantos otros. Con Paula tenemos una relación excelente y con Sol [Calabró] también tenemos muy buena onda.
–¿Marcelo es un papá celoso?
Candelaria: Esa imagen que le crearon de "cuida" no tiene nada que ver con la realidad. Es muy tranquilo y relajado con sus yernos. [Se ríe.]
Micaela: Siempre fue muy canchero con nuestros novios, tiene una cabeza de padre moderno que está buenísima: acompaña y entiende.
MI HERMANA, LA MEJOR
–Candelaria, ¿qué admirás de Micaela?
–Es muy creativa, tiene mucho vuelo y muy buen gusto.
–¿Y vos, Mica?
–Siempre dijo que soy la fan número uno de Cande. Me encanta lo que hace. Nos admiramos mutuamente. Este es el momento de tirarnos flores. [Se ríe.]
–¿Se sienten un referente de estilo?
Micaela: Yo no podría decir eso de mí misma, ni tampoco lo siento así. No estoy atenta a si me van a mirar más o menos por lo que me ponga.
Candelaria: En realidad, yo me guío mucho por mi estado de ánimo a la hora de vestirme y elijo lo que me hace sentir cómoda. Si yo me veo bien, ¡adelante!
–¿Qué significa tener estilo?
Micaela: Para mí tiene que ver con la autenticidad y la sencillez. La mujer que no necesita de una superproducción para verse bien es la que más estilo tiene.
CHICAS DE CARACTER

–¿Hay un momento en que el apellido Tinelli se vuelve un peso?
Candelaria: A veces siento que estamos en la mira y el público puede ser un poco más crítico conmigo por el solo hecho de ser una Tinelli. Pero también tengo más posibilidades de exponer mis obras que otros compañeros míos de la facultad. Tenés las cosas más servidas.
Micaela: Yo siento lo mismo, hay como una presión extra, una doble prueba, buscándole el pelo al huevo. Pero creo que ambas somos lanzadas y vamos por lo que queremos.
–¿Participarían en "Bailando por un sueño"?
Micaela y Candelaria: ¡¡Siguiente pregunta!! [Carcajadas.]
–Hablan y se muestran muy relajadas, pero ¿qué cosas pueden llegar a desatar el huracán?
Micaela: Las dos tenemos un carácter muy fuerte, aunque no parezca. "Leche hervida", como nos dice papá. Tenemos muy en claro qué queremos y qué no y hasta dónde llegar. También sabemos cuánto mostrarnos, tenemos nuestro límite para hacer o dejar de hacer cosas y decir "hasta acá llegamos".
Candelaria: A mí me brota la mentira, la gente con doble cara y la hipocresía.
–¿Sienten que hay gente que se les acerca por ser las hijas de…?
Candelaria: A veces nos decimos: "Che, ¿esto no es medio raro?". Gente que hace años no veíamos y aparece de golpe o que no tienen confianza y nos piden entradas para algún recital o para entrar al camarín de alguien.
Micaela: Tampoco es que estemos pensando todo el tiempo en eso, porque si no se nos haría imposible vivir.
Candelaria: Y también está bueno equivocarnos y darnos cuenta de que alguien se nos acercó porque somos las hijas de…
–¿Creen en el amor para toda la vida?
Micaela: Yo sí. En lo que no creo es en el casamiento, ¿para qué? Cuando dos personas se aman, no necesitan de un papel, ni tampoco jurarse amor delante de nadie. A mí me encantaría encontrar alguien con quien compartir mis días y tener varios hijos.
Candelaria: Yo también creo en el amor para toda la vida Pero soy un poco fóbica, ni loca aguanto una noche entera siendo protagonista. No me gustan mis cumpleaños, imaginate un casamiento... Hoy estoy muy enamorada, pero estoy segura de que la convivencia me costaría bastante.
Texto: Sebastián Fernández Zini Fotos: Ignacio Arnedo Producción: Georgina Colzani Maquillaje: Sebastián Correa, con productos Lancôme Peinado: Elvio Casciano, para Elite Estudio Agradecimientos: Ginebra, Cabanel Atriles, Kabinett, Mumas Cupcakes y Tienda Palacio
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