Midachi: cómo preparan sus shows de despedida y por qué jamás cambiarían un número “para ser políticamente correctos”
Tras 43 años de historia, portazos y alegrías, el trío humorístico conversó con LA NACION sobre su despedida definitiva que será en agosto de este año
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Midachi decidió cerrar su último capítulo tras más de cuatro décadas de humor. Una vez terminadas sus funciones programadas para el 27, el 28, el 29 y el 30 de agosto próximo en el Teatro Gran Rex, y una gira por distintos puntos del país, le pondrá punto final a su historia.
Desde sus inicios, en 1983, el trío santafesino despertó el interés del público local y poco a poco sus shows alcanzaron gran popularidad. A lo largo de su historia, se presentaron en múltiples teatros y su sello los llevó también al cine y a la televisión. Este año Dady Brieva, Miguel del Sel y Chino Volpato decidieron que era momento de escribir la última página del conjunto y conversaron con LA NACION sobre el camino recorrido.

“Hacemos un final de carrera. Cuarenta y tres años actuando, con algunos impasses, pero en definitiva un carrerón lo que hemos hecho. Vinimos de Santa Fe. El 16 de julio del 83 debutamos en La Baguala, frente a la estación de colectivo, y de ahí no paramos más”, destacaron.

-¿Cómo se preparan para esta vuelta a los escenarios que es también una despedida?
Brieva: -Uno siente que que a lo mejor puede llegar a gustar de nuevo, eso sería maravilloso. Que pero creo que la gente se va a encontrar con ese momento de felicidad, no obstante los chistes que escuche.
-“¿Uno cree que puede llegar a gustar de nuevo?“... ¿Hay dudas?
Brieva: -Y sí, uno es inseguro, por eso asume el riesgo del escenario. Uno sube al escenario para tratar de gustar.
-¿Lo hablaron en terapia? (risas)
Brieva: -Y sí, pero se trata de eso, por eso uno quiere ser centro de atención y gustar. Uno fue campeón del 86, pero hay que revalidar título todos los días. Sobre todo con la mediatización, con la infinita forma de comunicación, con esta cosa tan vertiginosa que tiene hoy el espectáculo y la vida. Da un poquito de vértigo.
Del Sel: -Y las expectativas son las de llenar, romperla, abrazarnos con la gente y dejar un pedazo de historia.

-Después de tantos años arriba del escenario sigue habiendo cierta incertidumbre...
Del Sel: -Cuando vos arrancás hay un poco de inconsciencia en todo lo que hacés, de ganas, de juventud, de fuerza. Después vas creciendo, marcás éxitos y esto que va a ser una despedida, va a ser un popurrí de cosas que elegimos, los mejores números. Todos no podemos hacer, porque si no estaríamos 20 horas arriba del escenario. Adornado con la nueva tecnología y actualizado a los tiempos que corren, pero eso genera más responsabilidad todavía. Es increíble cómo yo seguiré rezando tres padres nuestros antes de empezar. Cada uno tiene sus cábalas, pero queremos que todo termine bien. Creo que la gente nos va a dar mucho cariño en todas estas funciones que vienen, en estas cuatro del Gran Rex, algunas que vamos a hacer en el interior, en Montevideo, en Asunción del Paraguay. Creo que va a haber mucho de recuerdo para nuestros fans y para aquel que no nos vio nunca, que quizás puede tener curiosidad en vernos. Abuelos que irán con los nietos, con los hijos. Me parece que va a ser una una especie de cumpleaños de 70 años. Estamos muy próximos a cumplir ya 70. Nos vamos a despedir como se va a despedir Messi del Mundial. Así que: ¡Dos despedidas importantes! No sé si somos los Messi del humor, pero hemos hecho reír a mucha gente en cada etapa, en cada año, en estos 43 años nos vieron personas que hoy tienen 80 o más. Sobre todo en la calle uno camina y muchos vagos y chicas me dicen: “Mi abuelo te ama”. “Lo que me reí con mi abuela, ahora ya no la tengo, pero lo que nos reíamos juntos”. “Mi papá te ama”. Con esas frases te das cuenta que el cariño perdura y que algunos chicos seguramente van a querer vernos por eso, porque capaz que los papás nos vieron, los abuelos nos vieron.


-¿Qué extrañan de esa inexperiencia con la que arrancaron?
Volpato: -No sé, porque siempre siempre fue un desafío para nosotros. Cada público, cada evento en la época donde hacíamos cumpleaños, casamientos, peñas todo lo que estaba a nuestro alcance, después los teatros. Extraño que teníamos mucha energía: podíamos hacer dos funciones, tres funciones, podíamos bailar, salir, después ir a jugar a la pelota con Tinelli cuando estaba Ritmo de la Noche todo eso que fue parte de los 90. En los 90 cuando se privatizan los canales aparecieron muchísimos programas, uno de ellos fue Tinelli con Ritmo de la Noche, los domingos. Había generado una cantidad de entretenimiento que tenía que ver con jugar al fútbol, los famosos y jugábamos ahí en vivo. Veníamos de llenar dos Óperas y nos ibamos al programa de Tinelli. Recuerdo que llamamos a Carlos Reutemann, gobernador de Santa Fe, para que sea arquero nuestro y a Palito Ortega para que fuera arquero de Tinelli.
Brieva: -Jugamos contra los galancitos y les ganamos. En esa oportunidad ganamos una Isuzu Rodeo que la donamos de ambulancia al Zanco de Margarita, al norte de Santa Fe.
Volpato: -Todas esas cosas ocurrían mientras hacíamos teatro. Eramos parte de un sistema que movilizó a mucha gente.
-¿Por qué sintieron que ahora era el momento de volver y despedirse?
Brieva: -Surgió cuando fuimos al último programa de Dante Gebel en noviembre del año pasado. Nos habló de un propósito, él insistió y es convincente. Quisimos darle un cierre a la carrera.
-¿El conjunto se siente un poco como un matrimonio con algunos impasses pero que finalmente se vuelve a elegir?
Brieva: -No. Nosotros no somos un matrimonio, somos compañeros de trabajo de hace 40 y pico de años. Le hemos puesto mucho corazón, muchas ganas y el resultado está a la vista. Hubo una época en la que nuestros videos, eran los más alquilados y los más vendidos, programas con Mirtha, con Susana, con Tinelli y con unos ratings imparables. Cada uno después hizo sus cosas solo y nos fue muy bien también. Eso lo fuimos volcando después como grupo. Siempre cada regreso nuestro fue muy bueno. Siempre tratamos de mejorar, siempre tratamos de que cada show sea mejor al anterior. Quizás no lo logramos, pero poníamos pantalla, poníamos banda en vivo, poníamos todo lo que hacía falta como para actualizarnos y sorprender, creo que lo íbamos logrando.

-¿Qué rol cumple el humor para los argentinos hoy?
Volpato: -Es una buena línea de escape para todos. Hay gente que lo maneja muy bien. Nosotros tenemos muchísimos amigos que, como siempre decimos, son mucho más chistosos que nosotros y cada vez que nos juntamos a un asado dan cuenta que son naturalmente graciosos. Nosotros tratamos de crear ese humor para la gente. Es muy relevante estar feliz y de última sentir que no todo es tan importante en la vida. Cuando te das cuenta tenés 65 de años. ¿Me entendés? Pero bueno, hay preocupaciones, hay obligaciones, hay cosas que no salen tan bien. Las frustraciones te marcan. No es fácil sobreponerse a eso y el humor es una herramienta importante. El humor es fundamental pero no es para todo el mundo. Yo no soy un tipo que tenga buen humor, pero no significa que no me río, yo me río mucho con ellos, de hecho y con mucha gente que tiene esa capacidad innata de sentarse en una mesa, contar anécdotas y ser realmente muy importante para la vida de los demás.
-Hace unos días contaste que atravesaste un cáncer de próstata. ¿El humor te ayudó a salir adelante y levantar la moral en momentos complicados?
Volpato: -Ahí está el punto: como siempre he vivido del humor también me puse a analizar fríamente lo que me estaba pasando, lo que me tocó como le toca a tantas personas diferentes problemáticas de salud y otras cosas más. Creo que puse prioridades. “Esto es importante, lo otro no tanto.” Pero la vida corre, la vida sigue y el fin de mes llega y las expensas llegan y los problemas también tienen que ir acomodándose a toda esta situación. Lo fundamental es la familia que es la que sufre en todo. Muchas veces aunque haya conflictos yo me río y me sigo riendo y creo que esto de volver con Midachi es un bálsamo realmente importante, muy importante para mí. Reírse sana, ya está comprobado por la medicina también.
Brieva: -Nosotros estamos hace 43 años haciendo esto: el país estuvo bien, más o menos, o regular y siempre cuando se llenaba el teatro decían: “Están llenando porque la gente está contenta”. Después,: “Están llenando porque la gente está mal”. Siempre hay ganas de reírse.
-¿En el show de despedida hay material nuevo?
Del Sel: -El texto es nuevo pero los personajes son los mismos: lo que espera la gente, la fórmula de Midachi. No me voy a poner a inventar ahora, creo que si la gente va a ver a Luis Miguel, quiere escucharlo cantar “Si nos deja” o si iban a ver a Sandro querían que les cante “Rosa Rosa”, o Montaner, “Cachita”. Los números que la gente reclama son los que van a aparecer.
-Cuando ven sus espectáculos del pasado ¿Piensan que todos los chistes envejecieron bien?
Brieva: -Nosotros siempre fuimos genuinos en ese tipo de cosas. Nosotros siempre nos reímos entre nosotros, siempre nos cargamos entre nosotros. Sí, hacíamos al Papa, pero no íbamos en contra del Papa o en contra de la iglesia, siempre nos reíamos de como el Papa hablaba, que quería decir una cosa y decía otra. En ese sentido siempre fuimos tipos respetuosos. Nosotros somos tipos respetuosos, ubicados, digamos, somos zarpados barrialmente, pero en realidad somos tipos ubicados. Y somos genuinos y siempre hacemos reír con lo que siempre hicimos reír, o sea, que quiero decir, jamás cambiaríamos un número para ser políticamente correcto para que ahora la gente diga: “Están dentro de la corrección”.
-¿Eso puede ser riesgoso?
Brieva: -Sí y asumimos el riesgo. Pero jamás dejaría de ser Midachi para que la boletería crezca. Iría en contra mío, iría en contra de lo que es Miguel, contra lo que es el Chino, nosotros somos así, estamos orgullosos de lo que somos. Los que en una época hacíamos humor y ahora hacemos otro humor, ya sabemos que hay cosas que no se dicen, porque a nosotros ya no nos causa gracia. Nosotros también cambiamos.
-¿Qué cosa específica, por ejemplo, ya no les causa gracia?
Brieva: -Específica nada, pero cosas que tengan que ver con molestar al otro, digamos. Nunca fuimos de tomarle el pelo a la gente. Nunca fuimos de tomarle el pelo a la gente. Si hacíamos Pablito Ruiz decíamos como él hablaba, no como él era o sentía. O sea, era cómo hablaba, cómo cantaba, no para molestarlo a él o a nadie. [Cabe recordar que en la década del ‘90, y más allá también, Miguel del Sel, como integrante del trío cómico Midachi y luego en solitario, solía hacer imitaciones de Ruiz. En ellas, el cómico, caracterizado como el cantante, cantaba sus canciones y solía repetir, en la piel del personaje, la frase: “Tengo novia”].
-¿Piensan que hoy sería tomado con muchas críticas algo así?
Brieva: -Mirá, nosotros no llegamos a lo que llegamos temiendo las críticas. Nosotros llegamos a Buenos Aires, y éramos tres negritos de Santa Fe que no fuimos tapa de LA NACION cuando llegamos. Tuvimos que remar. Ni de LA NACION, ni de Clarín, ni de cualquier medio gráfico importante y popular. Fue a fuerza de pulmón, no fue porque el establishment nos puso en ese lugar y nos aplaudieron gratis. Así que seguimos siendo consecuentes con eso.
Del Sel: -Calculá que Mercedes Sosa me invitó a a presentar un disco con ella en el Luna Park. Imitamos al Papa, pero nunca vino la Iglesia a protestar de nada, lo hacíamos con respeto. O yo hablando guaraní entraba con una damajuana y nunca hemos tenido problema con nadie, al contrario, yo creo que se imita al famoso. Se imita al que la gente quiere y respeta. No vas a hacer una imitación de alguien que no es conocido, porque si no la gente quedaría ahí. Siempre el imitado es el famoso, el querido.

Volpato: -Hemos hecho tantas cosas, hemos estado en tantos lugares, pero es cierto, fue una vida distinta a la común: hemos viajado, hemos estado con Maradona, hemos jugado el fútbol con él, hemos estado con presidentes, con gobernadores, con Marc Anthony, con Celia Cruz...
-¿Cómo recuerdan la fundación del trío?
Del Sel: -No te imaginás lo difícil que es ponerte un nombre. Habíamos pensado Los tres del humor, Santa Fe humor, pero lo más fácil fue pensar Midachi [Miguel-Dady-Chino]. Ellos siempre me cargan porque se me ocurrió a mi y después no me gustaba el nombre.
Brieva: -Después tuvimos que pensar más cosas: ¿Cómo te vestís como grupo? Veíamos como salían Les Luthiers de traje, pero nosotros no podíamos. Vos fíjate, Piñón fijo va a ser así toda su carrera, no vamos a ver quién es. Pero él eligió eso y el día que se saque la pintura se le va a derrumbar todo.
-¿Ustedes sienten que se pudieran sacar el “Midachi”?
Brieva:–Creo que nosotros somos un Midachi. Un día estábamos haciendo un Ópera y se cruzó Daniel Rabinovich que estaba haciendo enfrente un Gran Rex y empezamos a charlar. Él nos decía que nunca podía ser un escribano, ni un esposo, sin ser un Les Luthiers. Nosotros siempre fuimos Midachi, inclusive cuando quisieron bajarnos el precio, nos decían “el ex-Midachi”. Cuando él [Del Sel] fue candidato gobernador o cuando yo hacía alguna otra cosa, nos relacionaban con Midachi como una forma de bajarnos el precio. Nosotros estamos orgullosos de ser un Midachi. Aún trabajando con Robert De Niro o jugando al básquet con cualquiera. Sería un Midachi trabajando con Robert De Niro. Y nosotros estamos orgullosos, siempre digo, de ser mojarrita. No tenemos aspiraciones de ser tiburón. Nosotros somos mojarrita y estamos orgullosos de ser mojarrita.
Agradecimientos: Avío Buenos Aires (@avio.bsas)
Las entradas para ver a Midachi en el Teatro Gran Rex se consiguen a través de www.tuentrada.com y en la boletería del teatro
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