Simon Baker, de El mentalista a su regreso de la mano de Nicole Kidman: qué los une y por qué se alejó de Hollywood
El actor australiano volvió al ruedo en Scarpetta, el thriller policial basado en la exitosa saga literaria de Patricia Cornwell
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Nicole Kidman volvió al ruedo con Scarpetta, una producción televisiva de alto perfil, y junto a ella apareció una vieja cara conocida: Simon Baker. El actor australiano, protagonista de la exitosa serie El Mentalista, decidió en 2015 bajar el perfil y alejarse del ritmo agitado de Hollywood. Y si bien nunca dejó de trabajar, ahora busca recuperar el protagonismo en una ficción forense que promete ser uno de los grandes atractivos del año televisivo.
Una apuesta que busca impactar
Scarpetta es un thriller policial basado en la exitosa saga literaria de Patricia Cornwell. Ambientada en el mundo de las investigaciones forenses, la historia sigue a Kay Scarpetta, una prestigiosa e inteligente médica forense que es capaz de reconstruir los crímenes más violentos a partir de su afinada intuición. Pero, como suele suceder en muchos relatos del género, un caso del pasado que nunca logró resolver vuelve para atormentarla.
Kidman le da vida a la brillante investigadora, mientras que Baker interpreta a Benton Wesley, un perfilador del FBI que se convierte en uno de sus aliados más cercanos y también en su pareja. El elenco cuenta además con figuras de la talla de Jamie Lee Curtis, Bobby Cannavale y Ariana DeBose.
Para Baker, el proyecto significa su regreso a las grandes ligas después de varios años de producciones en su Australia natal y trabajos independientes. Y hacerlo junto a Kidman, una de las productoras más influyentes a través de su compañía Blossom Films, refuerza la idea de un retorno con peso propio.
Una amistad de décadas y un puñado de rumores inevitables

La elección de Baker para el proyecto no sorprendió a quienes conocen la historia común que tiene con Kidman: ambos mantienen una amistad que se remonta a los inicios de sus carreras, cuando con Naomi Watts eran tres aspirantes a actores aún desconocidos intentando abrirse camino en la industria internacional. Con el tiempo, ese vínculo se consolidó hasta convertirse en una amistad que se mantuvo, incluso, cuando sus carreras los llevaron por caminos distintos dentro de Hollywood.
Kidman, Watts y Baker supieron convertir su vínculo en una red de apoyo mutuo. Y esa cercanía fue la que llamó la atención cuando el nombre de Baker apareció como el interés amoroso de la estrella en Scarpetta: no solo se trata de la primera vez que comparten pantalla en un proyecto de alto rango, sino que el encuentro sucede después de la escandalosa separación de Kidman y Keith Urban. Esa coincidencia alimentó algunas especulaciones y en algunos diarios australianos llegaron incluso a insinuar la posibilidad de un romance entre ellos. Ninguno de ellos se hizo eco de esas conjeturas.
Del deporte a la pantalla
Antes de convertirse en actor, Baker tuvo una juventud muy distinta a la de la mayoría de las estrellas de Hollywood. Nació en la ciudad de Launceston, en Tasmania, y durante años su vida giró en torno al deporte: compitió en eventos de surf y waterpolo, disciplinas que no solo forjaron su personalidad, sino que además le otorgaron calma y un vínculo muy cercano con el mar.
La actuación llegó de más grande y casi por accidente en producciones televisivas australianas. Cuando a mediados de la década del 90 se dio cuenta de que podía llegar a forjarse un futuro con la interpretación, decidió mudarse a los Estados Unidos. Para ese entonces, ya estaba casado y era padre de un niño pequeño.
Uno de sus primeros trabajos importantes en cine fue en L.A. Confidential, la célebre película dirigida por Curtis Hanson y protagonizada por Russell Crowe, Guy Pearce y Kim Basinger. Aquella producción, nominada al Oscar, lo puso en el radar de Hollywood. Luego alternó papeles en cine y televisión. Entre ellos, una aparición muy recordada como el sofisticado Christian Thompson en El diablo viste a la moda, donde enamoró al personaje de Anne Hathaway y compartió cartel nada menos que con Meryl Streep. Sin embargo, fue la televisión la que marcó definitivamente su carrera.
En una entrevista que le concedió a la versión australiana de GQ, el actor explicó por qué decidió aferrarse a la pantalla chica. “Primero y ante todo, me veía como un proveedor, así que no podía quedarme de brazos cruzados ni ser muy selectivo con lo que hacía. Además, podía estar en casa por la noche en lugar de estar en otro sitio haciendo películas. La televisión me resultó bastante buena opción con una familia joven”, aseguró.
El fenómeno de El mentalista

El gran salto a la fama llegó para Baker en 2008 con el estreno de El mentalista. En la serie, el actor le puso el cuerpo a Patrick Jane, un consultor que ayudaba a la policía a resolver crímenes gracias a su extraordinaria capacidad de observación y manipulación psicológica. El show se convirtió de inmediato en un éxito global: su primera temporada llegó a superar los 17 millones de espectadores en los Estados Unidos. El carisma relajado de Baker y su mezcla de ironía y melancolía convirtieron al personaje en uno de los más populares de la década.
Con la llegada del éxito también apareció el reconocimiento dentro de la industria. En 2010, Baker obtuvo su segunda nominación al Globo de Oro por su trabajo y su nombre comenzó a aparecer en las listas de actores mejor pagados de la televisión, con contratos que (según trascendió en aquel entonces) rondaban los 30 millones de dólares. Baker siempre se mostró incómodo con esas especulaciones. “Las odio. Es de mal gusto y el 99,9 por ciento de las veces son completamente inexactas”, le dijo a GQ Australia. “Lo que me molesta es que puede definirte como alguien que mide su valor en función de eso. Yo no soy esa persona. Me gusta mi estilo de vida, pero no quiero que jamás me vean como un elitista”, agregó.
La vida después de la alta exposición
Cuando la serie llegó a su final en 2015, Baker decidió cambiar el ritmo de su carrera. Durante los años siguientes eligió proyectos más acotados como la comedia romántica Here and Now (2018), que protagonizó con Sarah Jessica Parker. También trabajó en producciones australianas y en proyectos independientes, entre ellos Limbo y la adaptación televisiva de Boy Swallows Universe. En 2022 apareció en la serie antológica Roar, donde volvió a coincidir con Nicole Kidman. Ese período más calmo en su carrera no fue casual: en una entrevista con CBS, el actor explicó que ya no sentía la necesidad de aceptar cada propuesta que le llegaba. Después de años filmando temporadas de 24 episodios, se volvió mucho más selectivo y decidió volver a Australia.
Amor, familia y una separación inesperada

Durante casi tres décadas, la vida personal de Baker estuvo ligada a la de la actriz australiana Rebecca Rigg. La pareja se conoció a principios de los años noventa mientras trabajaban en televisión. Se enamoraron de inmediato y formaron una familia con tres hijos: Stella Breeze nació en 1993, Claude Blue en 1998 y Harry Friday, el benjamín del clan, llegó al mundo en 2001.
Cuando Baker comenzó a consolidar su carrera en los Estados Unidos, Rigg dejó en pausa la suya para acompañarlo y dedicarse a la crianza de los niños. Con el tiempo, el actor reconoció ese gesto en público: “Hizo sacrificios increíbles y tengo un enorme respeto por la decisión que tomó”. En abril de 2020, la pareja llegó a su fin, tras 29 años juntos. “Seguimos siendo amigos cercanos y nuestros tres hijos siempre serán el foco más importante de nuestras vidas”, rezaba el comunicado que dieron a conocer a través de los medios el 29 de enero de 2021, casi un año después.
Desde entonces, Baker ha sido vinculado ocasionalmente con distintas parejas, entre ellas la diseñadora Laura May Gibbs y la fotógrafa australiana Brigette Clark, aunque el actor rara vez habla de forma pública de su vida sentimental.
La era de la madurez

Sin la intención de formar parte de grandes producciones de Hollywood y después de la alta exposición que significó El mentalista, Baker le dio un giro a su vida: abandonó la meca del cine y volvió a Australia. Se instaló en Byron Bay, en el estado de Nueva Gales del Sur, un lugar famoso por su estilo de vida relajado y su conexión con la naturaleza. Allí encontró un ritmo mucho más tranquilo que el de Los Ángeles y el ámbito perfecto para dar un paso más y encarar un nuevo desafío creativo: en 2017 dirigió, produjo y protagonizó Breath, su debut como director. El film, un drama independiente basado en la novela de Tim Winton, cuenta la historia de dos adolescentes surfistas en los años 70 que entablan amistad con un aventurero mayor que los empuja a asumir riesgos peligrosos y transforma sus vidas.
En una entrevista que le dio a la CBS en 2022, Baker explicó que esa mudanza le permitió ver su carrera con otra perspectiva. Y durante el Festival Internacional de Cine de Marrakech en 2023, reconoció que los últimos años habían sido un período de cambios profundos, pero también de reconexión con lo esencial. Hoy, con Scarpetta, el actor parece iniciar una nueva etapa, lejos del vértigo de El mentalista y mucho más cerca de la madurez de su presente.
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