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Gracias al espiritu cambiante de Bobby Gillespie, cada disco de Primal Scream se define por oposición a los demás. Sin embargo, More Light puede leerse como el balance de una carrera camaleónica que se traduce a una decena de discos en veinticinco años. "It’s Alright, It’s OK" y "Tenement Kid" reformulan el mestizaje de psicodelia y gospel de Screamadelica; "Culturecide", "Hit Void" y "2013" retoman la rabia (tanto política como sónica) de Evil Heat y XTRMNTR, mientras que "River of Pain" y "Goodbye Johnny" vuelven sobre los guiños dub de Vanishing Point. Lejos de caer en la nostalgia, Primal Scream edifica su presente a partir de la reconstrucción de su propio pasado, y el resultado está en sintonía con la única premisa que la banda sabe respetar de un álbum a otro: no repetirse.
Por Joaquín Vismara
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