Ayer deseo, hoy realidad
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Iorio parece capaz de todo. De las declaraciones más indefendibles a la sensibilidad más profunda. Hace veinticinco años carga sobre sus espaldas la asfixiante condena de ser un músico en permanente carne viva. Ahora, el líder de Almafuerte lanza su primer disco como solista y se despacha con un recorrido por joyas (no tan) ocultas del rock local primigenio. Ayer deseo, hoy realidad no se apoya en la fórmula efectista "versiones pesadas de". Muy por el contrario, establece una relación respetuosa con los originales, a los que le suma su impronta inconfundible y la musicalidad y agudeza del Tano Marciello en guitarra y arreglos. La elección del repertorio confirma afinidades y aporta sorpresas que redondean lo saludable de esta aventura. En el primer lote se agolpan referencias ineludibles como Pappo’s Blues, Vox Dei, Manal, Billy Bond y La Pesada, Aeroblues y Color Humano. No deja de sorprender el detenimiento sobre la obra de Spinetta en las versiones de "Toma el tren hacia el sur" (Almendra), "Rock de la selva madre" (Pescado Rabioso) y "Durazno sangrando" (Invisible). Y en el rubro sorpresas se inscriben "Un amigo de verdad" (Roque Narvaja) y "Mariposas de madera" (Miguel Abuelo). Mención aparte merece "Imágenes fugaces", de la banda neuquina La Moto: uno de los mejores momentos del disco gracias a una letra sentida y un groove que recuerda al mejor ZZ Top. Con este disco sorprendente, Iorio confirma que su sombra va mucho más allá que la sentencia tribunera que lo define como "lo más grande del heavy nacional".








