Rich Moore, director de WiFi Ralph: "La animación dejó de ser un género para convertirse en un medio"

Rich Moore, director de Wifi Ralph
Rich Moore, director de Wifi Ralph Fuente: LA NACION - Crédito: Soledad Aznarez
Marcelo Stiletano
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3 de enero de 2019  • 00:01

A Rich Moore ya se le hizo costumbre visitar la Argentina para presentar sus películas animadas, que aparecen entre las producciones más exigentes y de mayor perfil del género en la actualidad de Hollywood. Seis años atrás acompañó en el Festival de Mar del Plata el estreno de Ralph el demoledor y ahora, en uno de los más elegantes hoteles porteños, se dispone a hacer lo mismo con su continuación, uno de los estrenos del primer jueves de 2019 en los cines argentinos.

Un rato de charla mano a mano con Moore puede convertirse en la prueba cabal de que hay que tener un temperamento como el suyo para contar historias que hacen reír, iluminan y emocionan desde ese universo de reglas tan particulares como el de la animación. Instalado con 55 años en un lugar ideal en el que se mezclan virtuosamente la experiencia y las posibilidades de seguir innovando, este veterano de varias temporadas de Los Simpsons (dirigió algunos de sus mejores capítulos) y creador para Disney de proyectos ambiciosos como Zootopia, ahora se anima a darle continuidad a las aventuras de esa curiosa pareja animada integrada por Ralph (un rústico de manual con enorme corazón) y la impagable Vanellope. A los dos les toca dejar casi a la fuerza la zona de confort que habitaban en el mundo de los videojuegos y reemplazarla, en una nueva aventura llena de riesgos y giros inesperados, por el vértigo de Internet.

La primera carcajada franca de Moore aparece cuando se le pregunta quién cambió más en estos seis años que separan a la primera película de esta secuela. ¿Ralph o Internet? "Internet, definitivamente –responde, sin dejar de reírse-. Ralph, en cambio, no parece haber cambiado. Tiene el mismo aspecto todos los días. En seis años, en cambio, Internet es otra. No sólo a partir de la tecnología, también por el lado de la velocidad y del tamaño. Cuando empezamos con esta película, en 2014, teníamos en la imaginación otra Internet. Y las cosas tomaron otro rumbo mientras fuimos avanzando".

Rich Moore, director de Wifi Ralph
Rich Moore, director de Wifi Ralph Fuente: LA NACION - Crédito: Soledad Aznarez

Moore admite que se enfrentó a un desafío parecido al de su colega Pete Docter, que desde Pixar y en Intensa mente (Inside Out, 2015), tuvo que construir una representación de lo que pasa por la cabeza de una adolescente de 13 años. Aquí ocurre lo mismo con Internet. ¿Cómo representarla en la trama de un largometraje animado pensado para toda la familia. "Esta película va a llegar a todo el mundo, por eso quisimos que Internet tuviese una idea básica de representación reconocible por todos y no sólo por el público estadounidense. Lo primero fue imaginar algo grande, porque el lugar en el que Ralph vive en la primera película, el Arcade del señor Litwak, funciona como un pequeño mundo. Y en contraste, Internet es un espacio gigantesco como Londres, Nueva York o Buenos Aires. Debíamos encontrar una razón que sacara a Ralph de ese mundo tan confortable, y allí aparece esa situación con Vanellope, que pierde su hogar en el videojuego y fuerza a Ralph a intervenir. Esa pequeña idea puso en movimiento la película", explica.

En Ralph el Demoledor, Moore se apoyó en un guión de Phil Johnson. Ahora, ambos comparten la responsabilidad de dirigir. "Somos grandes amigos con Phil –puntualiza- y cuando se trata de encarar proyectos tan grandes como este no hay dudas que con dos personas a cargo las decisiones importantes se toman más rápido. Hasta le diría que esta clase de películas inevitablemente se convierten en un trabajo conducido por dos personas. Y en este caso disfruté mucho este viaje con Phil. Tenemos la misma sensibilidad".

Moore asiente cuando LA NACION le dice que ese aumento en las exigencias de la producción va de la mano con historias en las que parece haber crecido exponencialmente el número de personajes y de situaciones. Algunos de los proyectos más recientes de Pixar y Disney van claramente en esa dirección: Coco, Zootopia y ahora WiFi Ralph. "Lo que tenemos ahora es una mayor cantidad de medios y herramientas a nuestro alcance para aumentar la cantidad de personajes instalados en una misma secuencia y, por extensión, en la película entera. Podemos contar historias cada vez más grandes y más épicas. Pero siempre debemos tener en cuenta que debe haber un equilibrio. Ningún crecimiento puede hacerse a expensas de la claridad de lo que se cuenta, sobre todo en el aspecto emocional. Si uno dispone de un gran elenco, muchísimos recursos, la tecnología perfecta y los mejores creadores para contar una historia de grandes alcances épicos, el equilibrio perfecto se alcanza cuando todos esos elementos convergen para llegar a lo más profundo del corazón del público. De lo contrario, estamos frente a una mera acumulación de cosas y ruidos que no significan absolutamente nada".

¿Hay alguna línea visible de continuidad entre el mundo de Zootopia y el de las películas de Ralph? Moore cree que sí. "En medio de toda la vorágine, en Zootopia creo que queda bien claro que la historia habla de ciertas preferencias positivas, de cuestionamientos al racismo y de cómo hacer equilibrio en medio de un mundo inmenso y loco. En WiFi Ralph tenemos a dos amigos que se enfrentan al riesgo de ruptura de una conexión muy fuerte entre ellos. Y ese vínculo que es capaz de resistir equilibra, a mi juicio, todos los peligros de ese mundo muchas veces insano que es Internet", afirma.

WiFi Ralph es uno de los últimos proyectos de Disney en los que se involucró John Lasseter, el poderoso responsable creativo del estudio (junto con Pixar) que debió dejar a fin de año su puesto tras reconocer comportamientos impropios en materia sexual con algunos de sus empleados. ¿Afectó en algo el desarrollo de esta producción la salida forzada de Lasseter? "John tuvo que dejar su puesto –responde, ahora serio, Moore-, pero detrás de él transfirió sus responsabilidades a un grupo de personas muy valiosas y destacadas. Las espaldas quedaron muy bien cubiertas. El estudio va mucho más allá de lo que podría significar el aporte de una sola persona. Quizás la única excepción a esta regla haya sido el propio Walt Disney".

Desde su experiencia, Moore vislumbra un nuevo gran renacimiento de la animación como género, con un sorprendente inventario para el futuro. "Hemos descubierto con el tiempo que la animación no es sólo un medio para contar historias destinadas al público infantil –concluye-. Con Zootopia, con estas películas, con lo que hacen creadores geniales como Brad Bird, sabemos ahora que la animación no es solamente un género, sino un medio para contar grandes historias. Zootopia es una película policial. Los increíbles, una de superhéroes. La animación se acerca cada vez más a las historias que tienen personajes de carne y hueso, y viceversa. No sóe que ocurrirá hacia adelante, pero es muy posible que nos encontremos con cruces cada vez más frecuentes entre ambas. Y no estoy seguro de que el público haya tomado todavía plena conciencia de todo esto".

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