La pareja, con Break Up, evoca a Serge Gainsbourg y Brigitte Bardot.
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La mayoría de los hombres que sueñan con Scarlett Johansson no pueden darse el lujo de despertarse y llamarla. Pero Pete Yorn -que una tarde cerca de la Navidad de 2006 despertó de una siesta pensando en la actriz- tenía su número. "«Bonnie & Clyde», la canción [de 1968] de Serge Gainsbourg y Brigitte Bardot, está entre el mix de temas que suenan antes de mis shows, así que la tenía en la cabeza", dice el cantautor, que acababa de volver de una gira que lo había dejado exhausto y estaba luchando contra el insomnio. "Me quedé dormido, me desperté de golpe y mi corazón latía a toda velocidad. Pensaba: «¡Tengo que hacer un disco de duetos! Quiero escuchar mis canciones desde la perspectiva de una chica. ¿Quién es la Brigitte del día de hoy?»." Entonces, Yorn, quien había conocido a Johansson en el año 2000 a través de su hermano, que es un abogado del mundo del espectáculo, le mandó un mensaje de texto para comunicarle su idea. "Me contestó al instante diciendo: «Hagámoslo»."
A diferencia de Gainsbourg y Bardot, Yorn y Johansson nunca fueron novios; pero no tuvieron problemas al interpretar a una pareja en plena destrucción en Break Up, un disco pop al estilo Fleetwood Mac que narra el fin de una relación, pero más como un proceso que como una ruptura terminante. En "I Don’t Know What to Do", Yorn le dice a Johansson: "No quiero que vengas para acá". Para cuando llega "Shampoo", se están reconciliando.
El disco, que acaba de salir, es más juguetón que seductor, con banjos saltarines, melodías soleadas y suaves loops de batería. "Nunca intentaría imitar la carga sexual de aquella locura francesa de los 60", dice Yorn acerca del álbum, que fue grabado en Venice, California, con el productor Sunny Levine (el nieto de Quincy Jones). A Johansson, quien está casada, le gustó el trato platónico con Yorn: "Mi trabajo consiste en armar relaciones íntimas con gente con la que nunca estuve involucrada -dice-. No fue ni la mitad de lo vergonzoso que es simular el sexo frente a cámara".
Como Bardot, Johansson es una actriz que se está inclinando a la música como carrera paralela. En 2008, lanzó Anywhere I Lay My Head, un disco compuesto por covers de canciones de Tom Waits (grabado después de Break Up) que fue producido por Dave Sitek, de TV on the Radio. "Pensé: «Esto puede ser un fracaso»", dice Yorn, que le pidió ayuda a Johansson antes de escucharla cantar. Incluso tenía un plan B: Zooey Deschanel (la actriz y cantante de She & Him), de quien le encantó la versión que hizo de "Baby, It’s Cold Outside" en la película Elf, el duende.
Pero cuando el dúo entró en el estudio en enero de 2007, Yorn estaba impresionado. "La «z» de Scarlett era humeante y peculiar -dice-. Ella es un alma vieja; era como estar con mi abuelo." Yorn trazó un mapa de las armonías –a él le tocarían las notas bajas y a Johansson las altas–, pero invirtieron la fórmula en varias canciones. "Era más interesante, más inesperado", dice ella.
Al contrario de la relación que narra, el álbum fue hecho sin gritos ni lágrimas. "No compartíamos recuerdos de relaciones fallidas", dice Johansson, quien planea hacer un par de shows con Yorn hacia fin de año. "No fue una sesión loca en la que estábamos en un agujero negro. No es que somos la Velvet Underground."
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