El súper agente 86: la historia de un torpe espía que conquistó el mundo pero terminó traicionando a su propio creador

El agente 86, la 99 y el Jefe, piezas centrales en la lucha contra Kaos y otros villanos
El agente 86, la 99 y el Jefe, piezas centrales en la lucha contra Kaos y otros villanos
Martín Fernández Cruz
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17 de enero de 2020  • 00:25

El zapatófono, el cono del silencio, el robot Jaime, Kaos y Control: esos son conceptos que rápidamente se asocian a una de las comedias más importantes del siglo pasado: El súper agente 86. La ficción protagonizada por Don Adams y Barbara Feldon, y creada por Buck Henry y Mel Brooks, marcó un quiebre en el mundo de la televisión y reflejó con ironía e inteligencia el mundo de los agentes secretos. En medio de una guerra fría que se prolongó durante décadas, este título logró un enorme éxito e hizo de Maxwell Smart uno de los grandes íconos de la pantalla chica.

Replicando el éxito

En los sesenta, el espionaje se encontraba en pleno auge. El agente de CIPOL, Los Vengadores, I Spy o Burker´s Law eran programas muy populares en la televisión de Estados Unidos e Inglaterra, y el público estaba ávido de consumir relatos de agentes secretos y luchas clandestinas. En ese contexto, los ejecutivos Dan Melnick y David Susskind, dueños de la productora Talent Associates, se reunieron con Mel Brooks y Buck Henry para trabajar una idea vinculada a ese género. El germen lo había planteado el propio Melnick, y sobre esa charla inicial Henry recuerda: "En un maravilloso ejemplo de lo que significa que te bajen línea de forma directa, simplemente me dijeron '¿Te diste cuenta que los dos mayores éxitos de la industria a nivel mundial son Bond y Clouseau? Entendés lo que te pido, ¿no?' Y respondí que sí, que claro que lo entendía".

Sin perder tiempo, Henry se puso a trabajar junto a Mel Brooks en el proyecto. El prestigioso director de El joven Frankenstein tenía muy claro qué tipo de programa quería hacer, y en una entrevista comentó: "Estaba asqueado de tantas comedias sensibles, que realmente distorsionaban la vida. Si alguna vez tuviera en mi casa a una mucama como la de Hazel, creo que me pego un tiro. Lo que yo quería hacer era una comedia absurda que hablara de algo que no fuera una familia. Y nadie había hecho jamás un programa centrado en un idiota, así que yo decidí ser el primero".

Poco tiempo después, los lineamientos generales de El súper agente 86 estaban pautados. El protagonista de la trama era Maxwell Smart, un torpe (pero curiosamente eficiente) agente de Control, una agencia gubernamental secreta que luchaba contra Kaos y otros villanos que buscaban concretar todo tipo de planes malévolos. El guion del episodio piloto estaba terminado, y la confianza en el producto era muy grande, pero no fue tan fácil que el proyecto recibiera luz verde. Sobre eso, Buck Henry explicó en una entrevista: "Escribimos la serie contratados por la señal ABC, pero apenas lo leyeron, comenzaron a pedir muchas modificaciones. Y después nos pedían más y más correcciones. Hasta que un día finalmente nos dijeron que no podían proponerle este tipo de material a las familias que se sentaban a mirar televisión durante la cena. Creo que pensaron que la historia era antiamericana".

Algunas de las exigencias por parte de los ejecutivos del canal era darle a la trama un aire más familiar, pidiendo que Max tuviera una madre, algo que para Brooks era innegociable. Con el proyecto huérfano, todo indicaba que El súper agente 86 jamás iba a ver realizarse, hasta que apareció en escena NBC.

Don Adams, la exigencia que salvó la serie

Originalmente, Mel Brooks y Buck Henry habían escrito el piloto pensando en Tom Poston como el Maxwell ideal. "Con ese actor en mente, el piloto tenía un humor mucho más físico, en la línea de Buster Keaton" recuerda Henry, pero al momento de sentarse a negociar con la NBC, el canal les exigió que el protagonista fuera Don Adams, un popular comediante al que estaban buscándole una serie propia. Adams en ese momento trabajaba en El show de Bill Dana, en donde interpretaba a un torpe detective muy similar al agente 86.

Con Don Adams a bordo, los guionistas encontraron que el actor les brindaba una nueva manera de hacer comedia, alejándose del gag físico que originalmente iba a caracterizar a la serie. Sobre el estilo de Adams, Buck comentó: "Muchos de los chistes recurrentes fueron idea suya. La frase '¿Me creería usted si le dijera.?' era algo que trajo del sketch que hacía en su programa anterior. Y eso sin hablar de su aspecto. Parecía salido de un dibujo animado, como si alguien lo hubiera dibujado. Era exactamente el estilo opuesto al de Tom Poston, y eso me pareció interesante".

Por su parte, Don Adams comenzó a trabajar con genuino entusiasmo en la propuesta. No tardó demasiado en lograr química con el equipo autoral, y la sociedad entre el actor y los escritores enriqueció al resultado final.

Una de las perlas que dejó la incorporación de Don tuvo que ver con sus honorarios. Teniendo en cuenta que se trataba de un proyecto cuyo éxito era incierto, pagarle un sueldo elevado era un lujo que la productora no podía permitirse. Por ese motivo, le hicieron una oferta por un salario relativamente bajo, pero le brindaban la posibilidad de obtener un porcentaje de las potenciales ganancias que podía obtener el programa en caso de ser un hit. Adams confió y optó por la segunda opción, una decisión de la que jamás se arrepintió.

Finalmente, el 18 de septiembre de 1965 se estrenó "Mr. Big", el piloto de El súper agente 86, un capítulo que se convirtió en el inicio de un programa que pronto se convirtió en un descomunal éxito.

La importancia de ser la 99

El piloto de la serie no solo le permitía a Don Adams lucirse en la piel de su caricaturesco personaje, sino que también presentaba a la agente 99, interpretada por Barbara Feldon. La actriz y modelo había ganado cierta popularidad por su trabajo en publicidad, y había aparecido en algunos episodios de El agente de CIPOL. Pero a pesar del entusiasmo de los guionistas por sumarla al proyecto, Feldon estaba algo reticente a comprometerse con ese rol. Por ese motivo, firmó un contrato por solo cuatro episodios, una verdadera particularidad.

Luego de grabar el piloto, su postura cambió y aceptó gustosa extender su compromiso. Años más tarde, la actriz recordó ese período inicial: "Cuando originalmente me ofrecieron el papel, querían que firmara un contrato por cinco años. Yo pensé que era demasiado, ¡y que cuando terminara ese tiempo iba a ser una anciana! Así que lo rechacé. Luego me ofrecieron uno por dos años con la opción de poder extenderlo, y ahí lo acepté. Yo era muy nueva en el negocio de la televisión".

Eran muchos los misterios rodeaban a la inteligente espía. La 99 no tenía nombre, no tenía un pasado ni familiares, nadie sabía nada sobre ella. Sin lugar a dudas, esa era parte de su mística, y en una oportunidad Feldon explicó: "Ella era como un dibujo animado de una gran calidez, no se sabía su nombre ni su trasfondo. Seguramente que al ser contratada por Control debía tener algún tipo de pasado, aunque eso era Top Secret. Pero ni por un minuto me detuve a pensar en cuál era su historia. Ella solo estaba interesada en adorar a Max, así se comportaba. Nada más importaba. No había espacio suficiente para pensar en un pasado o en un futuro. Para ella todo giraba en torno a Max".

La otra gran estrella del ciclo era el Jefe, interpretado por Ed Platt. El actor de Hollywood era un verdadero lujo para el programa de televisión, y su currículum estaba formado por importantes producciones de cine dirigidas por nombres como el de Alfred Hitchcock. Con un trío de intérpretes excepcional, y con un equipo de guionistas sólido, El súper agente 86 no tardó en conquistar al público.

Un éxito anunciado, y un final lejos de las luces

Para mediados de los sesenta, el programa era un éxito gigantesco. Maxwell Smart era una fiebre mundial, se publicaban historietas, novelas, Andy Warhol llegó a dibujar la tapa de una TV Guide con el retrato de la 99, a medida que los premios Emmy reconocían a Don Adams como Mejor actor, a Buck Henry como guionista o incluso a la serie como mejor comedia. Pero el éxito no dura para siempre, y mantener el elevado piso de calidad que tenía la ficción, fue una tarea que no se sostuvo demasiados años.

Luego de la primera temporada, Mel Brooks se alejó del equipo para continuar su trabajo en cine, y con el tiempo lo mismo sucedió con Buck Henry. De esa forma, el comienzo de la cuarta temporada en septiembre de 1968, marcó el inicio de una acelerada caída en términos artísticos. La trama romántica entre Max y la 99 ocupaba cada vez más espacio, al punto de casar a los protagonistas, una decisión que no logró recuperar el interés del público. Sin ninguna solución posible a la vista, en marzo de 1969 se emitió el episodio 26 del cuarto año, y NBC canceló la serie.

En ese momento llegó al rescate la CBS, que le dio al producto una temporada más al aire con la intención de resucitarla, pero de poco sirvió el intento. La quinta temporada acentúo más aún el vínculo de pareja entre Max y la 99, y hasta los convirtió en padre y madre de gemelos. De esa forma, El súper agente 86 cometía la mayor de las traiciones: virar hacia una comedia familiar de esas que tanto rechazaba Mel Brooks cuando ideó el programa. En ese punto la ficción ya había perdido tanto su identidad como su público, y el 15 de mayo de 1970 y luego de 138 capítulos, El súper agente 86 llegó a un final.

Un triunfo que perduró en el tiempo

La popularidad de la serie duró mucho más que los cinco años en los que fue televisada originalmente. El súper agente 86 tuvo un enorme éxito a nivel mundial, y la magia de Don Adams enamoró a públicos de todas las edades a lo largo de las siguientes décadas.

En Latinoamérica, y gracias a su enriquecedor doblaje, la serie fue uno de los grandes shows de los setenta, los ochenta y hasta parte de los noventa, y la fiebre por Maxwell Smart aún es palpable en generaciones que la disfrutaron de niños. En los años posteriores al final de la comedia, Don Adams disfrutaba del cariño del público y realizaba algunas reapariciones como Max en comerciales, a la vez que le prestó su voz al Inspector Gadget, un dibujo animado también protagonizado por un torpe agente secreto. En 1980 y en 1989 se estrenaron sendos largometrajes de El súper agente 86, pero ninguno de los dos logró captar demasiada atención.

Las constantes repeticiones en Estados Unidos, y el interés de los televidentes por las viejas aventuras del espía, suscitaron la idea de un proyecto centrado en el hijo de la pareja. En 1995 debutó una sitcom en la que Andy Dick era Zach Smart, mientras Don Adams y Barbara Feldon retomaban sus papeles. La ficción pasó sin pena ni gloria, y solo contó con siete episodios. Mejor suerte tuvo el film de 2008 en el que el enorme Steve Carell interpretaba a Maxwell, junto a Anne Hathaway como la 99, en una comedia lograda que recicló los mejores aspectos de la trama original.

Buck Henry, uno de los creadores de Maxwell Smart
Buck Henry, uno de los creadores de Maxwell Smart

Con la reciente muerte de Buck Henry, los fans del mundo volvieron a recordar a El súper agente 86. A 55 años de su estreno, las aventuras de Maxwell Smart aún son motivo de risas y sus chistes, su afilada mirada política y su humor se mantiene intacto. El carisma de Don Adams y su química con Barbara Feldon no deja de cautivar a nuevos y viejos televidentes, recordándoles por qué en la televisión el del humor no solo es el género más complejo, sino también el más sofisticado.

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