Quién es Ruth Wilson, la villana más memorable de la TV británica

Mrs. Wilson
Mrs. Wilson
Paula Vázquez Prieto
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7 de abril de 2019  • 00:46

"Ese es un agujero negro. Consume materia, la absorbe y la aplasta de un modo inimaginable. Cuando supe de él por primera vez, pensé: 'Es la perfecta definición de la maldad. Algo que te arrastra, te aplasta y te convierte en. nada". Las palabras salen de los labios encendidos de la brillante astrofísica Alice Morgan como algo más que una secreta declaración de culpabilidad: como la justa expresión de ese arte de saber serlo. El rostro sensual y enigmático de Ruth Wilson fue la mejor estrategia de la serie Luther -cuyas cuatro temporadas están disponibles en Flow - para dar vida a esa figura clave de su intriga oscura y perturbadora, a esa némesis de todo orden. Sus ojos de celeste intenso, sus cejas enarcadas y el pelo esculpido como el de las letales mujeres del cine negro ofrece una presencia opaca y lacerante, que amenaza el imponente porte del policía que interpreta Idris Elba desde el sigiloso poder de su precisión. Inteligente, escurridiza y de un humor afilado, la Alice Morgan creada por Wilson - quien en 2018 regresó de manera estelar a la quinta temporada y ¿última? de la serie, aún inédita aquí - fue el mejor preámbulo de sus siguientes criaturas, que siempre desnudaron su ambigua sensualidad, su extraña fortaleza frente a tiempos adversos, esa tensa cuerda en la que sostiene su dominio, siempre al borde del precipicio.

Nacida en Surrey, graduada en Historia en la Universidad de Nottingham, egresada de la Academia de Música y Arte Dramático de Londres, modelo y nombre recurrente de los diarios sensacionalistas británicos durante su breve romance con Jude Law , Ruth Wilson brilló en las tablas del West End desde edad temprana, debutó en la pantalla de la BBC como la Jane Eyre de Charlotte Brönte en una de las consabidas producciones históricas de la cadena, se consagró como la fascinante psicópata que persigue al inspector Luther a lo largo de todos sus calvarios y se hizo famosa como la trágica amante de The Affair. Hoy su carrera se enfrenta a un nuevo desafío: la miniserie de la BBC Mrs Wilson -que estrena el lunes, a las 21, OnDirecTV, y también estará disponible en DirecTV Play- no lleva en vano su apellido en el título. Es la historia de su abuela, que descubrió hace pocos años y ha luchado desde entonces para convertir en ficción con el mismo impulso que agita a sus incansables personajes. Es una historia de engaños, de espías y bigamia, que nace de su propio pasado y se entreteje con la historia del MI6, con la literatura de espionaje de la posguerra, con los mitos de los agentes de la Guerra Fría. "Interpretar a alguien de mi familia fue bastante intimidante, incluso aterrador -reveló Wilson en una entrevista con The Guardian -. Pero como es una ficción, no hay juicio de valor posible. Hubiese sido más difícil si fuera un documental y yo apareciera como Ruth Wilson, intentando dar respuestas. Pero acá lo que intento es ofrecer una mirada curiosa, y al mismo tiempo compleja, que revele a los personajes y esté al servicio de la historia".

La historia que narra Mrs. Wilson es la de Alison, la abuela de Ruth, quien luego de la repentina muerte de su marido descubre, como las piezas de un rompecabezas, las distintas facetas de su vida oculta. Alexander Wilson fue un agente encubierto del MI6, escribió 27 novelas de espías y tuvo esposas e hijos dispersos dentro de la mismísima Londres. Su sorpresivo funeral en 1963 abrió las puertas de ese mundo escondido y reveló para Alison las aristas que rasgaban la íntegra imagen de un marido ideal. La materia prima del relato proviene de dos largos escritos que Alison guardó a lo largo de su vida, un doble testimonio en primera persona que dejó como legado a sus hijos y nietos sobre esa vida de verdades inciertas. La miniserie de tres episodios respeta ese punto de vista, el de una viuda que transita sus descubrimientos al mismo tiempo que intenta preservar la figura del padre de sus hijos, desentrañar su rol en el espionaje británico durante la Segunda Guerra, descubrir los rastros de verdad en su frondosa inventiva como escritor.

Lo esencial para Ruth Wilson y Anna Symon -la guionista encargada de la adaptación de esos textos íntimos a la pantalla-, era sostener la mirada de Alison como origen: era su travesía en primera persona la que revisitaba el pasado, la que lidiaba con el silencio del ausente, con las apariciones de esas otras familias que brillaban como recordatorios incandescentes. "Mi abuelo es hoy todavía una imagen fruto de los recuerdos de ella, una construcción de su memoria. Por eso no quisimos que tuviera presencia fuera de su mirada, de esas memorias que Alison escribió de manera íntima y honesta". La serie comienza en los años 60 y combina presente y pasado, tejiendo posibles conexiones, sembrando indicios y revelaciones: el silencio de sus hijos sobre su trabajo (que el padre de Ruth mantuvo incluso largo tiempo), las escasas fotos familiares, las constantes mudanzas y las penurias económicas, las absurdas desapariciones. Ponerse en la piel de alguien tan cercano fue como vestirse del pasado por un rato, como acercarse a la historia de su familia desde un nuevo ángulo. "Yo me parezco más a mi familia materna, pero mi padre me dijo que, cuando me vio con la ropa del pasado, por momento sentía que algo de su madre aparecía en mí".

En su tarea como actriz, ese ejercicio introspectivo y familiar que supuso Mrs. Wilson parece haber sido el antídoto perfecto ante el revuelo que ocasionó su salida de The Affair en la pasada temporada. Pese al desgaste de su popularidad, y a los excesivos vericuetos de su estructura dramática, The Affair se mantuvo en estos años como una de las series emblema de la cadena Showtime. La otra Alison de Ruth Wilson -por la que ganó un Globo de Oro-, la inestable amante de la costa de Montauk, con sus pérdidas y sus fantasmas, es uno de sus personajes mejor recordados, aquel que cimentó esa dolorosa sensualidad que se desprendía de sus ojos tristes. Sin embargo, desde hacía tiempo y en diversas entrevistas, se vislumbraba el deseo de Wilson de abandonar la serie creada por Hagai Levi y Sarah Treem que había protagonizado a lo largo de cuatro largos años: diferencias salariales con su contraparte masculina -en sintonía con los reclamos que realizaron varias actrices de Hollywood en los últimos meses-, inconvenientes con el rumbo que tomaba su personaje, tensiones con las cabezas creativas. Muchos fueron los rumores en los últimos tiempos, pero lo cierto es que el final trágico que eligieron los guionistas para Alison Bailey proyectó ciertas sombras sobre la última temporada de The Affair que se estrenará este año.

Por eso su vuelta a casa es catártica y liberadora. No solo a la historia de su propia familia sino a los primeros destellos de su fama. El regreso de Alice Morgan a Luther fue la mejor forma de despedir la serie que encontró su creador y guionista estrella, Neil Cross. Como nacida de sus propias cenizas, en el primer episodio de la quinta temporada -que logró un récord de audiencia en su emisión en Gran Bretaña en el mes de enero- Alice aparece en la puerta de un desgastado John Luther para sanar sus viejas heridas, para vengar su destino y para volver a ser ese mismo fantasma que emerge con fuerza desde el fondo oscuro del espejo.

Y si de villanas se trata, este año también llega la serie His Dark Materials, inspirada en las novelas fantásticas de Philip Pullman, en las que da vida a la fría y sofisticada Mrs. Coulter. Como ya lo demostrara Nicole Kidman en la versión fílmica de ese mundo literario -la adaptación del primero de los libros de la trilogía La materia oscura, La brújula dorada-, el arte de Marissa Coulter es el de su ambigua belleza, extraño cobijo de su aguda inteligencia y su persistente perfidia. Nada mejor que los penetrantes ojos de Ruth Wilson para contener ese complejo carácter, para hacer de esa fascinante y seductora malvada el nuevo hallazgo de su versátil trayectoria.

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