Antes de su show en La Trastienda, la banda de Haedo habla de cómo es estar de gira y de su lento pero seguro camino al ascenso.
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"¿Y cuánto vale ser la banda nueva, y andar trepando radares militares?". Aquella pregunta que el Indio Solari se hacía al comando de los Redonditos de Ricota parece aún no tener respuesta: el recambio dentro del rock argentino es, cuanto menos, lento. Y un grupo como Smitten parece cuajar de manera perfecta ante esta definición: más de diez años de trayectoria, ocho discos en estudio (sin contar EPs y compilados) y la sensación de ser unos "recién llegados", por más que, por ejemplo, editen por una multinacional: "Acá, a diferencia de otros países, donde un primer disco vende millones de copias, le tenés que entrar a la gente, y ellos tienen que creer en vos. Quizás como ahora estamos en un sello más grande nos conocen más, pero está claro que para muchos somos un grupo nuevo".
Ustedes son del oeste del GBA, de Haedo. ¿Cuál es la diferencia que notan entre esa zona y el otro gran semillero de grupos que es el sur, y cuáles son las características comunes?
Tanto en el oeste como en el sur, todo es muy under. Todo cambia al venir a tocar a la Capital: si vos ibas a un lugar como El Mocambo, tenías equipos y sonido muy precario. Me parece que las cosas en Capital son más fáciles, por más que ahora, post Cromañón, cuesta más todo. Por lo demás, entre las bandas no creo que haya mucha diferencia. Porque del oeste salieron grupos grossos como Arbol, pero del sur están los Babasónicos y, en su momento, Los Brujos.
Smitten es popular en Chile, y la banda planea tocar este año en México. ¿Creen que es posible una suerte de reconquista del mercado latinoamericano como en su momento hicieron Soda o los Cadillacs?
Sí, y el mejor ejemplo es Babasónicos, que son algo enorme en México de tanto ir e ir y fueron haciendo su camino. Lo mismo se da con Catupecu, pero también esto de tratar de salir tiene que ver con cierto anhelo de las bandas de despegar de algo tan argentino como la unión de fútbol y rock. Y eso es lo que tiene de bueno La lengua popular: demuestra que Calamaro es un re buen músico y que cuando todos fueron para un lado, él fue para otro. Y en cuanto a nosotros y Chile, nos quieren mucho, y sentimos que están a la vanguardia en varias cosas: allá el reggaetón explotó hace al menos dos años. Y tienen una cultura hip hopera impresionante.
¿Qué música están escuchando en la actualidad?
Nos sorprendió mucho un grupo que se llama Dashboard Confessional: Me gustó más su formato original: el cantante, con una guitarra electroacústica, se iba colando en varias fechas tocando solo con su viola y su tremenda voz. Son grupos que van por otro lado dentro de lo que es el punk rock o el punk pop. Y nos gusto mucho La lengua popular de Calamaro: era lo que estábamos esperando de él, un disco de canciones, bien producido y con buenas letras.
Después de La Trastienda, ¿cuáles son los planes de Smitten?
De toque tocamos en Córdoba y Rosario (13 y 14 de junio). Luego shows en el oeste, en el sur, Misiones, en octubre Chile y a fin de año México. Y para fin de año, empezar a pensar en el nuevo disco: ya estamos componiendo, pero de forma individual.
¿Y cómo es Smitten de gira?
Ahora, tranquilos, cuando éramos más pendejos no (risas). Después de la gira de un mes por Chile, donde nos estafó un productor, aprendimos muy rápido todo.
Mirá el video de "Nada para mí, nada para vos" de Smitten
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