Argentina, tierra de amor y venganza: Torcuato descubre la traición de Lucía y la mantiene cautiva en su casa
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Al fin, Lucía (Delfina Chaves) no solo comienza a creer en Bruno (Albert Baró) sino que le dice que nunca dejó de amarlo y lo besa. Sin embargo, el muchacho español le explica que ahora es un hombre comprometido y que no quiere hacerle daño a Francesca (Malena Sánchez). Los dos arreglan para volverse a ver en tres horas, para que ella pueda reencontrarse con Lidia, su hermana.
Raquel (China Suárez) y Trauman (Fernán Mirás) se encuentran en el cine, donde el mafioso debía darle información sobre el paradero de Alenka (Lourdes Mansilla). Sin embargo, al descubrir que allí también se encuentra Aldo (Gonzalo Heredia), la convence de abandonar el lugar. "El trato es que estemos juntos un rato, disfrutando de nuestra compañía", le dice. Ella, entonces le pregunta si quiere tener sexo con ella y le pregunta si, después de haberle disparado en los genitales, él puede. A pesar de enojarse, Trauman comienza a hacerle pensar dónde puede haber escondido el excomisario Salaverry (Luciano Cáceres) a su hermana menor.
Bruno y Alambre (Fausto Bengoechea) llegan al Varsovia a buscar a Raquel, pero Ivonne (Andrea Frigerio) le asegura que allí no están. Cuando Mecha (Soledad Fandiño) lo ve, insiste con que se quede con ella y se lo lleva de la mano. En la habitación, la corista le pide que no la deje sola e intenta manipularlo, pero él logra escapar.
Con el dato de Trauman, que le dijo que seguramente tiene a Alenka en un lugar en el que Salaberry jugaba de chico a armar sus triciclos, va a ver a Julián (Tomás Kirzner) y los dos parten a la casa de la infancia del excomisario, con la esperanza de encontrarla.
Cuando llegan, encuentran una medalla de Alenka e indicios de que la mantuvieron cautiva allí. Por eso, la Polaca vuelve a comunicarse con Trauman para pedirle, otra vez, su ayuda.
En la casa de los Ferreyra, Torcuato (Benjamín Vicuña) arde de furia al enterarse de que el misterioso Juan de Marzo que está detrás de los artículos que lo critican no es otra que su esposa, quien está dispuesta a todo para dar a conocer todos sus crímenes. Alicia (Mercedes Funes) aprovecha la situación para echarle tierra a Lucía y los dos hermanos terminan abrazados, en un clima que se asemeja bastante al de una situación romántica.
Lidia (Minerva Casero), en tanto, comienza a recordar lo que ocurrió antes de que un disparo la dejara en coma. "Había una casa y estaba Bruno. No sé. Me confundo. Cuando estoy dormida lo veo muy claro, pero cuando me despierto se me desvanece", les cuenta a su mamá, Libertad (Virginia Innocenti), a Gallo (Matías Mayer) y a Francesca.
Cuando Lucía llega a su casa, con la idea de buscar a su hijo para llevarlo con ella, Ferreyra le deja entrever que sabe que lo traicionó. "Traicionar es herir, es amputar un afecto", le dice, tomándola del cuello. Y aunque ella intenta escapar, él se lo impide y le lee la columna que no fue publicada, en la que ella cuanta todos los chanchullos de la alta sociedad, con un especial hincapié en los negocios sucios y los crímenes de su esposo.
Lucía se sincera y le dice que no quiere seguir viviendo con un monstruo, pero él se niega a entregarle a Pedro. En ese momento llega Alicia, quien a pesar de los pedidos de su cuñada, no accede a ayudarla. "Sos un asco. A las mujeres como vos las deberían alejar de sus hijos porque no son una buena influencia", le dice.
Mas tarde, será Lucía la que le diga a su cuñada lo que piensa sobre ella: "Siempre tuve dudas con vos, si eras tonta o mala. Si eras víctima o victimario. Me sacaste la duda. Sos tan siniestra como tu hermano. Antes me dabas pena porque nadie te quiere, ahora lo entiendo. Y me alegra".
Afuera, Bruno y Francesca la esperan en un auto. Impaciente, el español decide ir a llamarla por teléfono, pero el que atiende es Torcuato y le dice que no va a dejar salir a Lucía. Más tarde, la que intenta comunicarse es Libertad, pero corre la misma suerte. Entonces, Bruno le pide ayuda a la única persona que puede entrar a la mansión: Aldo.
Cuando el mayor de los Moretti llega a la mansión intenta descubrir dónde esta Lucía. Torcuato primero le dice que se siente mal y está en su cuarto, pero cuando la muchacha, en un ataque de furia, comienza a gritar y tirar cosas, tiene que confesarle que tuvieron "una pequeña discusión".
Encerrada en su habitación, Lucía descrubre un escrito de Julia, en el que cuenta todo lo que le orcurrió y empieza a darse cuenta de que es muy posible que ella corra con su misma suerte.
Severino (Francisco Andrade), en tanto, lleva al conventillo a Leonor (Valeria San Martín), la mujer que le comentó a Sara (Florencia Dyszel) que Abraham había sido abandonado por un cafisho. La mujer asegura que no se acuerda de nada y se niega a ser testigo en un juicio que determine el origen del bebé. Anna (Candela Vertano) se da cuenta de que detrás de ese testimonio está Sara, que es amiga de la mujer y se niega a perder al niño.
Francesca le pide a Bruno que hablen, en serio, sobre lo que a él le pasa con Lucía. "No te estoy haciendo una escena de celos. Te estoy diciendo que prefiero saber la verdad, pero no tengo ganas de que estemos por compromiso", le dice.
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