Divina Comida: celos, dardos y pase de facturas entre Karina Jelinek y Silvina Luna

Karina Jelinek y Silvina Luna recordaron una vieja anécdota que las tiene como protagonistas y que explicaría la mala onda que hay entre ellas
Karina Jelinek y Silvina Luna recordaron una vieja anécdota que las tiene como protagonistas y que explicaría la mala onda que hay entre ellas Crédito: Prensa Telefe
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13 de febrero de 2020  • 02:07

Se dieron con todo. Desde el lunes, Karina Jelinek y Silvina Luna más que forjar una amistad están intentando convivir; o, mejor dicho, sobrevivir una a la otra en Divina Cocina. El episodio de la rotura del cuadro del martes no hizo más que confirmar que la relación entre las dos mujeres es un camino lleno de obstáculos.

El miércoles le tocó al periodista deportivo Fernando Carlos ser el anfitrión y, en su casa de Villa Ortuzar, más allá de su cuestionable estilo para prender el carbón, preparó una serie de delicias a la parrilla para todos los gustos: carnívoros como Gabriel Schultz y Mariano Peluffo, vegetarianos como Silvina, o "casi vegetarianos" como se autodenominó Karina.

El blooper artístico de la modelo no fue el único misil que le tiró a su compañera, también se negó a ponerse el bindi (el tercer ojo) que Luna le regaló en su casa. "Ya tengo dos ojos y veo bien", le dijo en su momento y lo volvió a repetir al día siguiente.

A medida que desfilaban verduras y carne a la parrilla, la charla de la mesa viró hacia lo escatológico pero, a pesar del esfuerzo, el grupo no logró que Jelinek entendiera qué era el "número 1" y el "número 2". La cara de la actriz lo dijo todo.

Cada noche termina con un juego, y en este caso había que mandar al frente al compañero de acuerdo a la pregunta. "¿Quién le daría a la pareja de un amigo?" fue la propuesta del anfitrión, y Jelinek señaló de manera contundente a su compañera. Luna primero se sorprendió, pero enseguida entendió por qué y lo contó (a su manera): "De repente me acordé de algo que fue muy incómodo. Karina estaba saliendo con un señor, que era amigo de mi mejor amigo. Entonces nos invitó a su casa, tu expareja me cruzó dos palabras y vos nos echaste a todos. La fiesta terminó al segundo, y nos tuvimos que ir todos".

Karina le devolvió la gentileza: "Estaba ansiosa de escucharlo. Me acuerdo que vos le seguías hablando y hablando... Y yo no eché a nadie porque no era mi casa".

Schultz resumió con su acidez habitual: "Esto se está picando, las chicas se están tirando con flechas, que en cualquier momento van a impactar". Y a los pocos minutos impactaron.

El tópico ahora era cumpleaños y olvidos, y el periodista recomendó comprar muchos regalos y dosificar la entrega a lo largo del año. Silvina suscribió y metió la pata: "Me gusta tener regalitos en casa, por ejemplo cuando fui a casa de Kari ya tenía uno...". Mirada seria de la modelo y pregunta matadora: "Ah, o sea que ya lo tenías, no es que lo compraste especialmente". Luna se trabó, el resto descontracturó con un chiste y el tema pasó. Pero la rivalidad entre las dos mujeres se mantiene más latente que nunca.

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