MasterChef Celebrity: Rocío Marengo hizo un pollo incomible y se enfrentó al jurado

Una mala noche para Rocío, y nuevamente en zona de riesgo.
Una mala noche para Rocío, y nuevamente en zona de riesgo. Crédito: Gentileza Telefe
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20 de octubre de 2020  • 01:30

Desde el primer programa de MasterChef Celebrity que se machaca con el talento culinario de Rocío Marengo, que la llevó a la final de la competencia chilena. Y sin embargo, pasan las semanas, los programas y los desafíos, y dicha habilidad sigue sin aparecer.

En la edición del lunes, la consigna fue cocinar un pollo entero, pero entero, entero. No faltaban ni el riñón, ni el corazón, ni las garras. Con mucho optimismo ("Estoy re orgullosa de mi plato, me creo mil. Además estoy presentando dos platos, así que traíganme la copa"), Rocío puso ante el jurado una sopa crema con pata de pollo, pechuga arrollada con crema de limón y puré de hinojo.

A la vista entusiasmaba, pero por la cara del trío de expertos, en boca no. Germán Martitegui apeló nuevamente a la chicana de hacerle probar al participante su propia creación y pedirle sinceridad: "Preferiría un bife pero a mí me encanta", le retrucó Rocío sosteniéndole la mirada. A su turno, Damián Betular frunció la cara en expresión de asco, mientras preguntaba qué tenía la salsa. "Está cortada", alcanzó a decir antes de bajarse un vaso de agua para sacarse el gusto de la boca. ¿Los ingredientes de la "salsa Marengo"? Crema, limón y cebolla. Sin terminar de comprender lo desafortunado del resultado, la mediática se lo tomó personal: "Dejame pasar alguna, no estés ahí en el detalle porque sino no levantó más", reflexionó después.

Faltaba lo peor, la degustación de Donato de Santis, que directamente no pudo ni tragar su bocado de pollo y se lo sacó educadamente de la boca con una servilleta. "Es la tercera semana de esta competencia. No van más los versos o las cosas que no salen bien. Hay miles de personas que quieren estar en tu lugar. La sensación en boca es de un pollo hervido, como el de un hospital. No se puede comer".

Lejos de la autocrítica, Marengo se justificó: "A mí no me reconocen que le pongo esfuerzo, que estuve un montón para venir acá. Amaba la cocina pero ahora me está yendo tan mal que hasta le tomé bronca. Me dan ganas de irme a llorar a la esquina, pero acá no. No voy a llorar", dijo. Pero segundos después rompió en llanto.

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