El flamante reality de VH1 prueba la fórmula más antigua: el sexo chica con chica
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Así como la Barbie no necesitaba más que un sombrero nuevo para ser un hit, el nuevo reality de VH1, The Real L Word, trae un ingrediente comprobadamente infalible para llamar la atención: la acción chica con chica.
Fue creado por Ilene Chaiken, la escritora y productora de The L Word: una ficción sobre lesbianas que tuvo un puñado de buenos momentos hasta que decayó en calidad y rating, y se terminó en la sexta temporada.
Como la ficción, el programa sigue la vida de un grupo de mujeres lesbianas, de diferentes personalidades y en diferentes etapas de su vida. Ellas lidian con sus exitosas pero demandantes carreras y se liberan ante cámaras en la noche de Los Angeles. Están las más formales, Nikki y Jill, planeando su boda (todavía no legal), y la machona adulta Mikey, una exitosa productora de moda preparándose para el Fashion Week. También la joven y tatuada Whitney, que es una polígama compulsiva al igual de rose, quien quiere dejar de serlo en su próxima relación seria.
The Real L Word, sigue la tradición de esos realities que son enormemente disfrutables una vez que el televidente pacta no cuestionar la credibilidad de las situaciones. Se sabe: es gente linda, actuando con sus nombres reales, en sus domicilios legales, que se prenden a esto con el fin implícito de hacerse famosos (¿¡Hola, hablo con the Hills!?).
No esperen un documental sobre "la verdadera vida de las lesbianas". The Real L Word, es un reality y está hecho como tal: escenas montadas con drama, llanto, sexo, alcohol, peleas y puteadas. Es decir, estas chicas gay no son diferentes a los chicos hétero de Jersey Shore.









