El grupo de Pity Alvarez cerró la 26° edición de Ciudad Oculta Rock con un concierto gratuito. Crónica y fotos.
1 minuto de lectura'
Hizo 26 años ayer. El 25 de mayo de 1984, en plena primavera alfonsinista, un grupo de vecinos de Ciudad Oculta se juntó para comer el tradicional locro patriótico y escuchar rock en vivo y desde sus equipos de música. El lugar era un techo de una casa a punto de derrumbarse.
De a poco se empezó a correr el rumor que en la Oculta todos los 25 de mayo hay un festival de rock, y empezaron a desfilar míticos personajes como Nacho Smilari, Black Amaya o el Vasco Gustavo Bazterrica. Y todo explotó con la masividad de grupos salidos de las inmediaciones de la Oculta, como Viejas Locas o Gardelitos. "Tenías que ver como se le tiraban las minas al Pity en los pasillos de la villa", cuenta el Mono, el histórico presentador de Ciudad Oculta Rock, y al mismo tiempo brinda más detalles sobre el evento. "Desde hace tres años hacemos el festival acá, en Avenida Eva Perón y Murgiondo. Y después de 26 años te puedo asegurar que este año es la primera vez que un gobierno municipal nos presta alguna clase de apoyo. Porque nosotros dejamos que los pibes chupen y fumen, pero también nos quedamos hasta el final para que no pase nada. Es muy fácil todo a la tarde, pero a la noche, vos sabés…", relata.
Ya pasaron varias bandas, y es el turno de Hijos del Oeste. El Toti Iglesias sale y realiza su cuadro stone post Juanse Gutierrez: se contornea, levanta la patita para lucir su Strato y arenga a la gente con sus versiones de "Ruta 66", "Espadas y serpientes" (Attaque 77) y "Cuando llega la noche" de sus antiguos Jóvenes Pordioseros. En el backtage, todas son sonrisas y preparativos para esperar al hijo pródigo de la zona.
Y así es como Pity Alvarez llegó al lugar en un auto justo a tiempo para confirmar el rumor: no sería él como solista quien tocaría, sino que ni más ni menos que Viejas Locas. Abel Meyer (quien deambulaba entre bambalinas) fue reemplazado por Alejandro "Mono" Avellaneda (el segundo batero de Intoxicados) y Pity estaba en su salsa: recordó los viejos tiempos del evento, hizo su propia lectura del Bicentenario ("La culpa de todo la tienen los que le tiraron aceite hirviendo a los ingleses. Por eso no tenemos ni a los Beatles, ni a los Stones, ni a Pink Floyd; y tenemos a Vilma Palma") y se paseó por un repertorio de clásicos ("Hermanos de sangre", "Homero", "638"), que incluyó un cover de "Lily Malone" de Riff. También leyó una carta en la que alerta sobre los peligros del paco ("La pasta base es una mierda") y le deseó una pronta recuperación a Gustavo Cerati ("Aunque a muchos acá no les guste").
Ya la noche era cerrada, y Mr. Alvarez se empecinaba en seguir tocando. Sus allegados lo convencieron que parara, para que la desconcentración del lugar fuera segura, y así fue. "¡Qué bueno que vinieron a cubrir esto y no como hacen los de la tele a ver como la gente se revienta con el paco!", agradecía el Mono. De nada, amigo: nos vemos el año que viene, el 25 de mayo.
Notas relacionadas
1Cómo vivió Mirtha Legrand las horas previas a su cumpleaños: un reencuentro, un detalle en la vajilla y un premio
- 2
Inés Estévez: su deseo de escapar del estereotipo y por qué siente que, aunque “no encaja” en este mundo, el trabajo la salva
3Robbie Williams regresa a la Argentina después de 20 años con un show en el Movistar Arena: cómo conseguir las entradas
4Rating: una imprevista eliminación recalentó la noche de última chance de Masterchef






