El capibara, el “CEO de la calma”: la regla de oro del animal que es amigo de todos y no le teme a nada
En lugar de responder con agresividad, su primera línea de defensa es irse: si algo los incomoda, se deslizan al agua, se sumergen por varios minutos o simplemente se mueven unos centímetros
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En tiempos de burnout y polarización, el capibara se volvió un ícono inesperado de internet: el animal que se lleva bien con todos, soporta casi todo y parece no alterarse nunca. Detrás de los memes hay biología dura: el Hydrochoerus hydrochaeris es el roedor más grande del mundo, un mamífero semiacuático y extremadamente social, conocido por su temperamento tranquilo y tolerante con otras especies, desde aves hasta, en ocasiones, caimanes.
La Ley de la No-Reacción de los capibaras
Los capibaras viven pegados al agua en humedales de Sudamérica, y dependen de lagunas y ríos tanto para regular su temperatura como para esconderse de depredadores.
En lugar de responder con agresividad, su primera línea de defensa es irse: si algo los incomoda, se deslizan al agua, se sumergen por varios minutos o simplemente se mueven unos centímetros, confiando en su grupo y en su entorno antes que en la confrontación directa.
Estudios de comportamiento los describen como animales sociales, de jerarquías claras, pero con interacciones físicas relativamente bajas y una preferencia por evitar el conflicto abierto.
Esa calma aparente es en realidad una estrategia eficiente: conservar energía, reducir el estrés y evitar peleas innecesarias en un hábitat donde la vigilancia constante ya es un trabajo de tiempo completo.
Aceptación radical y economía colaborativa
La fama global del capibara como “amigo de todos” se apoya en observaciones científicas y de campo: se trata de un animal altamente social, que vive en grupos de hasta 10 individuos, y que puede agregarse en manadas de decenas durante la estación seca.
Esa sociabilidad se extiende a otras especies. Informes de organizaciones de divulgación ambiental y sitios especializados documentan relaciones mutualistas con aves que se posan sobre su lomo para alimentarse de parásitos, en una especie de “servicio de limpieza” a cambio de comida fácil.

También se ha observado su convivencia tranquila con ciervos, tortugas, monos, perros y hasta caimanes, algo que los etólogos explican por una combinación de factores: tamaño suficiente para no ser una presa simple, comportamiento no agresivo y una tolerancia inusual a que otros animales invadan su espacio físico.
Para la cultura digital, eso se tradujo en un apodo perfecto: el capibara como “soporte emocional del planeta”, una especie de terapeuta de cuatro patas que sostiene, literalmente, a los demás.
La regla de oro de los capibaras
Un dato que baja a tierra al “CEO de la calma”: su nombre científico, Hydrochoerus hydrochaeris, significa “cerdo de agua”, en alusión a su cuerpo macizo y su vida anfibia.
Pero, lejos de la imagen que sugiere el apodo, la ciencia lo describe como un mamífero sofisticado, con complejas redes sociales y una sorprendente habilidad para convivir con casi cualquiera.

En un mundo de ruido, su “regla de oro” es no reaccionar, defender el territorio sin violencia y aceptar que otros se beneficien de lo que uno ofrece. Eso de alguna manera explica por qué el animal más grande del mundo entre los roedores terminó convertido en el gurú zen de las redes.
Este contenido fue producido por un equipo de LA NACION con la asistencia de la IA.
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