La soga equivocada, intentos previos y un error fatal: una investigación revela nuevos detalles sobre la muerte de Jeffrey Epstein
Una reconstrucción de The New York Times basada en documentos inéditos, notas manuscritas y decenas de entrevistas apunta a fallas de vigilancia, advertencias ignoradas y evidencias mal preservadas
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NUEVA YORK.— La muerte de Jeffrey Epstein bajo custodia federal en agosto de 2019, que fue considerada un suicidio por la Oficina del Médico Forense de Nueva York, ha sido objeto de sospechas e intrigas durante casi siete años. La creencia de que Epstein fue asesinado, quizá por alguien interesado en silenciarlo, está ampliamente extendida. Para la investigación más profunda hasta ahora sobre su muerte, consultamos decenas de miles de páginas de documentos recientemente divulgados, obtuvimos las propias notas manuscritas de Epstein en la cárcel —nunca antes hechas públicas— y entrevistamos a decenas de personas vinculadas con el caso.
Estas son seis conclusiones de nuestro artículo en The Times Magazine.
Muchas pruebas nuevas sugieren que Epstein estaba decidido a quitarse la vida
Algunos aspectos importantes de los últimos días de Epstein siguen siendo desconocidos o misteriosos, pero una incógnita no es lo mismo que una explicación alternativa.

Nuestro análisis de la seguridad y del personal de la cárcel determinó que la entrada a su celda de un eventual asesino en el período previo a su muerte casi con certeza habría requerido una trama elaborada, con numerosos participantes y un conocimiento amplio y preciso de los sistemas de seguridad específicos del lugar, de las fallas de esos sistemas y de los protocolos de vigilancia. En decenas de entrevistas y en el conjunto de documentos, no encontramos indicios de que existiera una trama de ese tipo.
En cambio, encontramos abundante evidencia —mucha de ella nunca antes revelada— de que durante semanas antes de su muerte Epstein había escrito y hablado sobre la idea del suicidio, y lo había intentado al menos una vez, y posiblemente tres.
Epstein pudo haber intentado suicidarse más veces de lo que se sabía
Dos semanas y media antes de su muerte, Epstein hizo un aparente intento de ahorcarse en su celda, un intento que fracasó por la intervención de quien era entonces su compañero de celda. Las autoridades de la cárcel nunca determinaron oficialmente si se trató de un intento de suicidio. Pero Epstein dejó claras sus intenciones en una nota que dejó en su celda, hallada días después por un compañero, una nota que tanto por su contenido como por su letra se parecía mucho a otros escritos similares de Epstein en prisión que obtuvimos.
Y tal vez no haya sido el único intento previo. El compañero de celda de Epstein nos dijo que lo sorprendió dos veces preparándose para suicidarse por ahorcamiento. Dijo que mencionó ambos incidentes a oficiales penitenciarios, pero que no fueron tomados en serio.
Epstein hablaba con frecuencia sobre el suicidio en las semanas previas a su muerte
Durante las semanas anteriores a su muerte, el 10 de agosto, en el Centro Correccional Metropolitano, Epstein hizo claras alusiones al suicidio en conversaciones con abogados y presos, y también en sus propios escritos en la cárcel. Además de la nota suicida hallada por su primer compañero de celda, Epstein dejó otros textos desesperados, en los que escribió sobre “SOLO DOLOR PARA MÍ Y para otros en el futuro” y se preguntó “por qué la gente que amo debería sufrir por mi problema”.

En conversaciones con abogados y otros presos, habló con franqueza sobre su incapacidad para soportar la vida en la cárcel. Más de uno de ellos se preocupó abiertamente por el riesgo de que se autolesionara, según sus declaraciones y su conducta, y sus intentos de tranquilizarlos a veces sonaban ominosos. Cuando el segundo y último compañero de celda de Epstein fue trasladado a otro establecimiento, recordó haberle dicho al personal de la cárcel: “No está bien que esté solo”.
Las advertencias sobre el riesgo suicida de Epstein y la necesidad de protegerlo fueron ignoradas de manera reiterada
Para el momento de su muerte, Epstein había sido asignado dos veces a una celda especial de observación por su riesgo de suicidio. Se sabía que posiblemente había intentado suicidarse una vez. Sus dos compañeros de celda dijeron que transmitieron preocupaciones sobre él a oficiales penitenciarios, y agentes federales que lo trasladaban entre la cárcel y la corte lo señalaron como un riesgo suicida. Pese a todo esto, fue dejado solo y sin observación en sus horas finales, en violación de órdenes específicas que se habían dado sobre su supervisión, un error que condujo directamente a su muerte.
El manejo de la escena de la muerte y de las pruebas en la celda de Epstein ayudó a generar sospechas duraderas
Solo un guardia vio el cuerpo de Epstein sin alterar dentro de la celda. El guardia movió de inmediato a Epstein en un intento inútil de reanimarlo, recordó pocos detalles sobre la posición en la que encontró el cuerpo y recién les contó a los investigadores lo que sabía años después. Ni siquiera se sabe con certeza qué soga usó Epstein para quitarse la vida: había más de un trozo de tela anudada en su celda, y el único que fue tomado como prueba en ese momento fue considerado años más tarde por investigadores federales como la soga equivocada. La escena de la muerte fue alterada por empleados de la cárcel y paramédicos hasta tal punto que los investigadores federales no se molestaron en recolectar pruebas de ADN. En otros casos, los equipos forenses suelen tomar muestras de ADN en escenas del crimen pisoteadas.

Como resultado, se perdió información crucial necesaria para determinar con precisión cómo murió Epstein. Y la soga tomada como evidencia, que parecía no coincidir con las marcas en el cuerpo de Epstein, creó la impresión de inconsistencias misteriosas en la evidencia física que solo serían explicadas de manera tentativa años después.
Hay límites sobre lo que la autopsia del cuerpo de Epstein puede decirnos
Las fotografías tomadas del cuerpo de Epstein durante la autopsia, algunas de las cuales revisamos con varios patólogos, están entre las pocas piezas de evidencia clara sobre su muerte, y presentan indicios a menudo contradictorios y desconcertantes sobre cómo pudo haber muerto.

Pero, sobre la base de la información limitada disponible —cómo fue encontrado el cuerpo de Epstein, la soga que probablemente usó y cómo estaba sujeta a la litera de su celda—, varios expertos forenses que entrevistamos consideraron que las fotos todavía podían ser compatibles con al menos un escenario específico de suicidio. Y casi ninguno creyó que la forma de su muerte —suicidio u homicidio— pudiera resolverse de manera concluyente solo con la evidencia médica.
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