Cómo reutilizar el café usado: las formas más recomendadas por los expertos
A continuación, conocé de qué manera se pueden aprovechar los restos de este producto que suele terminar en la basura
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El café representa un ritual necesario cada mañana. Sin embargo, una vez que la infusión llega a la taza, los restos de la molienda terminan habitualmente en el tacho de basura.
Lo que muchos consideran un desecho cotidiano, en realidad es un recurso valioso para optimizar tareas en el hogar, potenciar el jardín y mejorar rutinas de cuidado personal. La reutilización de este producto fomenta un consumo responsable y sustentable, ya que aprovecha al máximo las propiedades físicas y químicas presentes en el grano procesado.

El café usado destaca por su textura granulada y su capacidad para absorber olores intensos, además de contener nutrientes beneficiosos para el suelo.
Las maneras más recomendadas de reutilizar el café
En primer lugar, el café actúa como un neutralizador de malos olores. La sugerencia consiste en colocar el café seco dentro de un recipiente y ubicarlo en la heladera o en espacios cerrados. Este método neutraliza aromas fuertes, como los que generan el pescado o la cebolla, y refresca el ambiente.
Por otro lado, la versatilidad del material llega a la cosmética. Muchas personas lo utilizan como exfoliante natural para la piel tras mezclar los restos con una porción de aceite o crema. Este preparado remueve las células muertas del tejido cutáneo y aporta suavidad.

Dentro de las tareas de mantenimiento doméstico, los granos usados sirven para la limpieza de superficies. Gracias a su textura, el café colabora en la remoción de suciedad adherida en ollas o utensilios de cocina. Los expertos sugieren evitar su aplicación en superficies delicadas para prevenir posibles rayaduras.
Además, la cocina no es el único lugar donde el café aporta soluciones. Frotar el residuo húmedo directamente en las manos permite eliminar olores penetrantes como el ajo, el pescado o la cebolla, una técnica sencilla y rápida tras cocinar.

Para el orden y la higiene del hogar, también funciona como un desodorizante natural en el calzado o los cajones. Basta con introducir el café seco en pequeñas bolsitas de tela para absorber la humedad y los malos aromas de los zapatos. En el exterior, el café funciona como un fertilizante natural para las plantas.
Al sumar pequeñas cantidades a la tierra de las macetas, el material aporta nutrientes esenciales que mejoran el crecimiento y el desarrollo de los cultivos. Asimismo, sirve como un repelente natural de insectos, ya que el aroma intenso ahuyenta hormigas y otras plagas comunes en el jardín. Esparcir un poco en las zonas de paso ayuda a mantener los espacios controlados de manera orgánica.
La reutilización de los granos constituye una práctica accesible para transformar un residuo diario en un aliado doméstico. Este aprovechamiento integral mejora la eficiencia en el hogar y reduce el volumen de basura que cada familia genera a diario en Argentina.
Este contenido fue producido por un equipo de LA NACION con la asistencia de la IA
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