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La calabaza es un alimento de la cocina diaria de muchos hogares. Sin embargo, el consumo de sus semillas es poco conocido y no muchas personas lo ven como un alimento apetecible para el día a día. Fáciles de incorporar a las comidas, son una fuente natural de energía, proteínas vegetales, grasas saludables y antioxidantes, lo que las convierte en un aliado ideal para quienes buscan una dieta equilibrada y saludable.
Según el portal especializado Tua Saúde, estas semillas son ricas en grasas buenas (monoinsaturadas y poliinsaturadas), fibras, antioxidantes y vitaminas A, C y E, además de contener minerales como magnesio, hierro, zinc y potasio. Este perfil nutricional las posiciona como un alimento capaz de contribuir a la prevención de enfermedades cardiovasculares, mejorar la digestión y fortalecer el sistema inmunológico.
De acuerdo con un análisis del sitio Life Pronutrition, las semillas de calabaza son una excelente fuente de energía sostenida, ideal para consumir antes o después de la actividad física. Aunque poseen un alto valor calórico, su combinación de proteínas, grasas saludables y fibra permiten una liberación lenta de energía, lo que evita los picos de glucosa que provocan fatiga o hambre repentina.

Por este motivo, también son un alimento eficaz para controlar el apetito y prolongar la sensación de saciedad, lo que puede ayudar a reducir el consumo excesivo de otros snacks ultraprocesados. “Su aporte de fibra mejora la digestión, ayuda a mantener estable el azúcar en sangre y favorece la salud intestinal”, explicaron los especialistas.
Diversos estudios y especialistas en nutrición destacan los siguientes beneficios de incluirlas en la alimentación cotidiana:

Aunque se trata de un alimento muy bueno para la salud, los expertos recomiendan moderar su consumo en personas con prescripción de dietas bajas en fibra o con trastornos digestivos, ya que su contenido fibroso podría generar malestares intestinales si se ingieren en exceso.
Asimismo, se sugiere optar por versiones naturales o sin sal añadida, ya que algunas presentaciones industriales contienen altos niveles de sodio o saborizantes artificiales que reducen su calidad nutricional. “La clave está en consumirlas en su forma más natural posible y en porciones moderadas, de una a dos cucharadas diarias”, aconsejaron desde el portal Tua Saúde.
Es importante remarcar que, antes de incluir cualquier nuevo alimento a su dieta, es aconsejable consultar con un médico especialista.




