Frutillas “eternas”: así se preparan para que aguanten más en la heladera
Descubrí los beneficios de la técnica rápida basada en un choque térmico para reducir microorganismos y retrasar el deterioro de esta fruta
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Por medio de TikTok, el chef Jordi Cruz difundió un procedimiento doméstico para prolongar la conservación de las frutillas en la heladera. La técnica, que se aplica en pocos segundos, combina un breve contacto con agua hirviendo y un enfriamiento inmediato, con el objetivo de reducir la presencia de moho y bacterias responsables de su rápida descomposición.
Las frutillas destacan por su sabor y su consumo frecuente, pero también por su fragilidad. La humedad y los microorganismos que se concentran en su superficie favorecen la aparición de moho, lo que acorta su vida útil incluso cuando se almacenan en frío.
El método comienza con un choque térmico controlado. Según indica Jordi Cruz, las frutillas deben introducirse en agua hirviendo durante aproximadamente tres segundos. De acuerdo con su explicación, este paso permite “eliminar moho, bacterias y demás que están en superficie” sin que la fruta llegue a cocinarse".

Tras ese breve contacto con el calor, las frutillas deben trasladarse de forma inmediata a un recipiente con agua fría y hielo. Este segundo baño detiene el efecto térmico y evita que la pulpa se reblandezca. El contraste de temperaturas, conocido en cocina como termoterapia, reduce la carga de microorganismos sin recurrir a productos químicos.
Una vez completados los baños de agua, el siguiente paso es retirar la humedad superficial. El chef recomienda secar cada pieza con papel absorbente, ya que el exceso de agua facilita la proliferación de moho.
Para su conservación en la nevera, se aconseja colocarlas en un recipiente limpio con papel de cocina en la base. Guardadas de este modo, pueden mantenerse en buen estado durante más días en comparación con el lavado convencional.
El tratamiento no altera de forma significativa las propiedades nutricionales de la fruta.Las fresas aportan vitamina C, fibra y antioxidantes, elementos que forman parte de una alimentación equilibrada. Al reducir la descomposición temprana, el método contribuye también a disminuir el desperdicio de alimentos.











