La sal natural que alivia el dolor, distiende los músculos y favorece el descanso
Se utiliza principalmente en baños de inmersión debido a sus propiedades calmantes y antiinflamatorias; todo lo que tenés que saber
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Hay un tipo de sal con una historia centenaria y de fácil acceso en la actualidad, la cual comenzó a estar en boca de quienes priorizan el autocuidado. Sus usuarios habituales aseguraron que notaron cambios significativos gracias a la riqueza de su composición.
Se trata de la sal de Epsom, también conocida como sulfato de magnesio (MgSO₄), un compuesto químico que además de magnesio, contiene azufre y oxígeno. A pesar de su nombre, no es una sal de mesa y no debe confundirse con el cloruro de sodio.
Fue hallada hace más de cuatro siglos en Epsom, Inglaterra, y ahora, en la era del bienestar natural, esta sal retoma un rol central en las rutinas de autocuidado. La misma se emplea principalmente en baños de inmersión debido a sus propiedades calmantes, antiinflamatorias y restauradoras.
Aunque su sabor amargo impide usarla como sal de mesa, su eficacia es tópica: al añadirla al agua caliente, ayuda a relajar tensiones musculares, mitigar dolores corporales y propiciar un sueño profundo. Según el médico internista Ramiro Heredia, en los baños de inmersión sus elementos se absorben a través de la piel o se inhalan como vapor. Este proceso contribuye a disminuir el cortisol (la hormona del estrés), calmar el sistema nervioso y optimizar la calidad del descanso.
Además, la prestigiosa Clínica Cleveland indicó que estos baños pueden mitigar dolores musculares y cefaleas, en particular en áreas como el cuello, los hombros y la espalda. Por ese motivo, es una práctica común usarlos después de entrenamientos intensos para ayudar en la recuperación.
Lo cierto es que hay que tener cuidado de no ingerir ese tipo de sal para evitar malestares. Los expertos alertan que tiene varios efectos adversos, como diarreas severas o deshidratación.
Cómo crear un baño de Epsom relajante
La Clínica Cleveland propuso una simple rutina para disfrutar de las ventajas de las sales de Epsom:
- Llenar la bañera con agua cálida e incorporar una taza y media de sal de Epsom.
- Comprobar la temperatura del agua antes de ingresar.
- Sumergirse por 15 a 20 minutos para encontrar la relajación física y mental.
- Al salir, secar suavemente y aplicar una loción humectante para mantener la hidratación cutánea.
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