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Casas de campo

En Carmelo. Rodeada de rosales, una confortable casa de campo que mira hacia el río

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8 de octubre de 2019  

La Rosa de los Vientos: así se llama esta casa que volvemos a visitar sobre la costa de Carmelo y en la que sus dueños lograron plasmar sus intereses: cultivar rosales rosales únicos, convivir con el arte, estar en contacto con la naturaleza y practicar las salidas náuticas.

En el contrafrente, un fogón rodeado de lirios y amapolas, cerrado con un "cerco" de troncos con los que se alimentan ése y todos los fuegos de la casa (parrilla y chimeneas varias).
En el contrafrente, un fogón rodeado de lirios y amapolas, cerrado con un "cerco" de troncos con los que se alimentan ése y todos los fuegos de la casa (parrilla y chimeneas varias). Crédito: Gentileza Pablo Benítez

Para concretar el proyecto convocaron a la arquitecta y artista plástica Cecilia Glazman, que con su particular visión también colaboró con el interiorismo, incluso pintando obras ad hoc para varios cuartos.

"La idea fue hacer una casa de campo uruguaya -con los clásicos estucados rojizos, por ejemplo-, pero con un claro concepto de confort; una especie de rancho amplio y moderno con vistas excepcionales hacia el río, los canteros o a la huerta", señala la arquitecta.

En el respaldo del sillón esterillado y restaurado hay un bordado en petit point hecho por la dueña de casa.
En el respaldo del sillón esterillado y restaurado hay un bordado en petit point hecho por la dueña de casa. Crédito: Gentileza Pablo Benítez

Desde el comienzo del proyecto, la idea fue que no dieran ganas de irse del rancho y la idea fue cautivar a los habitantes a través de texturas y materiales cálidos y sutiles.

Afuera, la huerta y el horno de pan para preparar lo que da la tierra.
Afuera, la huerta y el horno de pan para preparar lo que da la tierra. Crédito: Gentileza Pablo Benítez

Los techos son de chapa y los cielos rasos se hicieron con vigas de madera y ladrillos arriba pintados de distintos tonos. Protegiendo las galerías, tejido de junco y madera.

El living y el comedor comparten un gran ambiente que se comunica directamente con la galería con parrilla, por un lado, y con el río, por el otro. Al fondo, las cortinas floreadas conducen hacia la cocina.
El living y el comedor comparten un gran ambiente que se comunica directamente con la galería con parrilla, por un lado, y con el río, por el otro. Al fondo, las cortinas floreadas conducen hacia la cocina. Crédito: Gentileza Pablo Benítez

Sobre el piso de madera con pintura poliuretánica blanca ("la verdad es que hay que retocarla cada dos o tres años") y frente al hogar instalado en un muro de piedra (otro ejemplo del afán por enriquecer la puesta con distintas texturas), el living se armó con un sillón con almohadones salteños; traídos de viajes exterior y locales de Laura O.

La dueña de casa es una gran coleccionista de vajilla. La idea fue tenerla a mano para usarla y exhibirla en un mueble que cubre la pared que se ve al fondo. Los cuadros de Cecilia Glazman reproducen un mueble provenzal repleto de objetos inspirados en la colección de la propietaria, pero en tonos llamativos y brillantes.

Lo que a la cocina inolvidable es el trabajo del piso, una cuidadosa combinación de mosaicos calcáreos, y el ventanal, una pantalla al espectáculo diario del jardín.
Lo que a la cocina inolvidable es el trabajo del piso, una cuidadosa combinación de mosaicos calcáreos, y el ventanal, una pantalla al espectáculo diario del jardín. Crédito: Gentileza Pablo Benítez

Un invernáculo para trabajar con los plantines al que se llega cruzando un arco de rosas 'Iceberg'.
Un invernáculo para trabajar con los plantines al que se llega cruzando un arco de rosas 'Iceberg'. Crédito: Gentileza Pablo Benítez

Al invernáculo ideal para trabajar con los plantines, se llega cruzando un arco de rosas 'Iceberg'.

En su mayoría, la enorme cantidad de rosas de esta casa son inglesas y francesas.
En su mayoría, la enorme cantidad de rosas de esta casa son inglesas y francesas. Crédito: Gentileza Pablo Benítez

"Acá hay poco pasto: está todo tomado por el jardín. Es un jardín de frutas, flores y verduras, que busca en su trazado crear composiciones que combinen colores, volúmenes y texturas. Algo así como 'cuadros' en la tierra".

Aún pintado de blanco, este dormitorio tiene una inconfundible atmósfera rural, matizada por la mezcla de romanticismo y modernidad en la decoración.
Aún pintado de blanco, este dormitorio tiene una inconfundible atmósfera rural, matizada por la mezcla de romanticismo y modernidad en la decoración. Crédito: Gentileza Pablo Benítez

En el cuarto, ante el brillo del piso con pintura poliuretánica se destacan los colores del óleo de Cecilia Glazman, el del respaldo de cama comprado en el galpón de Milagros Resta y el del pie elaborado por la dueña de casa a partir de piezas textiles de 40x40cm que trajo de Asia.

La galería del contrafrente tiene parrilla, está más protegida y les ofrece a los dormitorios una entrada independiente, ideal para cuando se reciben visitas.
La galería del contrafrente tiene parrilla, está más protegida y les ofrece a los dormitorios una entrada independiente, ideal para cuando se reciben visitas. Crédito: Gentileza Pablo Benítez

En otro cuarto para invitados, una nueva lección para lograr calidez con una impresionante economía de recursos.
En otro cuarto para invitados, una nueva lección para lograr calidez con una impresionante economía de recursos. Crédito: Gentileza Pablo Benítez

Una vez más, el blanco en distintos materiales y acabados: desde el piso brillante hasta la cama que combina el lino, el nido de abeja de la colcha o el pie de cama tejido. Y los postigos, blancos de cara al dormitorio, pero que traen el verde y el rosado al abrirse. Este último es un tono que se repite, llevado al fucsia en "Vaca yendo al baile", otro genial óleo de Cecilia Glazman. La piedra y el hierro oscuro de la vieja araña ponen los acentos finales. La chimenea del cuarto de las hijas es obra de la dueña de casa, que se inspiró para hacerla en la obra de Antoni Gaudí.

Los colores elegidos para las colchas de patchwork responden a la intervención de platos de porcelana hecha en la chimenea.
Los colores elegidos para las colchas de patchwork responden a la intervención de platos de porcelana hecha en la chimenea. Crédito: Gentileza Pablo Benítez

En este cuarto tan sencillo participan, sin embargo, varios factores que le dan calor y consiguen el buscado efecto de hospitalidad y relax que se propuso la dueña de casa. Mullidas, las cabeceras de cama capitoné (Milagros Resta) no se apoyan directamente sobre la pared, sino sobre un segundo respaldo hecho con maderas sobrantes de la obra blanqueadas con una pátina rápida dada por un látex aguado. Una buena alianza entre lo rústico y lo romántico. Para acentuar el efecto, se amuraron a esa estructura mesas de luz de estilo francés, que la dueña de casa pintó y luego lijó para que algunas de las vetas quedaran a la vista.

"En toda la casa generamos zonas de disfrute para cada momento del día, de la mañana a la noche y para casa estación".

En un rincón del baño, un sillón Bergère comprado en remate y retapizado con un corderoy verde agua de bastón fino (Milagros Resta).
En un rincón del baño, un sillón Bergère comprado en remate y retapizado con un corderoy verde agua de bastón fino (Milagros Resta). Crédito: Gentileza Pablo Benítez

Pisos en damero y espejos de antaño para darle una impronta antigua al baño. ,
Pisos en damero y espejos de antaño para darle una impronta antigua al baño. , Crédito: Gentileza Pablo Benítez

A los muebles y objetos comprados en remate se los recuperó y renovó con colores actuales, y así se acoplan perfectamente a piezas simples, como la mesada del baño o las paredes de machimbre en blanco.

"En esta galería quería un aire de la Toscana, pero también algo bien nuestro, bien de imaginario infantil, con lucecitas asomando por la parra", cuenta la propietaria.
"En esta galería quería un aire de la Toscana, pero también algo bien nuestro, bien de imaginario infantil, con lucecitas asomando por la parra", cuenta la propietaria. Crédito: Gentileza Pablo Benítez

Los muebles vintage quedaron bajo una pérgola de hierro a la espera de una trepadora, que se alegra por las noches con luces de colores.
Los muebles vintage quedaron bajo una pérgola de hierro a la espera de una trepadora, que se alegra por las noches con luces de colores. Crédito: Gentileza Pablo Benítez

Uno de los secretos de un jardín bien diseñado, más allá de su tamaño, es que ofrezca rincones diferenciados sin plantear límites demasiado tajantes. Cuando hay espacio, la apuesta se redobla hasta crear lugares escondidos y un tanto misteriosos, o espacios que pronto consiguen dueño, como este sencillo sector para tomar el té, terreno de las mujeres de la casa.

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