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Lifestyle

En Traslasierra. La reforma del casco de una plantación de naranjos de 1930

Lucrecia Álvarez
Ana Markarian
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23 de junio de 2020  

Pocas cosas despiertan los sentidos como una plantación de frutales. Si no son sus flores frágiles y perfumadas, es el color bien delineado de sus frutos y, claro, la promesa del sabor recién cortado del árbol y elaborado por manos conocedoras.

Esas sensaciones anticipamos al llegar a La Francia, una vieja chacra de 34 hectáreas tradicionalmente dedicada a la producción de naranjas adquirida en 2017 por sus actuales propietarios, quienes iniciaron un proceso de recuperación del predio y puesta en valor de la construcción principal con el asesoramiento del arquitecto Leandro Egido Hardoy y la dirección de obra a cargo del arquitecto Luis Heredia.

Al vivir la finca viene una segunda oleada, ahora de descubrimiento: el de la historia mezclada con un confort nuevo, pero gauchito también.

El casco de esta plantación de naranjas es una construcción de los años 30 que se usaba como vivienda de caseros. Tiene un aire de las antiguas escuelas rurales, con nave rectangular, techo a dos aguas y base de piedra.
El casco de esta plantación de naranjas es una construcción de los años 30 que se usaba como vivienda de caseros. Tiene un aire de las antiguas escuelas rurales, con nave rectangular, techo a dos aguas y base de piedra. Crédito: Daniel Karp

La casa se encuentra equidistante diez kilómetros de Villa de Las Rosas, San Javier y Villa Dolores. Renovada hace tres años, su superficie original era de 90m2, que con el área anexada se llevó a 120m2.
La casa se encuentra equidistante diez kilómetros de Villa de Las Rosas, San Javier y Villa Dolores. Renovada hace tres años, su superficie original era de 90m2, que con el área anexada se llevó a 120m2. Crédito: Daniel Karp

Sofá de tres cuerpos 'Ghost' con funda de tussor (María Casanovas). Mesa ratona hecha con persianas recicladas (Palotosco). Banqueta y cartera chaguar (todo de Los Olivos). El clásico rojo amarronado de la guarda de calcáreos también está en las vigas y en las puertas.
Sofá de tres cuerpos 'Ghost' con funda de tussor (María Casanovas). Mesa ratona hecha con persianas recicladas (Palotosco). Banqueta y cartera chaguar (todo de Los Olivos). El clásico rojo amarronado de la guarda de calcáreos también está en las vigas y en las puertas. Crédito: Daniel Karp

Se volteó la pared que daba a una loma para construir una luminosa cocina- comedor. En una agradable continuidad entre pasado y presente, su techo de blíndex sobre tirantes hierro sigue la misma dirección de las vigas que sostienen la bovedilla restaurada.

Bien camperas, las lámparas de latón pintado que rodean la construcción se llevaron al interior: están junto a la biblioteca, sobre el área de trabajo de la cocina, y se volverán a ver en el baño, adecuadamente complementadas por artefactos sutiles pero potentes.
Bien camperas, las lámparas de latón pintado que rodean la construcción se llevaron al interior: están junto a la biblioteca, sobre el área de trabajo de la cocina, y se volverán a ver en el baño, adecuadamente complementadas por artefactos sutiles pero potentes. Crédito: Daniel Karp

El piso calcáreo continúa con cemento alisado en las zonas anexadas.
El piso calcáreo continúa con cemento alisado en las zonas anexadas. Crédito: Daniel Karp

Alrededor de una mesa ablandada por el tiempo, sillas 'Tolix' en gris.
Alrededor de una mesa ablandada por el tiempo, sillas 'Tolix' en gris. Crédito: Daniel Karp

Dejando algunos ladrillos a la vista, la reforma reveló el alma de la casa. Y la potenció haciendo que el verde entrara por cada ventana; las rectangulares de la cocina, de gruesos marcos negros, en una primera impresión se confunden con cuadros.

En los detalles, individual, taza y bol de Los Olivos, una tradicional tienda de diseño y artículos regionales de San Javier.
En los detalles, individual, taza y bol de Los Olivos, una tradicional tienda de diseño y artículos regionales de San Javier. Crédito: Daniel Karp

Descanso a la sombra de los naranjos

Cubrecama nido de abeja y almohadas con funda de lienzo con guarda (Disteko). Lámpara de mesa con brazo flexible (Mercado de Pulgas).
Cubrecama nido de abeja y almohadas con funda de lienzo con guarda (Disteko). Lámpara de mesa con brazo flexible (Mercado de Pulgas). Crédito: Daniel Karp

Se restauraron las aberturas existentes, y las que se agregaron tienen su misma terminación en arco de medio punto, de modo de acompañar armónicamente la línea frontal de la casa, que da al jardín.

Para mayor comodidad e independencia, al cuarto principal se le sumó un baño propio y una puerta-ventana. Espejo en el baño (Tienda Barro).
Para mayor comodidad e independencia, al cuarto principal se le sumó un baño propio y una puerta-ventana. Espejo en el baño (Tienda Barro). Crédito: Daniel Karp

Además de las ventanas, el proyecto priorizó la restauración de los techos de bovedilla y los pisos calcáreos. Lámpara (Red Sur). Mantas nido de abeja y almohadas de lienzo con guarda (Disteko).
Además de las ventanas, el proyecto priorizó la restauración de los techos de bovedilla y los pisos calcáreos. Lámpara (Red Sur). Mantas nido de abeja y almohadas de lienzo con guarda (Disteko). Crédito: Daniel Karp

No es una casa de campo si no se pueden invitar amigos. Con el agregado de una litera de pared a pared, se evitó poner dos camas marineras, que tanto espacio toman, y a la vez contar con el lugar de guardado esencial.

Las lámparas de latón pintado que rodean la casa y las ventanas con terminación en arco de medio punto: dos señas particulares que se disfrutan afuera y adentro.
Las lámparas de latón pintado que rodean la casa y las ventanas con terminación en arco de medio punto: dos señas particulares que se disfrutan afuera y adentro. Crédito: Daniel Karp

Empotrado en la piedra de una loma, para gozar de mejor vista, un tanque australiano de 11 metros de diámetro fue reacondicionado como pileta con solárium.
Empotrado en la piedra de una loma, para gozar de mejor vista, un tanque australiano de 11 metros de diámetro fue reacondicionado como pileta con solárium. Crédito: Daniel Karp

Si bien el deck libra de la proximidad de ramas espinosas, tan típicas de las plantas silvestres de la zona, no ofrece reparo a la hora de la siesta. Entonces uno se queda en los cuartos frescos. O a la sombra de los fenomenales naranjos.
Si bien el deck libra de la proximidad de ramas espinosas, tan típicas de las plantas silvestres de la zona, no ofrece reparo a la hora de la siesta. Entonces uno se queda en los cuartos frescos. O a la sombra de los fenomenales naranjos. Crédito: Daniel Karp

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