Es argentina y representará al país en el mundial de “dog dancing” junto a su perro Balto
Fiorella Sampietro, de Villa María, Córdoba, y su border collie de cinco años competirán en Italia, luego de varios años de ausencia del país en la competencia; la adiestradora aseguró que esta disciplina genera un “vínculo más fuerte” con la mascota
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Fiorella Sampietro y Balto son una pareja de baile pero tienen una particularidad: ella es adiestradora canina y él un border collie de cinco años. Ambos conforman una dupla de dog dancing, un deporte canino donde se mezclan trucos por parte del perro y la interpretación coreográfica del guía humano. Ahora, la joven de 29 años de Villa María, Córdoba, y su compañero de cuatro patas se alistan para participar del mundial de la disciplina en Italia en junio y buscan ser los primeros argentinos en hacerlo en más de siete años. “Cada vez que entramos a una pista, es como si el mundo se pusiera en pausa”, aseguró la tutora en diálogo con LA NACION.

Cómo llegó al dog dancing
Desde muy chica en su Río Gallegos natal, Fiorella sintió una conexión especial con los animales y si bien pensó que su futuro iba a estar ligado a la veterinaria, toparse con el adiestramiento y los deportes caninos le cambió el rumbo. “Siempre fui una apasionada por los animales, pero entendí que mi destino no iba a estar en curarlos sino más bien entenderlos”, aseguró.
Hace diez años dejó Santa Cruz e instalada Buenos Aires empezó con los cursos de adiestramiento. Dentro del estudio del comportamiento animal se topó con el dog dancing, una de las tantas disciplinas que se practican con perros, donde se premia la obediencia y la destreza.

“Era todo muy nuevo, de hecho no existían las competencias en Argentina todavía. Mi formación la tuve que empezar un poco con lo que veía en YouTube y los cursos que podía hacer a nivel online. En la primera competencia éramos cuatro, imagínate”, comentó Fiorella, que se transformó en pionera y referente del dog dancing en Argentina y hoy en día se dedica a dar clases de adiestramiento y del deporte en su academia Empatía Dog Dancing.
“Es una disciplina que la puede hacer cualquier persona y cualquier perro. La idea del deporte es que se mezclen trucos por parte del perro e interpretación del guía humano. Se busca una coreografía que transmita algún concepto y se evalúa la precisión técnica, los movimientos y el grado de dificultad. Es como si fueramos una pareja de patinaje artístico”, aclaró.
El entrenamiento con Balto
Ver bailar a Fiorella y Balto es todo un espectáculo. Ella se pone en el centro y realiza una coreografía con pasos suaves que siguen la música mientras el perro corre, salta y hace piruetas a su alrededor, sin dejar ni un segundo de mirarla. La concentración de ambos es absoluta y cada uno se complementa con el movimiento del otro.
“Balto tiene cinco años, llegó a casa cuando tenía entre tres y cuatro meses, y fue mi segundo perro, con la que empecé todo fue Roxy, que es otra border collie que hoy en día tiene nueve años. Balto ya llegó con su destino establecido, en su genética trae ciertas características que lo hacen un perro ideal para este tipo de deporte”, aseguró Fiorella.

Los border collie, como otras razas de perros pastores, fueron hechos para el trabajo en el campo, por lo que prestan toda su energía e inteligencia a las órdenes de su dueño. “Son perros muy ‘segunderos’, tienen mucha energía”, contó la adiestradora y explicó que la clave es encontrar motivación del perro para enseñarle los trucos: “Primero empezamos con comida y, en el caso de Balto, es fanático de las pelotas y mordedores, entonces trabajamos con eso”.
El entrenamiento no solo requiere enseñarle trucos o ejercitar el cuerpo, sino que también se trabajan aspectos “mentales” del perro, como la tolerancia a la frustración y la gestión de estímulos externos, que pueden aparecer en el momento de la competencia. Fiorella y Balto entrenan todos los días pequeños comportamientos o partes de la rutina, y luego van tres veces por semana en una cancha de fútbol para hacer un ensayo completo.
“Cada vez que entramos a una pista es como si el mundo se pusiera en pausa, como si todo lo de alrededor desapareciera y solamente somos nosotros dos”, reconoció Fiorella y agregó que este vínculo tan cercano con el perro hizo que desarrollen una propia forma de comunicarse.

“A través del deporte se va formando un mismo lenguaje. En una coreografía de cuatro minutos Balto tiene que reconocer alrededor de unas 160 palabras asociadas a diferentes conductas. Es como tener una conversación. Ese nivel de comunicación hace que tengamos un vínculo mucho más fuerte de lo que uno se imagina, es simplemente increíble”, contó.
Preparación para el mundial
Fiorella y Balto tienen un objetivo común en muy poco tiempo: el mundial de dog dancing en Bolonia, Italia, del 4 al 7 de junio. No obstante, llegar a Europa no es tarea fácil, ya que están en pleno proceso de juntar el dinero. “Como todo deporte amateur, hacemos todo a pulmón. Hicimos varios eventos de recaudación, estamos buscando sponsors y dedicando parte de las ventas de mi tienda online de productos caninos Dog Time”, contó la adiestradora, que también abrió una web para recibir donaciones.

En la competición, se medirán ante más de 60 parejas de todo el mundo, donde los jueces los evaluarán en tres áreas: el valor técnico (qué tan difíciles son los trucos), la impresión artística (cómo se usa el espacio y la música) y el bienestar del perro. “Hace ya muchos años que Argentina no pisa un mundial de dog dancing, la última fue en 2019. Así que seríamos los primeros después de mucho tiempo”, se entusiasmó Fiorella.
“Es un orgullo inmenso y una responsabilidad que tomo con mucha felicidad. Más que ‘ser la cara de’, me siento una embajadora de una forma de entender y enseñar a los perros: desde el respeto, la empatía, el juego y la ciencia del comportamiento", aseguró.

La importancia del vínculo entre la persona y el perro
Más allá de la competencia, Fiorella destacó que practicar esta disciplina brinda mejoras notables en la educación de la mascota y, en definitiva, fortalece el vínculo perro-humano. “Trato difundir mucho este deporte porque es un camino de ida. Mis alumnos encontraron una manera de relacionarse con su perro que no conocían, que no se esperaban”, contó.

“Hay que animarse, no importa si el perro es de raza o mestizo, si es cachorro o adulto. El dog dancing te cambia la forma de ver a tu perro: descubrís un mundo de comunicación que fortalece la convivencia diaria de una manera increíble”, concluyó Fiorella.
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