Hace 410 años Galileo descubrió las lunas de Júpiter
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El 7 de enero de 1610, el reconocido astrónomo Galileo Galilei descubrió las lunas de Júpiter, considerados unos de los satélites naturales más grandes del Sistema Solar. Estas cuatro lunas llevan por nombre Ío, Europa, Ganímedes y Calisto. Este descubrimiento reforzó la teoría heliocéntrica de Copérnico.
Galileo los observó estos astros durante varios días y describió que "estaba orbitando Júpiter". Al principio los bautizó Júpiter I, II, III y IV, en orden a su cercanía al planeta, pero unos años más tarde el astrónomo Simon Marius les puso el nombre que llevan actualmente en su obra Mundus Iovialis.
De acuerdo a distintas investigaciones posteriores, se consideró que Júpiter en sus primeros tiempos debió haber tenido varias generaciones de satélites que, en su formación habrían caído en espiral hasta su destrucción debido al rozamiento con el disco protoplanetario que rodeaba al planeta, formándose una cantidad de nuevos satélites a partir de los restos sobrantes.
Algunas características de estos satélites
- Ío: es el satélite más cercano a Júpiter y su superficie está cubierta de azufre.
- Europa: dentro de las lunas del planeta, este satélite, el más pequeño, es uno de los más interesantes. Se supone que debajo de su corteza de hielo, posee un océano de agua líquida. Algunos aseguran también que hay presencia de oxígeno.
- Ganímedes: es el satélite más grande del Sistema Solar. Dentro de sus particularidades, se confirmó que tiene un océano de unos 100 kilómetros de profundidad, o sea, diez veces más que los que se encuentran en la Tierra.
- Calisto: el más lejano a Júpiter y más antiguo. La gran cantidad de cráteres en su superficie lo hacen distinto al resto.
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