Qué pasó con Friday, el perro de John F. Kennedy Jr. y Carolyn Bessette
Visto por muchos como el hijo que John John Kennedy y Carolyn Bessette, Friday fue el único sobreviviente de la pareja dorada
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En el corazón de Tribeca, entre los flashes incesantes de los paparazzi y el escrutinio público de la “realeza americana”, existía un vínculo que trascendía la imagen mediática. Friday, un perro de raza Canaán, se convirtió en mucho más que un perro para John F. Kennedy Jr. y Carolyn Bessette: fue el pilar de su “familia de tres”.
Friday no solo protagonizó portadas y sesiones fotográficas de lujo, sino que fue el testigo silencioso de la vida de la pareja y único sobreviviente de una unión que terminó trágicamente en el Atlántico, dejando al fiel can como el último guardián de su intimidad.

“Inteligente e independiente”
Lo adoptaron juntos en 1995 a través de la criadora Donna Dodson, propietaria de Pleasant Hill Farms en Kingston, Illinois. Aunque John evitaba decir la raza, una forma de proteger la sobreexposición y explotación, se trataba de un perro de raza Canaán. El cachorro había nacido en mayo de ese año y tenía nueve semanas de edad cuando les fue enviado a los Kennedy a la ciudad de Nueva York bajo el nombre de “Pleasant Hill Friday”. Fue así como el nombre “Friday” (Viernes) le quedó.
Más que un perro, Friday era parte integral de esa familia. Su crianza fue una manera de afianzar esa relación que, formalmente, comenzaron en 1994 (aunque se conocieron en 1992, cuando John F. Kennedy Jr. aun salía con la actriz Daryl Hannah).
Dodson contó que “Carolyn era la que realmente quería un perro. Tuve varias llamadas telefónicas con ellos, incluida una en la que Carolyn me mantuvo al teléfono para siempre, discutiendo la necesidad de entrenar tanto al perro como a las personas”, relató.
Según Dodson, en aquellos tiempos, John John actuaba como un padre primerizo, que solía llamar al criadero para preguntar sobre la alimentación del cachorro y su cuidado. “Una vez hablamos y concluyó que le estaba dando demasiada proteína, así que resolvió cambiar su dieta”.


Una familia de tres
Friday formó parte de la vida cotidiana de Carolyn Bessette y John F. Kennedy Jr. durante el tiempo que la pareja vivió en el 20 de North Moore Street en Tribeca, ciudad de Nueva York. Y, si ellos eran la pareja más fotografiada de la época, muy pronto Friday se convirtió en toda una celebridad.
Los paparazzi, apostados las 24 horas en la puerta del departamento, estaban al tanto de sus paseos y sacaban ventaja de ello. Sabían que eran algo que John y Carolyn hacían personalmente. Así fue como Friday fue fotografiado tanto o más que el estilismo de Carolyn Bessette Kennedy.

El perro incluso llegó a protagonizar una exclusiva sesión de fotos que los Kennedy le encargaron al fotógrafo Herb Ritts. Una de esas fotos fue utilizada como tapa de una edición ficticia de George, la revista de John F. Kennedy Jr., y enviada como presente a los dueños del criadero Dodson.
Friday fue el “tercer protagonista” en momentos históricos de la pareja, como por ejemplo su pelea pública en Washington Park, que quedó grabada para la posteridad por los paparazzi. Estuvo durante el duro enfrentamiento entre John John y Carolyn. También se lo puede ver consolando a John, sentado en la vereda en otra escena íntima que pocos vieron, su reconciliación.


Fue parte de la intimidad de la pareja hasta el final, el 16 de julio de 1999, cuando la pareja se dirigió hacia la boda de la prima de John John, Rory Kennedy, en Hyannis Port.
John iba al comando de la avioneta y tenía planeado hacer una parada para dejar a su cuñada, Lauren Bessette, en Martha’s Vineyard antes de finalmente llegar al complejo familiar de los Kennedy.
La última noche
El viernes 16 de julio por la tarde, Rosemarie Terenzio, amiga de la pareja y asistente personal de John F. Kennedy Jr., se acercó hasta el apartamento de Tribeca. El calor veraniego de Manhattan hacía estragos y a Rosemarie se le había roto el aire acondicionado en su casa, por lo que pasaría allí el fin de semana y cuidaría del lugar hasta que la pareja volviera.

Fue ella quien, ya de noche, recibió el llamado de alerta desde Martha’s Vineyard: la avioneta de John John, con Carolyn y su hermana Lauren Bessette a bordo, no había llegado a su primer destino. ¿Habían despegado a tiempo? ¿Dónde estaban? Así iniciaron la frenética búsqueda en el océano Atlántico. En Hyannis Port, el destino final, la carpa que planeaba albergar la boda familiar a la que la pareja iba fue convertida en un cuartel general de emergencia. El hijo del presidente JFK estaba desaparecido.
En la ciudad, Rosemarie fue una de las que se encargó de agilizar los trámites y de conectar a los amigos y familiares de la pareja. Con la ayuda de la Armada -el presidente Bill Clinton había ordenado la búsqueda de Kennedy tras el accidente aéreo-, recién pudieron localizar la avioneta el martes 20: estaba a cuarenta metros de profundidad. John F. Kennedy Jr., Carolyn Bessette Kennedy y su hermana, Lauren Bessette, habían fallecido al estrellarse contra el mar.

Tras darse a conocer el accidente fatal, muchos pensaron que el perro iba con ellos, pero los reportes indicaron que Friday no viajaba en el vuelo. Solían llevarlo en cada viaje. Sin embargo, como esta vez se trataba de una boda, solo estarían dos noches fuera casa. Además, las cosas en la pareja no iban bien.
Tras días de discusiones, gracias a la mediación de Lauren, John y Carolyn recién habían vuelto a conversar la tarde anterior al accidente, cuando decidieron hacer aquel vuelo. Sería una especie de tregua para remontar su matrimonio.
Estaban separados de hecho. Carolyn permanecía en el loft de Tribeca, con Friday, mientras que John se alojaba en el hotel The Standhope. Estaba ocupado en remontar la crisis en la que estaba sumergida su revista George y haciendo malabarismos para cumplir con sus obligaciones familiares con el clan Kennedy.
Lauren Bessette se propuso acercarlos para lograr, de ser posible, una reconciliación. Su destino era no acompañarlos en aquel último viaje.

Su nuevo hogar
Friday no participó en el vuelo fatal. Para los amigos y familiares de la pareja, que el perro los sobreviviera fue un bálsamo entre tanto dolor.
A pesar de lo imaginado, quienes se quedaron con él no fueron ni Rosemarie Terenzio, ni Caroline Kennedy ni los Bessette.
John John había escrito un testamento por si algo le sucedía. Seguramente fue alentado por el sino trágico de los Kennedy.
Allí no dio directivas sobre quién debía hacerse cargo de su adorado Friday. Es que, seguramente, nunca imaginó que él y su esposa Carolyn morirían al mismo tiempo.
Tras la muerte de la pareja, hubo pocos acuerdos entre sus deudos. Anne Messina Freeman, madre de Carolyn y Lauren Bessette, demandó a los Kennedy por imprudencia en el manejo de la nave por parte de John John.
En lo que sí estuvieron todos de acuerdo fue en encomendar el cuidado de Friday a Efigenio “Effie” Pinheiro, un leal asistente de Jackie Kennedy y de su hijo.
Effie también se quedó con Ruby, la gata de la pareja.

Pinheiro cultivó siempre un bajísimo perfil. Sacó a Friday del departamento de Tribeca y le dio una vida anónima. Se dice que lo vieron paseando por Central Park y por el Upper West Side, pero ya sin flashes ni persecuciones de paparazzi.
Dos años después de la muerte de Carolyn y de John John, Pinheiro se radicó en Portugal junto a Friday. De pronto, el perro más fotografiado del mundo era uno más en la manada.
Los perros raza Canaán son conocidos por su salud, longevidad, y por vivir aproximadamente unos catorce años. Pero Friday murió en 2002, cuando tenía tan solo 7 años. Se dice que murió de “tristeza”, que no soportó la partida de John F. Kennedy y Carolyn Bessette.

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