¿Se reducen primero las zonas con más acumulación de grasa?

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Malú Pandolfo
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25 de junio de 2019  • 14:29

No son pocas las personas cuya motivación, a la hora de entrenar, es reducir la grasa localizada. Y es común creer que esas zonas molestas son las que primero van a desaparecer. Pero, ¿es realmente así?

Vale aclarar que las áreas rebeldes se concentran en distintos lugares según cada persona. También el sexo influye en ello. "El hombre crece de panza generalmente. Y ésta suele asomar hacia adelante, como la forma de un Fiat 600", grafica Pablo Corinaldesi, médico deportólogo y director del equipo Wellness del Racquet Club. El profesional indica que esto sucede particularmente en los hombres por una explicación: "entre la piel y los órganos, éste tiene como un bolsillo de canguro donde acumula la grasa". En cambio, en la mujer la grasa se deposita de un modo diferente. "Engorda más en la cadera y cuando lo hace en el abdomen, adquiere una forma más redondeada. En general, la mujer adquiere una forma de pera, y esto tiene que ver con su función reproductiva", añade Corinaldesi.

También varía el modo de perder grasa en uno y otro. Esta pérdida de grasa no siempre comienza por alguna zona puntual, aunque haya una mayor acumulación. "El hombre, cuando pierde masa grasa, es a expensas del abdomen. Con trabajo aeróbico y una dieta cuidada en calorías, pierde la grasa de la panza. En cambio, la mujer reduce el exceso de grasa de una manera más uniforme", explica.

Es fundamental sostener una dieta saludable y trabajo muscular.
Es fundamental sostener una dieta saludable y trabajo muscular. Crédito: Shutterstock

Para el médico deportólogo, sin embargo, perder grasa no es el proceso más difícil. "Nueve de cada diez personas que pierden masa grasa, la recuperan al año. Pierden grasa, pero no ganan masa muscular porque lo hacen con trabajo aeróbico y disminuyendo calorías. Es fundamental ganar músculo, para luego sostener el peso que se perdió", indica. Y se explaya: "el músculo usa energía. Si crece, no hay espacio para la masa grasa". El trabajo muscular también mejora el metabolismo y estimula el ritmo hormonal. Además, hay que tener en cuenta que "la célula grasa tiene un cerebro interno. Cuando una persona adelgaza, ésta se achica, pero cuando vuelve a comer, le célula recupera su capacidad de almacenaje y almacena más de lo que tenía antes, para que no le vuelva a pasar lo mismo". Pare evitarlo, es fundamental sostener una dieta saludable y el trabajo muscular.

En el caso de las mujeres, Corinaldesi da una recomendación puntual: cuidarse en la dieta, realizar entrenamiento aeróbico y de fuerza y "hacer hincapié en las zonas con mayor potencial de mejora, que son los tríceps y los glúteos que, además, son las áreas más debilitadas. También pueden sumar aductores y abdominales", aconseja.

El trabajo muscular mejora el metabolismo y estimula el ritmo hormonal
El trabajo muscular mejora el metabolismo y estimula el ritmo hormonal Crédito: Shutterstock

El deportólogo destaca la importancia de la paciencia y de la pérdida gradual de grasa. "Los primeros 15 a 20 días el descenso es más rápido y después tiende a amesetarse", advierte. La pérdida de grasa semanal, señala, debe ser de entre 500 y 800 gramos, lo que da de dos a tres kilos menos por mes. "Pérdidas mayores promueven la capacidad de rebote", asegura.

¿El mantenimiento de los resultados obtenidos? "Se consigue con los mismos hábitos adquiridos: actividad física y alimentación sana", afirma Pablo Corinaldesi.

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