Alberto Fernández: "La Cámpora maduró"

El candidato a presidente y el diputado nacional comparten la lista del Frente de Todos
El candidato a presidente y el diputado nacional comparten la lista del Frente de Todos
Gabriela Origlia
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19 de julio de 2019  • 10:51

CORDOBA. Alberto Fernández relativiza el poder y la influencia de La Cámpora en la nueva etapa. Entiende que se convirtió a la organización en una "suerte de demonio", pero está convencido de que sus integrantes "maduraron" y de que "algunos son muy buenos dirigentes". Dice que la vocación de "confrontación" también es parte de la "página que hay que dar vuelta".

El candidato del Frente de Todos -quien realiza dos días de campaña en Córdoba, un distrito históricamente adverso al kirchnerismo-, conversó con LA NACION antes de compartir un asado con candidatos y dirigentes en la sede del sindicato de Comercio, cuyo secretario general Pablo Chacón, integra la boleta de diputados.

Fernández sostiene que las PASO "son sólo eso, una interna abierta; no la primera vuelta". Asegura que su compañera de fórmula, Cristina Kirchner , tiene un rol "muy activo" en la campaña: "Nos hemos dividido el país y ella aprovecha para presentar su libro que es un éxito editorial pero obviamente los que van a esos actos saben que van a escuchar a una candidata y a una referente política central de la Argentina ".

Insiste en que, a esta altura, "todos deberían darse cuenta" de que ella "cambió" y afirma que hablan "permanentemente, cotidianamente" y que trabajan "en conjunto", tal como programaron, y ratifica que no se arrepiente de haberla criticado. "Se cometieron errores. Ella sabe que no me rectifico de esas críticas", asegura.

Hoy es el turno de reuniones con peronistas cordobeses; la primera será con el villamariense Martín Gill, un kirchnerista que se pasó al sector del gobernador Juan Schiaretti , por el que fue reelecto pero que juega para Fernández en la elección nacional. Por la noche, en Villa Carlos Paz tendrá un encuentro con un grupo de intendentes y el senador Carlos Caserio, presidente del peronismo cordobés.

Fernández se mueve con cuidado respecto a Schiaretti. "Lo que el Gringo haga va a estar bien hecho. No soy quién para decir otra cosa. No tengo nada que reclamarle; los votos en Córdoba los tengo que buscar yo", dijo ayer.

Gobernadores y reforma

Sobre el futuro rol de los gobernadores, plantea que quiere que sean sus "socios" en la "construcción de una Argentina federal". Admite que es "razonable" que quieran "tener peso y representación" que les responda en el Congreso. "Todo hay que discutir, subsidios, obras, tarifas, porque el país así no funciona; la riqueza se concentra en Buenos Aires y el resto del país padece. Lo digo desde siempre y allí les asignó un rol central a los gobernadores".

"Cualquier gobernador podría ser parte del gabinete porque tienen experiencia en gestión; pero no pienso en eso cuando hablo de tener un scrum de mandatarios, sino en unir fuerzas para federalizar la Argentina. Así como está planteada es invivible. Alguien nace en Jujuy y a los 15 años empiezan a pensar cómo irse a Buenos Aires para tener un mejor futuro y sólo encuentra frustración".

Fernández insiste en que no hay que hacer una reforma laboral. ¿No ahora por la recesión o no porque no es necesaria?", preguntó LA NACION. "El problema no son los costos laborales sino que la Argentina no produce. En 2003 con 25 puntos de desocupación fuimos capaces de generar 4,5 millones de empleos con estas mismas leyes laborales y peor porque estaba la doble indemnización".

-Pero en estos años la realidad laboral cambió mucho. ¿No hay que modernizar la legislación?

- Esos cambios ya fueron receptados en muchos convenios colectivos; la actividad bancaria es un ejemplo. El mecanismo debe ser ese, el debate entre las partes y que se pongan de acuerdo. El Gobierno cree que el trabajo es un costo; con esta economía parada todo es un costo, pero el trabajo es una inversión para el que produce.

Sobre el cortocircuito entre Guillermo Nielsen y Axel Kicillof (el exsecretario de Finanzas lo tildó de "ignorante" y de "marxista disfrazado de keynesiano" al exministro), Fernández sostuvo que es una "discusión entre economistas, se mandaron mensajes y esta vez por los diarios. Guillermo se equivocó: Axel es un chico formidable, y un hombre de una enorme capacidad e inteligencia, si hay algo que no se le puede imputar es ser ignorante".

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