Corrupción en el fútbol: las tarjetas corporativas de Faroni y su esposa reflejan viajes y lujos con fondos de la AFA
El empresario teatral y su mujer, Erica Gillette, utilizaron las tarjetas de la empresa TourProdEnter, que se alimentaba de los ingresos de la asociación que preside Tapia; vacaciones paradisíacas y consumos en Europa y Miami
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De Prada a Gucci y de Dolce & Gabanna a Louis Vuitton, Javier Faroni y su esposa, Erica Gillette, destinaron más de US$200.000 de los ingresos de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) a gastos personales en Estados Unidos, España, Italia, Suecia y el Caribe que no tuvieron correlación con las actividades o la logística de la entidad de la calle Viamonte, según surge de los documentos bancarios que obtuvo y analizó LA NACION.
Los gastos de Faroni y Gillette por al menos US$209.932,49 constan en los resúmenes de las tarjetas de crédito que el Bank of America emitió a nombre de ambos con respaldo en dos cuentas bancarias de TourProdEnter LLC, la empresa que contrató la AFA en diciembre de 2021 para que recaude, alrededor del mundo, todos sus ingresos y los de la Selección nacional.
Los resúmenes de esas tarjetas muestran gastos de amplio espectro. Desde el pago de US$11.728,97 a favor de Adriana Hoyos, una firma de lujo especializada en decoración de interiores, al pago de un dólar en el Spa & Resort Acqualina, de Sunny Isles, en el estado de Florida. Y desde la compra de pasajes aéreos de Estados Unidos a Europa a tickets de combustible en estaciones de servicio Exxon.

Los números que Faroni y Gillette acumularon en sus tarjetas a nombre de TourProdEnter LLC se suman, así, a otros gastos que LA NACION reveló durante las últimas semanas, como el desvío de al menos US$44,3 millones a nombre de cinco sociedades constituidas en Florida y sospechadas de funcionar como firmas “fantasma”, o el desembolso de otros US$16,6 millones para el uso y disfrute de aviones privados, yates, kartings, peluquería, entradas VIP a espectáculos teatrales o villas en Ibiza.
En esa línea, los resúmenes de las tarjetas de crédito reflejan algunos viajes que Faroni y su esposa emprendieron durante los últimos años. En 2023, pasaron por Madrid, Ibiza y Estocolmo; en 2024, por Saint Martin, Madrid, Ibiza, Roma y Venecia; y el año pasado, otra vez por Roma y Perugia, pero también Monza y Palermo.
Algunos de esos destinos y gastos con tarjetas de crédito del Bank of America muestran una correlación temporal con transferencias emitidas desde cuentas de TourProdEnter en otros bancos, como el Synovus. ¿Un ejemplo? El 21 de agosto de 2023, se enviaron US$71.913 a MAM Ibiza SL, una sociedad cuyo objeto social es el “arrendamiento de buques y embarcaciones de recreo”, según consta en el Registro Mercantil español. ¿Otro? Faroni transfirió más de US$5,7 millones de los ingresos de la AFA a una firma suya llamada Sports Next Gen Ltd, que integra el grupo empresario que adquirió el club italiano de fútbol Perugia en 2024.

Gastos mezclados
Según consta en la copia del contrato que Claudio “Chiqui” Tapia y Pablo Toviggino, como presidente y secretario ejecutivo de la AFA, respectivamente, firmaron con Gillette, TourProdenter asumió como agente recolectora de ingresos de la entidad en todo el mundo, con la excepción de la Argentina. A cambio, cobró el 30% de esos ingresos –después de descontados los impuestos- por publicidad, esponsoreo o partidos amistosos, entre otros rubros, más el 10% de todo lo que se destinara a gastos de logística.
De los registros bancarios que analizó LA NACION durante las últimas semanas, sin embargo, no surgen constancias que reflejen que Faroni y Gillette hayan apartado monto alguno en concepto de honorarios por TourProdEnter LLC. Por el contrario, los documentos muestran que el matrimonio amigo de Tapia y Toviggino mezcló gastos personales y gastos de la AFA en las cuentas del Bank of America, Citibank, Synovus y JP Morgan.
Así, por ejemplo, durante el viaje que los llevó a Madrid, Ibiza y Estocolmo entre el 14 y 21 de septiembre de 2023, Gillette utilizó la tarjeta de crédito de TourProdenter LLC para comprar en una tienda madrileña de Gucci por US$3606,95, luego en un local de Prada en la capital española, donde gastó otros US$4484,42 dólares, para ya en Ibiza pasar otros US$901,93 con la tarjeta corporativa.

Ya en enero de 2024, la familia Faroni disfrutó de las islas caribeñas de Saint Martin y Saint Barthelemy, donde otra vez usaron las tarjetas de crédito con respaldo de TourProdEnter LLC. En junio de ese año, ya de regreso en la Florida, recurrieron al plástico y gastaron US$11.738,97 en un local de Adriana Hoyos, una firma de diseño y decoración de lujo, especializada en “la innovación de la experiencia VIP en los aeropuertos”.
Un mes después, volvieron a España y usaron las tarjetas en Madrid e Ibiza, donde pasaron por Zadig & Voltaire (US$1210,25), una tienda de marca francesa de moda que ofrece ropa y accesorios innovadores y finos para hombres y mujeres, y por Cotton Beach Club (US$401,72), que se presenta como “un restaurante chic con una terraza blanca con música de DJ y vistas al mar” que ofrece “cócteles, sushi y platos de cocina fusión”.

Los viajes y los gastos se acumularon, uno tras otro. En agosto de 2024, Roma y Panicale, en Umbria; en septiembre, Perugia, con más gastos en Prada y Dolce & Gabanna; en octubre, Roma y Venecia, donde pasaron por la tienda de Falconeri, de “prendas de punto, cashmere de lujo y ropa de calidad” (otros US$1647,51).
Pero no sólo usaron las tarjetas corporativas durante los viajes por Europa. En Estados Unidos, Faroni la blandió en la agencia de autos de lujo Black Diamond (más de US$1000 dólares) y en Volvo de Miami (US$5000). También, para comprar cigarros en Coco Cigars por US$551 en Coral Gables. Y Gillette la utilizó de manera recurrente en una tienda de Apple en Aventura, a veces por US$20; otras, por más de US$1600.

Durante 2025 continuaron los viajes y el uso de la tarjeta corporativa, tanto en Perugia, Monza y Palermo, Italia, como en viajes dentro de Estados Unidos. En California, por ejemplo, Gillette la usó para pagar US$20.181,21 en AirBnB, para luego pasar por otra tienda de Louis Vuitton: US$4423,14. ¿Y él? Usó el plástico para cubrir la cuenta por US$25.926,15 en Brunello Cucinelli, una tienda de ropa de lujo que al buscar en Google, lo primero que surge es una pregunta: “¿Por qué es tan cara?”.
Con la colaboración de Ricardo Brom
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