EE.UU. apoya a Alberto Fernández, pero duda sobre la influencia de Cristina

Donald Trump, al recibir al embajador argentino Jorge Argüello, a principios de mes en la Casa Blanca
Donald Trump, al recibir al embajador argentino Jorge Argüello, a principios de mes en la Casa Blanca Fuente: LA NACION
Rafael Mathus Ruiz
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15 de febrero de 2020  • 16:42

WASHINGTON.- Los primeros pasos del gobierno de Alberto Fernández en el poder han generado un cauto optimismo en Washington, donde aún existe, sin embargo, inquietud por el peso real que puedan llegar a tener la influencia de Cristina Kirchner y el kirchnerismo duro. En medio de las negociaciones con los bonistas y el Fondo Monetario Internacional (FMI), el gobierno de Donald Trump brindó una señal de respaldo a los esfuerzos del Gobierno para terminar de encarrilar la economía.

El Departamento de Estado indicó que continúa apoyando las discusiones del Gobierno con el Fondo y el desarrollo de un programa económico para llevar a buen puerto la renegociación de la deuda, el desafío más urgente que enfrenta el gobierno de Fernández.

"Continuamos apoyando las discusiones de la Argentina con el FMI, y apoyamos los esfuerzos del gobierno de la Argentina para desarrollar un marco económico que muestre cómo la Argentina puede volver al crecimiento y garantizar la sostenibilidad de la deuda", afirmó a LA NACION un vocero del Departamento de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado.

Una delegación de asesores del Congreso viajó a Buenos Aires en enero para tener un contacto directo con el gobierno nacional. Hubo reuniones con el embajador, Jorge Argüello , y el canciller, Felipe Solá . Un asesor del Congreso dijo que los encuentros habían sido "muy buenos", y que existe un "cauto optimismo", pero señaló a la vez que aún se percibe cierta "ansiedad y nerviosismo" por el papel de Cristina Kirchner.

Pragmatismo

"¿Puede Alberto hacer lo que necesita hacer? ¿O no va a poder hacerlo? Hasta ahora, hay un cauto optimismo", señaló el asesor. "Pero creo que esa suerte de miedo subyacente todavía existe, y para mucha gente es demasiado pronto para decir cuánto de ese miedo es real y cuánto de eso realmente no significará nada y Alberto seguirá un camino pragmático. La sensación es que Alberto quiere seguir un camino pragmático, pero cuánto podrá hacerlo, creo que todavía es un poco desconocido", agregó.

La impresión que recogió este asesor es que el gobierno de Fernández no quiere tener roces con Washington por Venezuela o Bolivia, y que buscará "tallar un camino independiente", al marcar diferencias con Estados Unidos y sus aliados regionales, pero sin confrontar, y sin volver a las posturas más ideologizadas de Cristina Kirchner. En Washington entienden que la prioridad absoluta del Gobierno es encarrilar la economía.

Esa suerte de "tercera vía" quedó plasmada en el comunicado con el que la Cancillería rechazó a principios de enero el "hostigamiento" de Nicolás Maduro contra el líder opositor y presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Juan Guaidó, pero sin llegar a alinearse con el Grupo de Lima. Elliott Abrams, enviado de Trump para Venezuela, elogió el mensaje, que fue revisado palabra por palabra por Fernández.

Analistas que siguen la región se hicieron eco de esa dualidad que despierta la nueva administración. Por un lado, recordaron el roce con Mauricio Claver-Carone, principal asesor de Trump para América Latina, cuando viajó a Buenos Aires para la jura de Fernández, pero luego desistió de asistir por la presencia de un funcionario de Nicolás Maduro; los choques con Jair Bolsonaro, máximo aliado de la Casa Blanca en la región, y el acercamiento a Lula, Evo Morales y el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador. Pero, a la vez, elogiaron al nuevo embajador, Jorge Argüello, y destacaron otras señales "tranquilizadoras".

Para Michael Shifter, del Diálogo Interamericano, Washington aún no ha terminado de construir una opinión definitiva sobre Alberto Fernández.

"La designación de Jorge Argüello fue una movida inteligente, es un diplomático extremadamente respetado y conoce muy bien a Washington. Pero las pruebas grandes y serias todavía están por llegar. La más crucial será la medida en que el gobierno de los Estados Unidos está dispuesto a ayudar en las negociaciones de la Argentina con el FMI y los bonistas", remarcó.

Cristina en Cuba

Las críticas de Cristina Kirchner al Fondo en La Habana se escucharon en la capital norteamericana: "La declaración de la vicepresidenta criticando al FMI, ¡en Cuba de todos los lugares!, no fue útil. Hasta ahora, al menos, el gobierno de Fernández no parece tener una estrategia de renegociación sólida, mientras que no hay señales claras de cómo Estados Unidos se posicionará mientras Argentina busca salir de su impagable deuda y reconstruir su economía", indicó Shifter.

Benjamin Gedan, director del Argentina Project en el Centro Woodrow Wilson, dijo que los primeros giros de Alberto Fernández en política exterior -sus choques con Bolsonaro y su acercamiento a líderes de izquierda- "enervaron" a quienes siguen al país en Estados Unidos. Pero Gedan enumeró otros gestos alentadores.

"Está construyendo una relación con Bolsonaro, un aliado clave de Estados Unidos, para bien o para mal, y tuvo reuniones productivas con líderes europeos en su primer viaje al extranjero como presidente", indicó. "También ha mostrado una moderación admirable al lidiar con la Casa Blanca de Trump, sin reaccionar exageradamente a las tensiones, como un boicot parcial de Estados Unidos a su jura, una amenaza de imponer aranceles al acero y aluminio y la decisión de favorecer a Brasil sobre Argentina en la OCDE", agregó.

Gedan también elogió a Argüello, al destacar que es "moderado", y dejó una lectura sobre el círculo más cercano a Fernández: "Ninguno de sus asesores clave de política exterior proviene del ala combativa de su diversa coalición".

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