Ginés González García: "Creo que hay muchos argentinos que decían 'qué lindo sería vivir en Buenos Aires' que ahora no están pensando en eso"

El ministro avaló la estrategia sanitaria del gobierno durante la pandemia del coronavirus Covid-19
El ministro avaló la estrategia sanitaria del gobierno durante la pandemia del coronavirus Covid-19 Fuente: Archivo
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27 de junio de 2020  • 17:58

"Creo que hay muchos argentinos que decían 'qué lindo sería vivir en Buenos Aires' que ahora no están pensando en eso. Y además están moviéndose, circulando, muchas cosas que acá no se pueden, no se deben hacer", dijo en una entrevista con la agencia oficial Télam el ministro de Salud de la Nación, Ginés González García.

El Ministro estimó que "seguramente habrá un movimiento de gente que querrá volver al lugar de donde vino alguna vez": "No lo sé. Nadie sabe cómo va a reaccionar la sociedad en la pospandemia, eso también es incertidumbre. Pero creo que va a haber cambios fuertes".

A pocas horas de que el presidente Alberto Fernández anunciara la "cuarentena estricta" que regirá hasta el 17 de julio próximo, González García habló con la agencia y analizó lo que puede pasar después del 18 de julio. Evitó asegurar que las restricciones se levantarían ese día.

"Buscamos manejar la cuarentena de tal manera que el número de casos fuera siempre controlable y administrado. Lo hicimos desde el primer día, y digo lo hicimos porque fue todo el pueblo argentino, lo hicimos entre todos", comenzó en la entrevista en su despacho, y agregó: "Cuando empezamos a notar que teníamos circulación comunitaria en una megalópolis como el AMBA, empezamos a pensar de otra manera; así que salimos con el Programa Detectar", explicó Ginés.

El Ministro continuó con su explicación: "También notamos que el avance de internación específica empezó a ser muy exponencial. Eso implicó que teníamos que hacer algo para que dentro de 25 o 30 días no suceda lo que no queremos que ocurra: que no haya ninguna persona que, por no tener una terapia intensiva, respiradores y todo lo que necesite termine con una consecuencia fatal".

Ginés recordó: "En todo el mundo más del 50% de la mortalidad ocurrió porque algunas personas no tenían cómo atenderse. Y para que eso no suceda tenemos que ponerle un freno, hay que administrar la cuarentena y restringir la circulación de la mejor manera porque este es un virus dinámico, con una capacidad de contagio que sorprende y que no tiene, hoy, solución en el mundo".

"El AMBA es una de las 20 ciudades más grandes del mundo, es una unidad geográfica que no para en la General Paz, así que lo que hicimos entre Provincia, Ciudad y Nación es restringir el movimiento", explicó.

-¿Esto significa que lo esperable es que el pico de la pandemia se produzca en esta etapa?

-Entre fines de junio y la primera quincena de julio las enfermedades respiratorias tienen más impacto. Venimos bien porque logramos una extraordinaria campaña de vacunación antigripal, venimos bien con la bronquiolitis, pero está subiendo esto que es una enfermedad desconocida, sin vacunas ni medicamentos. También bajamos la tasa de letalidad, y con esto tratamos de evitar una consecuencia tan dramática como la muerte, lo único irreversible.

La cantidad de medidas que se toman tratan de contener el movimiento, frenarlo de tal modo que la curva de casos que venía subiendo muy precipitadamente, dentro de 8, 9 o 10 días empiece a controlarse y aplanarse.

-¿Qué tendría que ocurrir para que algunas cosas cambien a partir del 18 de julio?

-Que baje la curva de contagio, que hasta el 17 va a bajar, y el 18 de julio va a seguir bajando. Eso nos va a tranquilizar.

Pero la respuesta a esta pregunta no es esperable solo con la capacidad de camas, indicadores o respiradores, sino también con las personas: los trabajadores de la salud están trabajando muy fuerte todos los días, todo el día y con un riesgo incrementado.

Tratamos de cuidar todo, pero particularmente a los trabajadores, que son irremplazables. Hemos tenido alguna tasa importante de contagios al principio, ahora bajó. Entre los trabajadores de la salud arrancamos con 14% de contagiados y ahora estamos en el 8%, que está por debajo de lo que ocurre en otros lugares. Tenemos un Plan Nacional de Seguridad de los Trabajadores, distribuimos permanentemente ropa de bioseguridad además de las compras de las provincias. Los profesionales son el único recurso crítico y tenemos que cuidarlo. Están haciendo un esfuerzo extraordinario y a veces con consecuencias fatales.

-¿Cuáles son los próximos pasos en cuanto a testeos?

-Estamos haciendo los serológicos en las estaciones de tren. Son como un Evatest (test de embarazo), y sirven para ver cómo circula el virus. De esos hemos hechos unos 28 mil.

En la ciudad de Buenos Aires se hace una vez por mes. La primera vez dio 0,1. Este jueves dio 3,2, y eso significa que hay circulación, que hay personas que ni siquiera sabían que estaban enfermas y han tenido el virus.

El otro es el test PCR, de diagnóstico. De este hicimos más de 320 mil. Al principio los hicimos a los que teníamos sospechas de enfermedad. Pero lo que empezamos a hacer distinto cuando vimos que había circulación comunitaria, a principios de mayo, es tocar timbre y buscar. En ese caso empezamos con el plan Detectar.

El test es parte de una estrategia, determina casos desconocidos e implica el aislamiento, que en barrios vulnerables a veces no es tan fácil y hay que sacar los contactos, que es lo que está haciendo la ciudad de Buenos Aires, donde hay 3.500 personas en hoteles. Eso mismo lo está haciendo también la Provincia. Ahora vamos a intensificar esto y hacer la búsqueda barrio por barrio en el AMBA, y en lugares como Chaco.

-Que el porcentaje de positividad sea alto, ¿es preocupante?

-Sí, porque significa que hay mucho virus.

-¿Esto quiere decir que no se está respetando la cuarentena?

-Bueno, son 100 días, es cierto que la gente se ha relajado, y que hemos ampliado la gente que se podía mover. No es la misma cuarentena que al principio. Ahora, lo que hacemos es para volver a la forma en que logramos frenar el desarrollo del virus para que se desagoten las terapias y haya menos presión sobre la utilización de ese tipo de camas.

-¿Qué nos puede decir sobre la vacuna en relación con el país?

-Por indicación del Presidente, el país está abierto a que el que quiera trabajar acá en el desarrollo de una vacuna, pueda hacer pruebas clínicas en la Argentina. Esto significa trabajar en humanos voluntarios, pero con dos requisitos: primero, prioridad en la provisión de vacunas. Y segundo, transferencia de tecnología para que podamos fabricarla. Los problemas de la vacuna también serán dos: el precio, que no lo sabemos, y puede ser inaccesible porque mucha gente va a necesitarla. Y segundo, la disponibilidad. Por eso queremos, en el acuerdo que hagamos, negociar esta transferencia para tener disponibilidad.

-¿Qué dicen los laboratorios?

-Estamos en muy buenas conversaciones, no está cerrada ninguna opción, pero a ellos también les interesa.

En un siglo tan tecnológico, con tanta innovación en biología, llevamos muchos meses en todo el mundo buscando alternativas y si bien hay una línea provisoria de vacunas, la verdad, todavía no la hemos conseguido.

Lo que se espera después de la pandemia

-¿Cómo se imagina esos cambios?

-Me parece que las relaciones sociales van a cambiar. El tema del distanciamiento, el cuidarse. Todas las (enfermedades) respiratorias han bajado por estos cuidados. La vida social va a ser más valorizada que ahora. El desarrollo que ha tenido la comunicación a distancia, las videoconferencias, llegaron para quedarse.

Creo que la educación superior va a tener mucho contenido a distancia como bruscamente ha tenido que hacerse ahora.

Lo que nadie sabe es cuáles van a ser las consecuencias económicas. Sabemos que va a ser terrible, que la epidemia está destruyendo la economía del mundo, pero hay que pararla y habrá que empezar de nuevo. Quizás termine siendo un mundo más solidario, esa es mi expectativa.

Los argentinos demostramos que unidos nos va mejor, que la pandemia no ha marcado diferencias entre los ricos y los no ricos. Me parece que va a haber un sentimiento más colectivo de que tenemos que cuidarnos entre todos. Y desde cuidar al ambiente hasta las megalópolis, que no son buenas para nadie.

-¿Lo hablan en el Gabinete por fuera de la coyuntura?

-Sí. Tenemos muchos problemas que resolver en la Argentina y pensamos que podemos hacerlo con la receta de trabajar todos juntos, de coordinar. Por ejemplo, hemos coordinado en salud el sector público y el sector privado, cosa que nunca se había logrado. Si los resultados siguen siendo buenos, vamos a salir más envalentonados.

Lo dijo el Presidente: cuando empezó esto éramos la oveja negra, por la deuda, y la economía. Ahora somos la oveja blanca, somos un país mirado desde muchos lugares, hasta por (la revista) Time, que elogian el esfuerzo de los argentinos, la conducción del gobierno con todos los estados, en este, que es en un país federal.

Miren lo que pasa en Brasil, en Estados Unidos. Son países federales, cada uno hace lo que quiere. El avance que hemos tenido de integración en estos 80, 90 días ha sido impresionante. Y seguimos siendo un país plural, con distintos signos políticos en las provincias. Es un aprendizaje, una enseñanza y también un ejemplo.

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