Luis Majul: "La agenda de Cristina Kirchner es tóxica, extemporánea y le hace daño al país"

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El editorial de Luis Majul
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30 de septiembre de 2020  • 20:22

El Gobierno debería estar decidiendo y, por qué no discutiendo con la oposición, cómo se sale de la pobreza, cuyos datos se acaban de conocer hoy. Por si todavía no tuviste acceso: casi llega al 41%, e incluye un dato muy doloroso y triste: más del 56% de los menores de 14 años, en la Argentina, son pobres.

Es decir: no alcanzan, por su nivel de ingresos, a acceder a una canasta básica de alimentos.

Sin embargo, varios ministros de este gobierno, por orden de Cristina insisten con la pretensión de imponer su agenda de odio, resentimiento, venganza e impunidad, y envían mensajes de advertencia a la Corte; una Corte que ayer, por unanimidad, puso un freno al plan de colonización de la Justicia, al que la vicepresidenta todavía no renuncia.

En serio: a veces este parece un país al revés, tan loco y tan difícil de entender como el que planteaba Mafalda, el personaje de Quino, un gran artista y dibujante que murió hoy a los 88 años.

Es tan raro lo que pasa en esta querida Argentina, que festejamos como si fueran una hazaña, cosas que en el resto del planeta son normales.

Te recuerdo una, que también sucedió hoy. El secretario general del sindicato de Camioneros Pablo Moyano, finalmente se dignó a comparecer, después de cinco intentos, al llamado que le hizo la Justicia, de asistir a la declaración indagatoria, en su carácter de procesado como jefe de una asociación ilícita, para defraudar al Club Atlético Independiente, del que es vicepresidente.

En el resto del mundo, ya lo habrían ido a buscar, no a la quinta, sino a la segunda vez, a través de la fuerza pública.

Es más: en su momento, el mismo fiscal que lo acusa, Sebastián Scalera, mandó a detener a su abogado, Daniel Llermanos, por haber intentado, junto con un exespía de la AFI Facundo Melo y el actual titular de la mesa contra el hambre, Víctor Hortel, dar vuelta el testimonio de un arrepentido que compromete a Pablo Moyano.

Lo intentaron, según el fiscal, con una maniobra ilegal. Hortel fue, hasta hace poco, abogado de Lázaro Báez, uno de los grandes símbolos de la corrupción kirchnerista. Tres veces mandaron a detener a Llermanos, a Melo y a Hortel. Sin embargo, parte de la Justicia de Lomas de Zamora se lo impidió. Los protegió. Les garantizó la impunidad.

Pero no deberíamos estar hablando de Pablo Moyano. Deberíamos estar cubriendo el debate, entre el Gobierno y la oposición, de un plan en serio de salida de la cuarentena. Un plan más inteligente e integral que el que se está improvisando. La política sanitaria de la Argentina, tiene serios problemas. Estamos a punto de superar los 20 mil muertos. Y todos los días, subimos un poquito más al ranking de países con más muertos por millón de habitantes.

Esta es otra curiosidad "made in Argentina". La comparación entre países nunca pareció ser muy seria. Los científicos sostienen, que las naciones son tan diversas y particulares, que no se pueden comparar. Pero el gobierno nacional empezó a utilizar este tipo de comparaciones para recalcar que la Argentina era una de las naciones que mejor estaba enfrentando la pandemia. Ahora, a esa estadística, la de los muertos por millón de habitantes, nadie la menciona ni la quiere usar.

Pero sus altos funcionarios insisten con argumentar que a la pandemia la sufre todo el mundo, y que la salud pública y la economía están como están por la exclusiva responsabilidad de Mauricio Macri, como si estos argumentos tan sesgados ayudaran, por sí solos, a darles solución a los gravísimos problemas que padece la Argentina.

Y el del gobierno de la provincia de Buenos Aires es un caso aparte: blanquearon un subregistro de más de 3500 muertos, pero "vendieron" esa falla poniendo el acento en la supuesta corrección, aunque muchos expertos en estadística siguen sosteniendo que todavía no fueron contados todos los que fallecieron.

Por un momento me hizo acordar a la explicación de Axel Kicillof cuando era ministro de Economía y, de un día para el otro, decidió dejar de medir la pobreza. Vendió esa extravagancia estadística como algo positivo: argumentó que lo hacía para no estigmatizar a los pobres.

Pero el gobierno nacional, además de lamentar públicamente la muerte del policía Juan Pablo Roldán, debería explicar por qué no había autorizado antes el uso de las pistolas Taser. También debería, de manera definitiva, asegurar a todas las fuerzas de seguridad de nuestro país que detrás de cada acción contra el crimen no va a haber un juicio o un sumario, porque los agentes se sienten atados de pies y manos para actuar como se debe.

¿Acaso cree Sergio Berni que resulta suficiente y va a conseguir más votos por hacer acto de presencia en el velatorio de Roldán? Lo que tiene que hacer es menos marketing y más prevención. Menos doble juego y más trabajo real.

Y por supuesto, el otro problema es el discurso, el mensaje, las señales. ¿Qué señales está dando el Gobierno cuando habla y actúa en el tema de las tomas de tierras? Cristina escribió hace poco que también le pasa a Chile, como si el mal de otros fuera consuelo para todos.

Está bien que no quieran ningún episodio de violencia, pero si las fuerzas de seguridad no les garantizan a los magistrados que los pueden desalojar sin lastimar a nadie: ¿cómo y cuándo el fiscal y el juez van a terminar de disponer que salgan de una propiedad ajena?

El Gobierno, el oficialismo ¿bancan o no bancan la tomas y las salidas de los presos de manera masiva, más allá de que lo usen a Berni como mascarón de proa?

Y lo mismo pasa con la posición de la Nación frente a las dictaduras. La Argentina es uno de los pocos países que rechazó el informe de Michelle Bachelet, titular del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, sobre abusos, torturas, asesinatos y ataques a la libertad de expresión en Venezuela.

Pero Raimundi, el representante argentino ante la OEA, dice que el problema de Venezuela es por los ataques que sufre del exterior. ¿En qué país vive Raimundi? ¿En qué mundo vive Raimundi? ¿Cuál es la agenda del Gobierno?¿Cuál es la agenda de Cristina?¿Cuál es la agenda del Presidente?¿Están ubicados en tiempo y forma, o están sobrepasados por la crisis y necesitan ayuda de otras organizaciones para sacar la cabeza hacia la superficie?

La crisis es demasiado grave como para darse el gusto de juguetear con el ideologismo y darle la espalda a la realidad.

Por: Luis Majul

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