La Iglesia convocó a un pacto social y pidió un diálogo entre todos los sectores

El arzobispo de Buenos Aires, cardenal Mario Poli
El arzobispo de Buenos Aires, cardenal Mario Poli Fuente: LA NACION - Crédito: Ignacio Sanchez
Mariano Obarrio
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14 de septiembre de 2019  • 22:11

En el contexto de la crisis social y económica, con la campaña con miras a las elecciones presidenciales del 27 de octubre como telón de fondo, la Iglesia hizo un fuerte gesto tendiente a alcanzar la unidad nacional. El arzobispo de Buenos Aires, cardenal Mario Poli, convocó, por segunda vez en el año, a un "nuevo pacto social" y lo imaginó "como una gran mesa de la comunidad nacional, en la que están todos los sectores y todo el mundo llevará verdades".

Durante la clausura de la XXII Jornada de Pastoral Social, ante 700 dirigentes políticos y sociales de diversas extracciones, pero principalmente del peronismo, Poli reclamó un diálogo entre todos los sectores políticos y sociales y dijo que "para que la verdad dé sus frutos, tiene que dejar de ser tuya y dejar de ser mía".

En el auditorio del sindicato telefónico Foetra, en Hipólito Yrigoyen al 3100, el arzobispo de Buenos Aires consideró que "el diálogo hace surgir una verdad asombrosa, milagrosa. Saca de los interlocutores lo mejor de lo humano". Y cerró con el mensaje evangélico de que "la esperanza es una virtud que nos regaló Dios", por lo cual señaló "que esta patria se ponga de pie también es parte de la esperanza cristiana".

La convocatoria eclesiástica cobró un particular significado político. Entre los dirigentes políticos se encontraban el senador Federico Pinedo y el diputado nacional Felipe Solá, quien recientemente acompañó a Alberto Fernández en su viaje a España y Portugal. El dirigente peronista dijo que el acuerdo social impulsado por su candidato debe ser "corto, de uno o dos meses y limitado -en esta etapa- a cambiar el modelo económico y social.

La necesidad de crear un Consejo Económico y Social y un acuerdo de precios y salarios había sido planteada inicialmente como propuesta de campaña por el candidato Roberto Lavagna (Consenso Federal), antes de las PASO del 11 de agosto y fue reiterado después de los comicios.

En la semana última, Alberto Fernández (Frente de Todos) lanzó públicamente su propuesta en Tucuman, junto con la Unión Industrial Argentina (UIA) y la CGT. Luego, dejó trascender que le propuso al titular de la UIA, Miguel Acevedo, un congelamiento de precios y salarios por 180 días para lograr cierto margen para aplicar políticas de fondo.

En paralelo, las organizaciones sociales, con movilizaciones callejeras y cortes en la avenida 9 de Julio, algunas violentas, y algunos partidos de la oposición forzaron al gobierno de Mauricio Macri a debatir y dar media sanción en la Cámara de Diputados a la emergencia alimentaria que será aprobada en el Senado el miércoles próximo con fuerza de ley.

El cardenal Polí había propuesto un acuerdo económico y social durante el tedeum del 25 de Mayo último, en la Catedral porteña. "¿No será momento de ir hacia un gran pacto nacional con mirada amplia y generosa?", dijo entonces, según él mismo recordó ayer.

La jornada de Pastoral Social de la arquidiócesis tuvo una singular connotación política. Se realizaron cuatro paneles, en los que expusieron dirigentes sociales, empresarios, académicos y políticos.

Dominaron la escena los dirigentes peronistas, con preminencia de los alineados con Alberto Fernández: Héctor Daer (CGT), Sergio Palazzo (sindicato bancario), los economistas Arnaldo Bocco y Miguel Pesce; los dirigentes Felipe Solá y Daniel Arroyo, y el secretario general de la CTEP, Esteban Castro, cercano a Juan Grabois.

No había representantes del lavagnismo, más allá de que expuso José Urtubey, dirigente de la UIA y hermano del candidato a vicepresidente de Consenso Federal, Juan Manuel Urtubey.

En los pasillos se percibía una presunción de triunfo de Fernández en las elecciones de octubre. Poli pidió que un pacto social "que no sea funcional ni coyuntural, dejando de lado mezquinos intereses sectoriales". Y dijo que "se trata de una propuesta superadora de todo partidismo y fracción, porque la unidad prevalece al conflicto y la realidad a la idea".

El cardenal primado la describió como "una propuesta que convoque a los principales actores de la política, capaces de gestar una cultura del encuentro, que acentúe las coincidencias y no las diferencias".

En sus conclusiones, Poli evocó al papa San Pablo VI en su encíclica Ecclesiam Suam, cuando señaló que "el diálogo debe tener claridad, afabilidad, confianza y prudencia". Y dijo que "cuando el diálogo se conduce así, se realiza la unión de la verdad con la caridad, de la inteligencia con el amor".

El cardenal primado señaló: "Un pacto social lo imagino como una gran mesa de la comunidad nacional, donde están todos los sectores, donde todo el mundo llevará verdades en su corazón y en su mente. Para que la verdad dé sus frutos, tiene que dejar de ser tuya y dejar de ser mía. El diálogo hace surgir una verdad asombrosa, milagrosa. Saca de los interlocutores lo mejor de lo humano".

Abogó por un pacto "donde se puedan poner todos los valores, las grandezas de nuestra Nación, nuestros fracasos también, el reconocimiento de lo que no hemos podido hacer, pero hay algo de nuestra fe que lo atraviesa, que es la esperanza".

Y dijo que "el Catecismo dice que la esperanza es una virtud que nos regaló Dios, que nos hace tender más allá de la muerte, pero que arrastra todas las pequeñas esperanzas de la vida. Que esta patria se ponga de pie también es parte de la esperanza cristiana".

El diputado Arroyo, coordinador de políticas sociales del Frente de Todos, advirtió que existe una "catástrofe social", un gran "problema de hambre, de malnutrición". Y señaló: "Soy de los que creen que el pacto es imprescindible y que para reconstruir primero hay que parar la caída".

El exviceministro de Desarrollo Social del kirchnerismo dijo que "los movimientos sociales y los sindicatos son parte de la solución, no son parte del problema: hay que construir desde ahí".

También enumeró puntos fundamentales para un pacto social: "comer tiene que ser barato"; "no dar crédito usurario a las familias", "cortar la venta de drogas en los barrios", "revalorizar la escuela, con los docentes, no contra los docentes", "con desarrollo local", y "con estudio y trabajo para la movilidad social".

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