La madre de todas las batallas

Pablo Sirvén
Pablo Sirvén LA NACION
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17 de enero de 2021  • 00:07

Una vez más, este año la madre de todas las batallas será la provincia de Buenos Aires, ese territorio inviable en cuyo africanizado conurbano se deciden electoralmente los destinos de la Patria.

¿Volverá Juntos por el Cambio a cometer el error de desentenderse de las zonas más populosas del Gran Buenos Aires, resignándose a perder sin presentar pelea?

En la gran remontada, con las marchas del "Sí, se puede", que le significó pasar del 32% de los votos en las PASO al 41% en las elecciones presidenciales de 2019, ni aun así le alcanzó a Mauricio Macri la última vez para intentar otro esforzado triunfo en una segunda vuelta, como en 2015.

El actual oficialismo sacó su principal ventaja, precisamente, en la segunda sección. Las culpas recayeron sobre María Eugenia Vidal que tras perder con Axel Kicillof -"veinte puntos le sacamos a la leona", ironizó hace poco Máximo Kirchner- bajó los brazos y se refugió en un silencio público que todavía persiste. Más allá de los zoom internos habituales en la coalición opositora, la exgobernadora no ha vuelto a dar entrevistas y seguirá así hasta marzo. En tanto, ha visto con buenos ojos que Elisa Carrió haya dado un paso al frente con la intención de encabezar la difícil contienda que se avecina en la provincia más grande de la Argentina.

¿Se está reservando Vidal para volver al territorio del que ya fue vicejefa de gobierno entre 2011 y 2015 con la intención de suceder a su gran aliado Horacio Rodríguez Larreta, en 2023, y aportar una avalancha de votos a la campaña presidencial del actual gobernante de CABA con un contundente triunfo en la Capital Federal?

Empoderado desde el primer minuto de su gobierno hasta el último por Mauricio Macri, la impronta comunicacional de "pecho frío" impuesta por el anterior jefe de Gabinete, Marcos Peña, hizo escuela durante el gobierno de Cambiemos, que solía transmitir una sensación de baja tensión. Eran contados los funcionarios encumbrados que daban la cara en los momentos problemáticos y por ese estilo prescindente se dejaron poner rótulos pesados que nunca más se sacaron de encima, como "gobierno de ricos" o "de CEOS". Quitarle el cuerpo a las grandes discusiones nacionales fue un deporte peligroso (y cómodo) que jugó más de la cuenta la mayor parte del staff macrista. El kirchnerismo, en cambió, trabajó a fondo incansablemente para desacreditar a un gobierno que se dejaba pegar sin reaccionar. En tanto, Cristina Kirchner logró unir las partes dispersas del peronismo y fue jaque mate para Cambiemos.

Carrió, cuyo agudo instinto político se mantiene intacto, detectó temprano que algo parecido podría volver a plantearse este año y ya salió a poner el cuerpo. En la estrategia inversa de Vidal de no avanzar por ahora podría estar implícita la jugada de no exponerse a ganar en territorio bonaerense, lo que dificultaría su salto a la Capital apenas dos años después. No quedaría muy prolijo. Sin embargo, para Mauricio Macri, sería lo más natural que Vidal volviese a legitimarse en la provincia ya que es aceptada en el Conurbano y "otra alternativa sería difícil". No sólo Macri piensa en los estados ciclotímicos de Carrió, sino también en si podrá soportar los rigores de la campaña en un territorio interminable y tan disímil.

La provincia de Buenos Aires será el principal campo

El legado marcospeñista de especular en silencio, sin asomar nunca la cabeza y tomarse su tiempo para las decisiones no es algo que el electorado ultracambiemita esté mirando con buenos ojos, ya que ahora exige poner a la cabeza de la ofensiva opositora a dirigentes menos tibios y que se la jueguen sin especular tanto.

En ese sentido, Macri, líder natural del espacio, da el ejemplo con salidas cada vez más frecuentes y contundentes sobre los temas que preocupan, como sucedió en estos días con su reclamo de que este año lectivo empiece en las escuelas sin los peros que siguen poniendo los gremios. La palabra del expresidente sacude y anima a la tropa adormecida para generar acciones en la misma dirección. Se estima que muy pronto conformarán un frente muy compacto con respecto a este y otros temas.

Así como en los años noventa, Pinamar era la playa menemista por excelencia, con las exuberantes sobreactuaciones propias de aquella época -el entonces presidente, por ejemplo, llegando a ese balneario en tiempo récord en la célebre Ferrari Testa Rosa-, ahora, con modales bien distintos, pasó a ser el lugar propicio del verano para reuniones más discretas de algunos de los máximos dirigentes de la coalición opositora (Vidal, Rodríguez Larreta, Lombardi, Ritondo y en los próximos días, Patricia Bullrich que presentará en la costa su libro Guerra sin cuartel, siempre recibidos por Martín Yeza, el inquieto y joven intendente de esa localidad playera que revista en las mismas filas).

La provincia de Buenos Aires será el principal campo de lucha electoral para JxC

También Macri, que quedó muy satisfecho de su anterior incursión por esa localidad marítima en diciembre, cuando en casa de Hernán Lombardi departió con Yeza y otros intendentes que adhieren a JxC (algo más de la mitad de los 135 distritos bonaerenses responden a dicha coalición), podría volver a ese balneario antes de que termine la temporada.

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