Los secretos del teléfono rojo de Macri

Los secretos del teléfono rojo de Macri
Los secretos del teléfono rojo de Macri Fuente: Archivo
Jaime Rosemberg
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31 de mayo de 2019  • 11:39

Ministros, secretarios, asesores con y sin cartera, gobernadores, funcionarios de distintas reparticiones y de distintos partidos. En la cabeza del presidente Mauricio Macri hay miles de nombres de referentes de distintas áreas a quienes consultar, pedir o (en muchos casos) exigir respuestas o soluciones que demanda la gestión.

Sin embargo, según recuerdan asiduos concurrentes a ese espacio, en el teléfono que el Presidente tiene en su despacho del primer piso de la Casa Rosada hay sólo ocho números. Escritos en mayúscula, los nombres de la botonera presidencial son algo más que cifras: representan cercanía y gozan de la confianza del primer mandatario, aunque otros estrechos colaboradores no figuren en la lista.

Capaz de recordar de memoria una distinción recibida en Italia, un viaje de sus tiempos de empresario o una persona que escapa de la propia mente presidencial, Ana Moschini figura no uno, sino dos veces en el teléfono de Macri. Ocupa un escritorio en la antesala, y está -como lo estuvo con su padre Franco durante décadas- a la orden del Presidente y a cargo de muchos de sus más guardados secretos. Debajo suyo en la lista aparecen el jefe de Gabinete, Marcos Peña , y el secretario de Medios, Jorge Grecco.

Capaz de recordar de memoria una distinción recibida en Italia, un viaje de sus tiempos de empresario o una persona que escapa de la propia mente presidencial, Ana Moschini figura no uno, sino dos veces en el teléfono de Macri

La simbiosis política y personal entre Macri y Peña excede el tiempo y el espacio: el jefe de Gabinete ocupa el despacho unido al del Presidente por una puerta y un pequeño pasillo, y está a tiro de cualquier consulta sobre economía, política internacional o relación con algún aliado díscolo. Cada vez que sale de su despacho, Macri pasa por la puerta del de Peña, con lo cual puede ver con quién está reunido su mano derecha, en quien delega "cien por cien" según quienes los frecuentan en el día a día, la estrategia electoral del Gobierno. Grecco, llegado al espacio Pro a fines de 2014 para trabajar junto a Horacio Rodríguez Larreta , es otro hombre de consulta presidencial en temas vinculados a los medios y participa de las entrevistas del Presidente, al igual que su vocero, Iván Pavlosky, a quien Macri no necesita tener en su teléfono: desde 1995, cuando asumió la presidencia de Boca Juniors , es su sombra en cuanto viaje o entrevista esté involucrado.

Otros cinco nombres aparecen en el teléfono, ligados todos al pasado del Presidente. José Torello, su compañero del Cardenal Newman y asesor en temas jurídicos, comparte espacio con Pablo Clusellas, otro ex Newman que cuida su firma desde la secretaría de Legal y Técnica, y sólo abandona su bajísimo perfil cuando habla o juega al futbol en los picados de Olivos.

Andrés Ibarra , a quien conoce desde que empezó a trabajar en Socma, es otro de sus colaboradores históricos, hoy desde la doble función de vicejefe de Gabinete y secretario de Modernización. A ellos tres -acostumbrados al estilo dirigencial del Presidente desde siempre- se le suma Fernando de Andreis , a quien lo une un lazo familiar y que cuida su agenda desde la secretaría General de la Presidencia. El listado se completa con un recién llegado al entorno presidencial: Gustavo Lopetegui , el hoy asesor y secretario de Energía, con dos oficinas, una dentro y la otra fuera de la Casa Rosada, siempre abocado a números y cifras de la economía.

Además de hablar por teléfono, Macri continúa usando a discreción los mensajes de texto (siempre cortos, escuetos y al grano) y audios vía Whatsapp

Miembros del gabinete como Nicolás Dujovne , Rogelio Frigerio o Patricia Bullrich , u hombres de consulta como Nicolás Caputo y Carlos Grosso, también reciben frecuentes llamados del Presidente, aunque no estén en el listado primario. "Llama él, o llama Anita", cuentan cerca de uno de los ministros que recibe las llamadas.

Además de hablar por teléfono, Macri continúa usando a discreción los mensajes de texto (siempre cortos, escuetos y al grano) y audios vía Whatsapp . Con su amigo Juan Schiaretti , el domingo 12 pasado, se comunicó de ese modo luego del triunfo del cordobés en las elecciones a gobernador. Después de recibir algún consejo, Macri moderó el uso de mensajes de audio, que rápidamente podían circular y llegar a telefónos -esos sí- no deseados. "Se cuida un poco más ahora", advierte uno de sus colaboradores.

También de ese modo, efectivo y sin alardes de cercanía, Macri felicita a funcionarios que se destacaron por algún logró o a legisladores encumbrados que pudieron "sacar" alguna ley difícil. "Bien hecho, eso es todo lo que me escribió", contó alguna vez un legislador macrista que se quedó con las ganas de recibir una palmada en el hombro por parte del Presidente.

Macri, coinciden a su lado, contesta cada uno de los mensajes, aunque se tome su tiempo horas después, y rara vez delega su teléfono personal, y si lo hace -como ocurrió cuando falleció su padre, el 2 de marzo- es porque la cantidad de llamados recibidos superó su capacidad de respuesta.

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