Pichetto todavía no es Miguel Ángel, pero igualmente capturó la atención

Santiago Dapelo
Santiago Dapelo LA NACION
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11 de julio de 2019  

Una, dos, 10... Los pedidos de fotografías fueron permanentes; tanto que le costó llegar al escenario. Fue un debut inesperado para Miguel Ángel Pichetto , que se llevó todas las miradas y acaparó gran parte de los aplausos en su encendido discurso ante la primera plana del macrismo, el radicalismo y la Coalición Cívica.

Con un discurso confrontativo contra el kirchnerismo, algo que se repitió a lo largo de las cuatro horas que duró el encuentro del primer congreso del frente electoral Juntos por el Cambio , el compañero de fórmula de Mauricio Macri se ganó varias ovaciones, pero todavía no logró ingresar al círculo selecto de los íntimos. Ese en el que no existen apellidos.

Mauricio, María Eugenia, Marcos, Horacio... todos menos uno: el senador. No es Miguel Ángel, tampoco Pichetto. Lejos de las costumbres macristas, el Presidente no tutea a su compañero de fórmula. Todo lo contrario: durante los casi 20 minutos que duró su exposición, Macri lo llamó "el senador" o "doctor".

Esa fue una de las rarezas en un día en el que confluyeron actores de todos los sectores que trabajan por las reelecciones de Macri, Vidal y Rodríguez Larreta. Pero en el que también hubo otros que, si bien están adentro, juegan un partido en paralelo, como el primer candidato a senador por la Capital, Martín Lousteau, un librepensador que celebró la "apertura" del Gobierno.

El optimismo "realista" que emanó desde la Casa Rosada en los últimos días contagió a todos los protagonistas. Las charlas dentro y fuera de Parque Norte sobrevolaron lo que a esta altura se plantea como inevitable: la superpolarización con el kirchnerismo.

Uno de los encargados de expresarlo con claridad fue Jaime Durán Barba, otra de las voces más esperadas. "La polarización se ha agudizado", lanzó el consultor ecuatoriano ante un auditorio conocido. Y remató: "No es imposible que en la primera vuelta se resuelva la elección. El 80 por ciento ya se decidió por Mauricio o por Cristina".

En el salón lo aplaudían algunos históricos, como la ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley, y su esposo, el jefe de Gabinete bonaerense y principal armador de Vidal, Federico Salvai; el secretario general de la Presidencia, Fernando de Andreis, y el senador Esteban Bullrich, y mezclados con recientes incorporaciones, como Alberto Asseff y el panelista Mauricio Dalessandro, presencia que nadie pudo explicar.

Los ministros fueron todos menos uno: Oscar Aguad (Defensa), que, tras la polémica por sus dichos sobre el levantamiento carapintada, ayer salió a pedir disculpas y afirmó que su intención fue "minimizar" a Aldo Rico, veterano de Malvinas.

Más allá de los discursos, en todas las conversaciones el tema principal fue la polarización con el kirchnerismo. Pero con matices.

Mientras los representantes de la ciudad de Buenos Aires ya festejan anticipadamente lo que podría significar un cómodo triunfo de Rodríguez Larreta, los dirigentes bonaerenses eran más cautos y jugaron a fondo con el duelo con La Cámpora.

"Kicillof es La Cámpora", repetían como un mantra en el ingreso de Parque Norte varios de los asesores de la gobernadora. Y al mismo tiempo celebraron las respuestas de Máximo Kirchner y Mariano Recalde. "Ninguno dice que no es verdad", sostuvo uno de los responsables de la comunicación bonaerense.

En ese sentido, durante su exposición, la gobernadora bonaerense describió que los responsables de la "desidia" que gobernó la provincia durante años "están ahora en las listas". Y lanzó: "No se puede perder esta elección contra el modelo de Argentina que nos hizo tanto daño y quiere volver".

Pero no todo fue acuerdo y sonrisas. Uno de los que mostraron discrepancias internas fue el legislador radical Leandro Halperín. Hombre cercano a Emiliano Yacobitti, mano derecha del eterno operador Enrique "Coti" Nosiglia, fue claro a la hora de explicar el estado de situación.

"No nos conmovió el discurso [de Peña]... Tenemos más diferencias con Nación que con Vidal o Rodríguez Larreta", dijo Halperín, y dejó abierta la posibilidad de conflictos futuros en caso de que el macrismo no dialogue con sus socios.

Después de varios discursos encendidos, el cierre quedó en manos de Mauricio Macri, que con un tono sereno hizo que el auditorio bajara las pulsaciones tras la presentación de Pichetto.

Fiel a su estilo, el Presidente le habló a la tropa de lo que viene.

"Se vienen estos meses muy especiales, hay muchos argentinos que no tomaron la decisión, pero otros la tomaron, pero quieren volver a escuchar el porqué, el para qué y el cómo", sostuvo el jefe del Estado en el escenario.

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