Scioli y Randazzo esperan señales de Cristina ante la acumulación de candidatos bonaerenses

Los dos presidenciables tienen sus preferidos, pero evitan jugarse ante la incertidumbre
Santiago Dapelo
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12 de abril de 2015  

Todos se muestran, se pelean y tejen alianzas, pero siempre con un ojo fijo en otro lugar: la Casa Rosada. La sucesión kirchnerista por el sillón de Daniel Scioli se encuentra en estado de ebullición. El escenario del Frente para la Victoria (FPV) en el distrito electoral más importante del país, la provincia de Buenos Aires, se presenta atomizado, difuso y con una superabundancia de candidatos.

Con diez aspirantes y dos espectadores interesados en imponer sus preferencias -Scioli y el ministro Florencio Randazzo , los precandidatos a presidente con mayores posibilidades-, una certeza atraviesa a todos los espacios: será la presidenta Cristina Kirchner quien definirá la suerte y verdad de los postulantes.

La decisión de Martín Insaurralde de sumarse al lote de precandidatos agitó una interna que hasta ese momento se dirimía puertas adentro. El intendente de Lomas de Zamora se anotó en una lista que ya integraban el titular de la Anses, Diego Bossio; el presidente de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez; los intendentes Patricio Mussi (Berazategui) y Fernando Espinoza (La Matanza); el secretario de Seguridad, Sergio Berni; Fernando "Chino" Navarro, uno de los referentes del Movimiento Evita; la ministra de Infraestructura bonaerense, Cristina Álvarez Rodríguez; Santiago Montoya, presidente del Grupo Provincia; el segundo de Scioli, Gabriel Mariotto, y el viceministro de Desarrollo Social, Carlos Castagneto.

La presencia de Insaurralde también puso de manifiesto su cercanía con Scioli, uno de los pocos que respaldaron al intendente. "Tenemos muy buenos candidatos y, obviamente, Martín, que ha hecho una gran transformación en su municipio", lo defendió el gobernador. Unas horas antes, el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, entre otros dirigentes kirchneristas, aseguró que Insaurralde "se había cagado en todos" y puso en duda su participación en los comicios como candidato del FPV.

Desde el sciolismo fueron contundentes: "El peronismo no proscribe a nadie". Además, fuentes cercanas al mandatario bonaerense agregaron: "Siempre discutimos, pero lo único que pedimos es que sea con respeto; si la interna es sangrienta, no se van a sumar los votos".

Pese al apoyo público, desde el entorno de Scioli se apresuraron a marcar que el gobernador "apoya a todos los candidatos que respalden su candidatura a presidente". En ese sentido, Scioli se mostró y mantiene una "muy buena relación" con otros aspirantes como Bossio y Berni, de quienes destacó su trabajo. Incluso con Domínguez. Sucede que el titular de la Cámara baja pasó en los últimos días de las críticas furiosas a un trato amable con el gobernador. El encuentro de esta semana en Tandil fue el lugar donde limaron asperezas. "Julián estaba muy sorprendido con el recibimiento que le dio Scioli", contaron testigos del encuentro.

El gobernador, que iba a participar del acto con Bossio, se encontró con Domínguez sin previo aviso. Sin reproches, lo invitó a sumarse para que el "peronismo continúe consolidándose". "Sos una persona muy importante para nosotros", lo mimó, según reconstruyó la nacion.

Entre los que se presentan como herederos de Scioli, también se destacan Espinoza, Álvarez Rodríguez, Montoya y Mariotto; todos ellos forman parte del gobierno provincial o son socios políticos. Distinto es el caso del "Chino" Navarro. Es que el Movimiento Evita construye lazos con Scioli y se muestra como la organización social más cercana al mandatario bonaerense.

Para Randazzo, en tanto, es "muy bueno que haya tantos candidatos, lo que le da una fuerza competitiva" al kirchnerismo en la provincia; aunque cerca del ministro del Interior y Transporte destacaron que tanto "la interna nacional como la provincial la ordenará la Presidenta".

En ese sentido, según pudo saber LA NACION, uno de los planes que impulsa el Gobierno es que no haya más de tres fórmulas en el territorio bonaerense. Así se los transmitió el ministro de Planificación, Julio De Vido, a un grupo de intendentes.

Randazzo también tiene sus preferencias. "Julián, Diego, Berni y Patricio tienen una relación política y personal más cercana a Florencio", explicaron cerca del ministro.

La multiplicidad de opciones le permitiría al FPV alcanzar más votos, pero condiciona el armado de Scioli y Randazzo frente al poder de la Presidenta que, a cuatro meses de las PASO bonaerenses, en las que votan cuatro de cada diez argentinos, aparece como "la gran electora" y, su palabra, como fundamental y definitiva.

Domínguez y Mussi, juntos y en sintonía

  • El presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, Julián Domínguez, y el intendente de Berazategui, Patricio Mussi, se encontraron ayer para participar del encuentro Patria Educativa junto con el viceministro de Educación de la Nación, Jaime Perzyck.
  • Los dos son aspirantes a la gobernación bonaerense, dentro de un lote de una decena de candidatos, entre los que se destacan los más críticos de Daniel Scioli. Domínguez, sin embargo, ya estuvo con el mandatario provincial y envió señales de distensión.
  • Domínguez y Mussi compartieron miradas sobre los desafíos de la provincia y destacaron: "Tenemos ideas tan parecidas de la provincia que decidimos sumarlas", dijeron en una señal de sintonía política que podría ser decisiva a la hora de enfrentar a candidatos más sciolistas, como Martín Insaurralde.

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