Senado: los puentes rotos de Miguel Pichetto, el compañero de fórmula de Macri

Pichetto nunca retomó el diálogo con Fernández y con Cristina Kirchner
Pichetto nunca retomó el diálogo con Fernández y con Cristina Kirchner Fuente: Archivo
Gustavo Ybarra
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2 de octubre de 2019  

La fotocopia color de la primera plana de un diario aumentada al doble de su tamaño habitual está prolijamente guardada en un folio a mano del legislador kirchnerista, que la esgrime y señala la foto de portada en la que se ve a Miguel Pichetto, junto a un puñado de senadores peronistas, sentado en su banca durante el fallido primer intento de aprobar los allanamientos a Cristina Kirchner pedidos por el juez federal Claudio Bonadio.

El gesto sale casi de manera instintiva y es más fuerte aún que las palabras, también fuertes, para dejar en claro que los puentes entre el kirchnerismo y el candidato a vicepresidente de Juntos por el Cambio y de Mauricio Macri están dinamitados.

El rechazo es recíproco. "No hay ninguna relación con el kirchnerismo ni la va a haber por el momento", afirman allegados a Pichetto, quienes destacan que el rionegrino solo piensa en la campaña para el 27 de octubre, al extremo de que desmintió de manera categórica que aspirara a un cargo en la Auditoría General de la Nación en diciembre.

El debate sobre cuál sería su futuro político ante el eventual retorno de un gobierno de tinte kirchnerista no está en sus planes por el momento. Eso sí: nadie se imagina a Pichetto fuera de la política, aun en el peor escenario de derrota electoral como aliado de Mauricio Macri.

El diálogo también está cortado con el candidato a presidente del Frente de Todos, Alberto Fernández, con quien no habla desde hace mucho tiempo. Los desafíos verbales del senador al postulante del peronismo, sobre todo para que se defina sobre la situación política en Venezuela, no han ayudado a mejorar la relación.

Sin embargo, por este carril Pichetto mantiene algunos puentes intactos. Uno de ellos es Sergio Massa, con quien el senador compartió el espacio de Alternativa Federal, cuando la construcción de un peronismo sin Cristina todavía no era una utopía.

Si bien Pichetto siempre se preocupó por aclarar que su enfrentamiento con la expresidenta no es personal, sino estrictamente político, en el kirchnerismo viven el duelo con el rionegrino como una cuestión de piel.

De hecho, son varios los dirigentes que coinciden en señalar que la pelea con Cristina Kirchner es, en realidad, producto de la misoginia que le endilgan a Pichetto. "Nunca soportó que lo condujera una mujer, porque no soporta a las mujeres", opinó un legislador que supo tener una aceitada relación con el senador y que ahora analiza con una mezcla de bronca y conmiseración el presente del rionegrino.

Esa fuga hacia adelante que emprendió Pichetto el 11 de junio pasado, cuando oficializó su salto a Cambiemos, explica en gran medida su rechazo a entablar cualquier tipo de diálogo con Fernández. Tanto es así que desde entonces casi ha cortado los contactos con aquellos hombres y senadores (Pedro Guastavino, Carlos Caserio, Rodolfo Urtubey y Carlos Espínola, entre otros) que integraban su círculo de confianza mientras ejercía la presidencia del bloque peronista del Senado.

En el entorno del candidato a presidente del Frente de Todos también mostraron poco interés en entablar algún tipo de diálogo, aun por canales reservados, con Pichetto. A Fernández no le gustaron nada las declaraciones posteriores a las primarias en las que el rionegrino hizo hincapié en la responsabilidad del exjefe de Gabinete kirchnerista en la devaluación del 12 de agosto.

En el kirchnerismo puro, en tanto, las puertas están más que cerradas. Es un hipercristinista el que tiene la fotocopia de aquella portada de diario sobre el escritorio de su despacho. "Él dio quorum", dice, mientras señala la foto.

El allanamiento de las viviendas y del despacho de la expresidenta no fue aprobado aquella tarde del 16 de agosto del año pasado. Hubo que esperar una semana y una fuerte reacción social para que el pedido de Bonadio obtuviera el visto bueno de la Cámara alta.

Aquel pecado parece no ser perdonado por el cristinismo. "Lo hizo porque ya lo había hecho antes con Menem [Carlos] y con Romero [Juan Carlos]", replica el dirigente kirchnerista cuando se le recuerda que fue Pichetto la cara visible, lo que le ganó fuertes críticas en las redes sociales, del rechazo del PJ a aprobar el desafuero de la expresidenta, también reclamado al Senado por Bonadio.

De todas maneras, en otro despacho kirchnerista recordaron a LA NACION que en el peronismo son pocos los pecados que no tienen perdón.

"Mirá el caso de Alberto: se fue puteando y ahora es candidato a presidente", señala un senador.

"Bueno, pero también a Nicolás Fernández [exsenador por Santa Cruz] Cristina Kirchner se encargó de cerrarle todas las puertas", le recordó LA NACION al legislador.

"Eso es otro tema. Tito se metió en cuestiones personales con la señora", respondió el legislador, mientras se despedía en la puerta de su despacho.

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