Solo y en silencio, Samid recibió una condena de cuatro años de prisión

Samid toma nota, ayer, antes de escuchar su condena a prisión
Samid toma nota, ayer, antes de escuchar su condena a prisión Crédito: @marcheselourdes
El matarife fue encontrado culpable de una evasión millonaria en los 90; su defensa pidió la domiciliaria
Hernán Cappiello
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18 de abril de 2019  

Solo. Sin nadie a su alrededor. Sentado en un escritorio en la segunda fila de la sala de juicio. Contra la pared. Con una mano jugaba con una pequeña botella de agua mineral Villavicencio casi vacía. El otro brazo extendido, lánguido, a lo largo de su voluminoso cuerpo. Así, casi sin parpadear, el empresario Alberto Samid recibió la condena a cuatro años de prisión por haber integrado una asociación ilícita que evadió impuestos, en una vieja causa que lleva en la Justicia más de 23 años.

El matarife también fue condenado a pagar casi $282.000: es lo que estimó la Policía Federal que gastó en traerlo el pasado 9 desde Belice, adonde se había fugado cuando estaba en pleno juicio, para evitar la sentencia.

Samid quedó preso una vez leída la sentencia y los jueces decidirán si le otorgan la prisión domiciliaria, como lo solicitó su abogado Vicente D'Atolli, debido a su edad (71 años) y al cuadro de diabetes que padece.

Tras la lectura del veredicto a cargo del juez José Michilini, el hijo de Samid, que estaba entre el público, de barba y vestido de negro, se paró y, solitario, aplaudió con ironía a los jueces del tribunal. Su madre lloró en un momento de la audiencia.

Demacrado, a Samid se lo veía demasiado cansado. Muy lejos de la sonrisa que acompaña su retrato como "el rey de la carne", con cetro y corona, en los carteles de su cadena de carnicerías La Lonja.

El empresario estaba vestido con una chomba a rayas de colores, cubierta con un suéter beige escote en V de manga larga. Así vestido, fue custodiado hasta el calabozo por tropas especiales del Servicio Penitenciario Federal con uniforme camuflado. Su destino final fue el penal de Ezeiza, donde permanecerá hasta que se decida si le otorgan la prisión domiciliaria.

Samid fue condenado como integrante de una asociación ilícita junto con su hermana Alicia, que recibió una pena de tres años de prisión en suspenso. También fueron sentenciados María Susana Moreno, a 3 años y seis meses de prisión, mientras que Teresa Fornacier y Claudio Pileo recibieron tres años en suspenso. Los otros cuatro acusados fueron absueltos.

El fallo fue dictado por los jueces del Tribunal Oral en lo Penal Económico N° 1, José Michilini, Diego García Berro e Ignacio Fornari, que decidieron mantener la prisión preventiva de Samid hasta que se resuelva si lo mandan a la su casa.

El fiscal Gabriel López Barberá había pedido que Samid sea condenado a la pena de 6 años y medio de prisión y la AFIP, que es querellante en la causa, había pedido 7 años de prisión.

El silencio de Samid a la hora de la lectura del veredicto, a cargo del juez Michilini, y la aparente tranquilidad que evidenció contrastaron con la exaltación que suele dominarlo en sus apariciones públicas en la televisión o los actos del PJ, incluso la que mostró ayer a la mañana cuando pronunció sus últimas palabras antes del veredicto y amenazó con cortarse las venas si quedaba preso.

El empresario se quejó de las condiciones de detención. "Si sigo encerrado así, me voy a cortar las venas", advirtió, y dijo que en su celda recibió la "visita de cucarachas y hormigas de todos colores". Agregó que no le permitieron a su familia entregarle remedios ni agua. "Una noche grité 'remedios, remedios' y me contestaron 'Remedios de Escalada queda en Mataderos'", relató.

"Si me van a seguir teniendo así, prefiero que me peguen un tiro por la espalda, total después la ministra [de Seguridad] lo justifica", dijo sobre Patricia Bullrich .

La evasión millonaria

El 25 de julio de 1996, el entonces titular de la DGI, Carlos Sánchez, fue quien dio a conocer en una conferencia de prensa la denuncia contra Samid, a quien acusó de evadir impuestos por $54 millones de pesos (entonces equiparables a dólares) entre 1993 y 1998, a raíz de retenciones y percepciones efectuadas y no ingresadas. Samid está acusado de evadir impuestos en toda la cadena de comercialización de carnes, desde la cría de ganado, su faena y la venta minorista en La Lonja.

Según la denuncia, el monto de la deuda total del emporio empresario de Samid con la AFIP fue de $88 millones, en tanto que por su actividad en los frigoríficos vinculados al grupo alcanzaba a otros $54 millones.

Meses atrás, el Tribunal Oral en lo Penal Económico N° 1, con otra integración (Jorge Pisarenco y Susana Lastra), lo sobreseyó por prescripción a raíz del paso del tiempo. Pero la Cámara de Casación, con los votos de los jueces de la Sala IV, Juan Carlos Gemignani, Mariano Borinsky y Eduardo Riggi, revocaron el sobreseimiento y ordenaron realizar el juicio, que concluyó ayer, con Samid solo y en silencio sentado contra la pared.

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