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Los budines son una verdadera tentación con solo verlos. Un nuevo concepto en marketing supermercadista para probar cosas nuevas en ámbitos varios.
Pero ¿cómo hacerlos en casa así, bien altos, generosos e irresistibles? Para muchos, es una salida laboral “al gusto del consumidor”.
En primera instancia, además de una buena receta, se necesita un molde de dimensiones correctas, que rinda unas 20 porciones.
Los moldes deben ser de paredes altas y rectas, que equivalen a unos 2,300 litros o kg de capacidad de masa.
Cualquier receta para budines va bien duplicando los ingredientes para adecuarlos al molde.
Las porciones van envueltas en film, adherente para asegurar su frescura.
Conviene porcionar acorde a su consumo. En el freezer se conservan enteras para preservar su textura.
Las recetas con aceite dan una textura más húmeda. Las de pura manteca, son más compactas.

El budín de vainilla y dulce de membrillo, es una receta sencilla, fácil e interesante. El dulce de membrillo debe ser firme; ni duro ni cremoso. De color agradable y en cubos de 2 x 2. En esta receta del budín de vainilla y membrillo se puede variar el dulce por otro sabor de iguales características para que se sostenga dentro del batido.

Hay muchas versiones de carrot cake o torta de zanahorias. Esta receta del budín de zanahoria y canela es una fácil de hacer, rica y de porciones normales. Para una más grande, duplicar las cantidades. No lleva crema porque para este budín elegí una opción más sencilla y que no necesita frío.



