En vez de un más obvio lugar en la playa, Lynda Gardener y su marido decidieron tener una casa de fin de semana tierra adentro, un refugio sencillo que ella ambientó con lo que llama “estilo leñador moderno”.
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“Nunca fui playera”, dice la interiorista Lynda Gardener, sabiendo que, con esa frase, se declara como una rareza. En lugar de elegir la afamada costa australiana para su casa de fin de semana, prefirió adentrarse en Trentham, un pintoresco pueblo de mil quinientos habitantes a una hora de auto de Melbourne, donde vive con su marido.

“Buscamos la casa perfecta para nosotros durante mucho tiempo. Cuando dimos con esta cabaña de 1902 en un terreno con huertas y jardines lozanísimos, la compramos ese mismo día”, recuerda. Tras diez semanas de obra para ponerla a punto, llegó el momento de ambientarla con el toque vintage que caracteriza a Lynda: com una paleta muy acotada de tonos (blanco y variantes de gris y beige), estampados escoceses o rayados y pisos de madera oscurecidos logró lo que, con humor, define como un “estilo leñador moderno”.
Todas las luces cuelgan a media altura. Para mí, los artefactos de luz deben ser un rasgo característico del espacio, más allá de su función primaria o de crear una atmósfera especial.”
— Lynda Gardener, interiorista y dueña de casa
Detalles que hacen la diferencia
“El comedor es un imán: funciona para tomar un café contestando mails a la mañana o para jugar a las cartas al lado del fuego después de comer. Lo mío siempre fue rastrillar mercados y anticuarios buscando esa pieza con carácter que cuenta una historia. Sigo recorriéndolos todos los fines de semana, y no hay vez que no encuentre algo”

Pintados y patinados sin brillo, los pisos de madera subrayan la intención natural.
Sin cambio de clima en la cocina

“Me gusta tener todo a la vista, le agrega un rasgo genial al ambiente”, dice Lynda, que en el estante acomodó vajilla de uso diario que reúne bowls de cerámica artesanal y hallazgos vintage con platos de melamina grises, por ejemplo.

“Le dedicamos un rincón de la cocina a un lugar para almacenar los troncos de las varias chimeneas de la casa. Son tan lindos que da pena esconderlos: suman calidez hogareña”

Paso a los dormitorios
Como cuando visitamos la cocina, volvemos a poner el foco en la conexión entre el living y otro ambiente, en este caso los dormitorios, para corroborar lo acertado de la continuidad de estilo y tonos en esta casa chica y sencilla.

La chimenea en el baño se trató igual que la del comedor: con frente en cemento alisado. Ese particular gris es el mismo que se ve en la cocina.

En el cuarto bajo estas líneas, también signan la ambientación la ropa de cama de lino, lámparas vintage y objetos comprados en mercados de pulgas, como la silla-hamaca y los óleos anónimos sin marco.

“Acá conservamos las vigas y el piso; después, una mano de pintura, alfombras y mucho lino obraron maravillas”.


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