En plena campiña inglesa, el estudio de Gregory Phillips logró un matrimonio más que conveniente entre una tradicional construcción de 1830 y su flamante extensión vidriada.
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En las afueras de Guilford, a unos 45 km de Londres, se encuentra esta casa victoriana remodelada por el estudio de arquitectura de Gregory Phillips. Además de poner en valor y reacondicionar la construcción original –patrimonio protegido, de hecho–, la reforma incluyó un agregado de 100m2 en dos plantas: en el piso superior (que se comunica con la casa antigua) conviven cocina, living y comedor, mientras que el piso inferior es un subsuelo con sorpresa, ya que, excavando en línea con la inclinación natural del jardín ubicaron una pileta cubierta.

Como la mayoría de las construcciones inglesas anteriores a 1840, ésta se considera de ‘interés especial’. Esta casa es, además, de ‘Grado II’: no puede modificarse sin la aprobación de una autoridad local.”
— Arq. Gregory Phillips, a cargo de la reforma

“Estaba mal mantenida; para peor, tenía una intervención de unos 40 años, llena de pasillos angostos y cuartos chiquitos, tipo madriguera”, dice Phillips con humor inglés. Sobre esa base de pobre funcionalidad se construyó la modernísima caja de aluminio y cristal que funciona como lo que sería un quincho para nosotros, salvando las distancias. Con un clima bastante riguroso la mayor parte del año, el espacio al aire libre acá está contenido por enormes ventanas, y la pileta, protegida para usarla todo el año. Por su lado, la construcción victoriana se replanteó por completo para actualizarla.
Acá se mantuvo el encanto de la casa victoriana en un entorno envidiable, adaptada a los usos modernos.
Parte superior del anexo
Al reformar una casa de época, se puede caer en la tentación de recrear una copia del estilo original. Ahora, cuán fiel sea esa copia es otro cantar. No sólo es difícil la pesquisa de materiales semejantes a los existentes, sino que es complicado y costoso conseguir mano de obra que los sepa trabajar. Pero hay una contra que las supera a ambas y frecuentemente descarta esa inversión: una arquitectura de tantos años rara vez responde al estilo de vida actual. Eso, si la casa se quiere usar a pleno, en familia, y con las comodidades y sistemas de aislación de hoy, claro.

“Dibujamos varias versiones de la nueva extensión para que cumpliera con los deseos del dueño dentro de una regulación que exige resguardar ciertos aspectos de la casa existente”.


La campana espejada trae el paisaje que está a uno y otro lado de este espacio con extremos transparentes.

Parte inferior con pileta

La vista desde el contrafrente muestra cómo se aprovechó la inclinación del terreno para excavar allí la pileta cubierta.

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