
La Isla Sound Healing by Palmolive llega al Bienestar Fest con sesiones de sound healing, meditación, percusión, afrodance, mantras y un taller de handpan.
10 minutos de lectura'

¿Qué pasa cuando en vez de escuchar música de fondo nos detenemos a escuchar qué produce un sonido en el cuerpo? ¿Qué puede generar un tambor, un gong, un mantra o el ritmo de una danza cuando dejamos de usarlos solamente como entretenimiento?
La Isla Sound Healing by Palmolive propone explorar esas preguntas durante el 24 y 25 de octubre en el Bienestar Fest, el evento de bienestar más importante del país organizado por LA NACION y OSDE que se realizará en el Hipódromo Palermo. Para acceder a más información sobre la agenda y dónde sacar las entradas hacé clic acá.
En una vida atravesada por el ruido, la velocidad y la sobreestimulación, detenerse a escuchar puede convertirse también en una forma de cuidado. Estas prácticas parten de la idea de que el sonido también se percibe con el cuerpo y puede influir en la manera en que respiramos, nos movemos y habitamos un momento. La propuesta es correrse por un rato de la exigencia cotidiana para recuperar la atención sobre uno mismo, aflojar tensiones y generar un espacio de mayor calma y presencia.
La nueva isla del festival reunirá experiencias atravesadas por una búsqueda de hacer del sonido una herramienta para bajar el ritmo, prestar atención y conectar con el cuerpo. Habrá sesiones de sound healing, meditaciones, percusión, afrodance, mantras y un taller para descubrir el handpan; donde no hace falta tener experiencia para participar.
Anabella Museri: dejar que el sonido ocupe el cuerpo
Anabella Museri es terapeuta vibracional y acompaña procesos individuales y grupales a través de sesiones de armonización con cuencos tibetanos y de cuarzo, en las que también utiliza la voz y las manos. Se formó en terapia vibracional, SoundTouch y bioenergética, y profundizó su recorrido en prácticas como Reiki, reflexología, meditación, canto con armónicos, terapia con diapasones y tradiciones andinas.

En la Isla Sound Healing, su sesión estará centrada en el trabajo con la vibración de los cuencos tibetanos y de cuarzo. La experiencia invita a bajar el ritmo, dejar de lado por un rato el exceso de estímulos y entregarse a la escucha, mientras los sonidos sostenidos van construyendo un paisaje que se percibe no solo con los oídos, sino también a través del cuerpo.
Los cuencos producen distintas resonancias que se suceden a lo largo de la sesión, entre sonidos que aparecen, se expanden y lentamente desaparecen. En ese tiempo, la atención puede correrse de las preocupaciones cotidianas y orientarse hacia la respiración, las sensaciones corporales y lo que sucede en el momento. Es una experiencia de pausa y de escucha profunda, pensada para favorecer un estado de relajación, calma y presencia.
Pinky Zuberbühler: una pausa para volver a la voz interior
La nutricionista Pinky Zuberbühler llevará una experiencia de meditación centrada en la conexión con la voz interior. Su propuesta parte de una búsqueda que atraviesa su trabajo en bienestar: qué sucede cuando dejamos de funcionar en automático y hacemos espacio para escuchar aquello que pasa adentro.

A través de una práctica guiada, la invitación será a bajar el ruido externo y dirigir la atención hacia uno mismo. Respirar, aquietar la mente y registrar lo que aparece forman parte de ese recorrido. Para quienes nunca meditaron, puede ser una primera aproximación sencilla a la práctica.
Bannsu: encontrar otra forma de habitar el cuerpo
En una isla dedicada al sonido, el cuerpo no podía quedar afuera. Bannsu llevará una experiencia de afrodance en la que la música y el ritmo serán el punto de partida para explorar el movimiento.
El afrodance propone una relación muy física con la música: seguir el ritmo, desplazar el cuerpo, jugar con diferentes movimientos y dejar que la energía de la música marque el recorrido. No se trata de aprender una coreografía para reproducirla perfectamente, sino de animarse a bailar y encontrar una forma propia de moverse.
La experiencia suma una dimensión colectiva. Bailar rodeado de otras personas modifica la manera en que cada uno se mueve y genera una dinámica compartida. Para quienes suelen acercarse a las propuestas de bienestar desde la quietud o la meditación, será una manera completamente diferente de trabajar sobre la conexión con el cuerpo.
Virginia Gigena: meditación y ondas escalares
Virginia Gigena propone otro cruce dentro de la programación de la isla: una experiencia que combina meditación guiada con tecnología de ondas escalares.
El recorrido comienza desde la quietud y la atención. La meditación funciona como una invitación a desacelerar, concentrarse en el presente y registrar las propias sensaciones. Sobre esa práctica se incorpora la tecnología de ondas escalares, en una experiencia que busca explorar estados de calma y coherencia.

La propuesta suma así una mirada diferente dentro de la programación: una experiencia en la que una práctica meditativa se encuentra con una herramienta tecnológica, para que cada participante pueda conocerla y experimentar en primera persona.
Clara Peper: cuando el tambor invita a volver a la tierra
Para la musicoterapeuta Clara Peper, el sonido puede ser una forma de volver al cuerpo. Hace alrededor de dos décadas que trabaja con tambores africanos y hace unos diez años que se dedica a la musicoterapia. Su recorrido combina el trabajo individual, talleres y experiencias grupales en las que aparecen la percusión, la danza y el movimiento. El tambor ocupa un lugar central en su búsqueda porque su sonido no solamente se escucha, sino que se siente físicamente. Peper lo vincula con la posibilidad de volver a la tierra, conectarse con el cuerpo y recuperar una dimensión más instintiva del movimiento. La alegría, además, aparece como parte de esa experiencia: dejarse llevar por un ritmo, tocar y compartir con otros también puede ser una forma de bienestar.

Su relación con la percusión africana también tiene una historia de formación y viaje. En 2011 pasó cuatro meses en Guinea, donde estudió con maestros vinculados a esa tradición, y su recorrido se amplió con el estudio de músicas de raíz y expresiones ancestrales de distintas culturas. Desde ahí entiende el sound healing como un territorio que reúne tradiciones de India, Asia, África, Argentina y América y que, en muchos casos, propone un regreso a las raíces.
En el festival, su objetivo será que quienes se acerquen puedan probar, explorar y soltarse, incluso si nunca antes participaron de una experiencia de este tipo. Abrir la voz, bailar, cantar y escuchar el propio deseo forman parte de una propuesta que busca generar un espacio seguro, sin exigencias ni vergüenza. Para Peper, la síntesis es clara: volver a la tierra y volver al corazón.
Gea y Sabina: una meditación cantada para conectar con lo colectivo
Hace 11 años que Gea y Sabina trabajan juntos alrededor del yoga, el sonido y los mantras. Se conocieron a partir de sus recorridos personales -él ya venía trabajando con sound healing y ceremonias de sonido; ella había estudiado yoga en India y Bali- y en 2015 hicieron su primer retiro juntos en Mar de las Pampas. Desde entonces, viajaron por distintos países, organizaron retiros y workshops, dieron formaciones y editaron discos de mantras y música medicina.
Para ellos, el canto de mantras es una forma de meditación activa. A diferencia de una experiencia de sound healing en la que la persona se acuesta, cierra los ojos y recibe el sonido, acá hay una participación concreta: cantar, repetir, escuchar la propia voz y la de quienes están alrededor. La repetición funciona como un punto de enfoque para la mente y permite dejar de lado, por un rato, la dispersión cotidiana.

La experiencia que llevarán al festival tendrá formato de kirtan, un canto colectivo de pregunta y respuesta. No es un concierto en el que el público simplemente escucha: la propuesta es que todos formen parte y animarse a usar la voz.
Según ellos, el canto de mantras en grupo fortalece la sensación de comunidad. Se trata de una experiencia que es individual y colectiva al mismo tiempo: cada persona atraviesa lo suyo, pero lo hace sostenida por la energía de los demás.
Su propuesta en la Isla Sound Healing apunta a que quienes nunca tuvieron contacto con este tipo de experiencias puedan descubrirlas. Es algo que disfrutan especialmente de los festivales: abrirle una puerta a alguien que llega por primera vez, sin conocimientos previos, y permitirle experimentar por sí mismo qué le pasa con el sonido y con el canto. Según ellos se resume a que no se trata de creer, sino de experimentar.
Pablo Crespo: conocer el handpan y animarse a tocarlo
El handpan será uno de los instrumentos protagonistas de la isla gracias al taller de Pablo Crespo, músico y referente de la Escuela Argentina de Handpan.

La propuesta empezará por conocer el instrumento: su historia, su origen contemporáneo y la evolución que atravesó desde su aparición. Después llegará la parte más concreta: escuchar cómo suena, conocer las diferencias entre los distintos instrumentos y entender qué posibilidades ofrece cada uno.
Pero el taller no estará pensado solamente para mirar una demostración. La idea es que quienes tengan ganas puedan acercarse, probar el handpan y buscar sus propios sonidos. Incluso para alguien que nunca tocó un instrumento, ese primer contacto permite descubrir cómo responde el handpan al tacto y qué se siente al producir sonido con él.
Gonga Vibes: un viaje del sonido ancestral a la música electrónica
El sábado 24 de octubre, Gonga será el encargado de cerrar la jornada de Bienestar Fest con una experiencia en vivo que cruza música, sonido y movimiento. Gongs, handpans, tambores, percusión, mantras, didjeridoo, cuencos y música electrónica conviven en una propuesta que invita a cantar, bailar, explorar la propia voz y dejarse llevar por un recorrido que se construye en diálogo con quienes participan.

Pero esa no será la única oportunidad de encontrarse con Gonga durante el festival. En la Isla Sound Healing, el grupo ofrecerá además Gonga Vibes, una sesión dedicada exclusivamente al sound healing, en la que el foco estará puesto en las frecuencias, las vibraciones y la escucha como herramientas para bajar el ritmo, conectar con el cuerpo y generar un espacio de mayor presencia.
Un recorrido para descubrir nuevas formas de escuchar
La programación de la isla propone distintas formas de acercarse al sonido, pero también distintas formas de relacionarse con el propio cuerpo. Hay experiencias para escuchar y bajar el ritmo, otras que invitan a moverse, cantar o bailar, y otras en las que la participación está en hacer.
En todos los casos, lo que permanece es la idea es salir del lugar de espectador para involucrarse con lo que está pasando en uno mismo. En tiempos en los que buena parte de nuestras experiencias pasan por una pantalla y el ruido suele llegar de todos lados, detenerse a escuchar o moverse al ritmo de otro también puede ser una manera de volver a prestar atención.
1
2Es kinesióloga, se formó en Ayurveda en California y asegura que las especias de la alacena pueden ayudar a sentirnos mejor en primavera
3Cita del día, Conrado Estol, neurólogo: “El ACV no es un accidente, es el tiempo biológico haciéndose visible”
4Facundo Pereyra, médico gastroenterólogo: “El SIBO puede dar diarrea o constipación; el tipo de bacterias importa”
