
El ritmo biológico de cada persona influye en la dificultad para levantarse temprano y puede afectar el descanso el bienestar
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Para muchas personas, madrugar es la peor forma de comenzar el día. Señalan que se sienten cansadas, que no han dormido lo suficiente y que están irritadas por la falta de un sueño más prolongado y reparador. Por eso, algunos expertos se han planteado este interrogante y han intentado explicar los motivos por los que levantarse temprano genera insatisfacción.
Muchas personas quisieran poder dormir hasta las 9 o las 10 de la mañana todos los días. No obstante, esto resulta difícil para quienes deben presentarse a sus trabajos o atender sus negocios, debido al ritmo de vida que se lleva actualmente en gran parte de la sociedad.
Según algunos análisis médicos publicados por el medio especializado Popular Mechanics, la preferencia por quedarse dormido hasta tarde o levantarse temprano no siempre responde a una elección personal, sino que también está relacionada con el cronotipo del sueño.
¿Qué dicen los expertos sobre el cronotipo del sueño y por qué a algunas personas les cuesta tanto madrugar?
El profesor de psicología y neurociencia de la Universidad de Baylor, en Texas, Michael Scullin, ha señalado al medio citado que las personas denominadas ‘nocturnas’ suelen enfrentar, además de la insatisfacción que les produce madrugar, consecuencias y estigmas que no suelen experimentar quienes se levantan temprano.
Para el experto, quienes prefieren trasnochar y levantarse tarde no lo hacen por simple pereza, sino que existen otros factores que deben tenerse en cuenta. “Las escuelas y los lugares de trabajo están diseñados para que la gente se levante temprano y rinda al máximo, en un momento en el que su biología no está preparada para eso”, afirmó.

Según Scullin, obligar a las personas a levantarse a primeras horas de la mañana podría tener consecuencias negativas. “Esto perjudica a personas que podrían ser estudiantes sobresalientes y contribuir de forma significativa a las organizaciones. Por eso me interesa mucho ayudar a personas nocturnas que están dentro de una sociedad diseñada para las personas madrugadoras”, explicó.
¿Qué son los cronotipos del sueño?
Aunque el término puede resultar poco familiar, existe otro concepto más conocido: el ritmo circadiano. Este ciclo, que dura aproximadamente 24 horas, ayuda a regular los procesos del cuerpo y la mente, incluidos los relacionados con los periodos de actividad y descanso. Asimismo, influye en los niveles de cortisol y en la temperatura corporal a lo largo del día.
Según Scullin, la comunidad científica conoce este ritmo desde hace aproximadamente un siglo. “El concepto de que las personas tengan preferencias matutinas y vespertinas existe desde hace mucho tiempo, pero Horne y Ostberg lo formalizaron en un cuestionario en 1976. Ese cuestionario se ha utilizado en miles de estudios, por lo que sin duda influyó en que se prestara más atención al cronotipo”, señaló.
Asimismo, Popular Mechanics indica que, en los últimos años, diversas investigaciones han analizado datos genéticos y descubierto que las variaciones en las secuencias del ADN podrían influir en que una persona tenga una mayor tendencia a ser nocturna o madrugadora. También señala que las diferencias en los patrones de sueño no son exclusivas de la actualidad, sino que podrían remontarse a la época de los cazadores-recolectores, cuando contribuían a mantener una vigilancia constante en el hogar.
Las consecuencias de cambiar el cronotipo del sueño
Para los investigadores, la desalineación entre el cronotipo —que determina si una persona tiende a ser madrugadora o nocturna— y los horarios de la vida cotidiana puede tener efectos negativos en el bienestar físico. Esto afectaría especialmente a quienes prefieren la noche y deben adaptarse a los horarios impuestos por las obligaciones sociales.
Según estas explicaciones, las personas que prefieren acostarse tarde y despertarse después tienden a presentar hábitos alimenticios alterados debido a su cronotipo. Esto puede llevarlas a saltarse comidas, como el desayuno, consumir menos alimentos nutritivos e incrementar la ingesta de cafeína durante la noche.
Estos hábitos podrían contribuir al desarrollo de problemas cardíacos e incluso de diabetes tipo 2. También podrían estar relacionados con dificultades de salud mental. No obstante, Scullin señala que existen maneras de modificar gradualmente los horarios de sueño para adaptarlos a las necesidades cotidianas y asegura que los cronotipos suelen cambiar de forma natural con el paso de los años.

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