Viajes con propósito, a medida y lejos de la ostentación; además, un comportamiento más racionalizado de los turistas nacionales; los resultados de dos informes
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Las tendencias a la hora de viajar y los destinos más buscados se redefinen, se transforman constantemente. Va quedando atrás la idea de un viaje abarcador, con visitas solo para la foto, para darles lugar a itinerarios con propósito, que dejen en los viajeros el sabor de la experiencia vivida.
El segmento de lujo es el que principalmente pegó un volantazo hacia otro tipo de viaje. Así se desprende del Virtuoso Luxe Report sobre los viajeros de Latinoamérica y el Caribe, presentado por Virtuoso, red especializada en viajes de lujo y experienciales.
El informe prevé un aumento de la demanda del 46% en viajes para el próximo año. Para sorpresa, Japón lidera las preferencias globales, superando a Italia por primera vez, mientras que la Argentina se mantiene como un destino clave para el segmento de viajes en solitario. Al mismo tiempo, los viajeros latinoamericanos muestran interés superior al promedio global en viajes sostenibles. Entre las tendencias, destaca que los viajeros del segmento de lujo buscan destinos alejados de las aglomeraciones. Groenlandia, Islandia, Turquía, Noruega y la Antártida ganan protagonismo frente al sobreturismo global.

Otra particularidad es que los turistas buscan ritmos más pausados, estancias prolongadas y tiempo para saborear cada momento. También valoran la privacidad absoluta y una personalización total en cada detalle del viaje. Además, se inclinan hacia los viajes de bienestar, que incluyen programas ayurvédicos hasta retiros de silencio.
“El lujo se redefinió, ya no es el hotel siete estrellas de Dubai. Es una experiencia única, a medida de los gustos de esa persona”, explicó Ángeles Yugdar, gerente general para la región de Virtuoso. Agregó que los viajeros de la región han evolucionado de simplemente cumplir listas de deseos a disfrutar cada destino con intención: “Hoy buscan crear historias personales a través de la conexión con la naturaleza, la inmersión profunda en la cultura local y encuentros auténticos que les permitan vivir el lugar, no solo visitarlo”.
Yugdar contó que las experiencias únicas que suelen pedir los viajeros son, por ejemplo, cerrar la torre Eiffel para una visita privada o ver manuscritos históricos en un museo, a los que pocos tienen acceso. “Hay que anticiparse a ese pasajero, sabiendo sus intereses y gustos de antemano, para poder trabajar cada detalle –añadió-. Viajar es crear recuerdos”.

Para Rodrigo Esponda, de Los Cabos Tourism Board, en México, no se trata solo de ver el atardecer, sino de vivir experiencias como un safari marino o una propuesta gastronómica en el mar diseñada a medida. “El lujo fue cambiando en el sentido de que los viajeros buscan experiencias que conecten con sus emociones, que sumen más al paisaje de mar, desierto y playa, como una salida para bucear con tiburones”, planteó. También mencionó la búsqueda de viajes sostenibles o que regeneren el entorno.

Los viajeros de alto patrimonio representan menos del 2%, pero generan cerca del 40% de las ventas del sector, demostrando una resiliencia excepcional y un fuerte impulso en categorías experienciales.
Cecilia Vignolo, de la agencia IUNIK Travel, integrante de la red Virtuso, asegura que definitivamente ya no venden viajes: “En el segmento de lujo creamos experiencias que tienen que ver con lo emocional, más alejado de lo material. Tenemos que anticiparnos a lo que los clientes necesitan”. Explicó que hoy buscan más la privacidad o el lujo sin ostentación, sentirse especiales, acceder a algo único, que los sorprenda. “Por ejemplo, les ofrecemos un Madrid diferente cada vez que viajan a la ciudad, que puede incluir abrir una galería antes, en privado con un guía especial para chicos, ir a la Real Academia de Bellas Artes, a la caja de seguridad a ver los grabados de Francisco Goya, que son más de 200”, agregó Vignolo.
Por su parte, Mariela Mociulsky, CEO de Trendsity, aseguró que lo que más valoran los viajeros es volver diferente, porque se aprendió algo o se superó una marca personal en temas de aventura. “Para muchos, la palabra lujo genera incomodidad; tiene que ser casi transparente, no tiene que ser invasivo. Estos viajeros buscan autenticidad”, explicó.
El mercado argentino
Otro informe sobre tendencias de viaje, el Global Holiday Barometer 2026 del Grupo Europ Assistance, realizado junto a Ipsos en 26 países, revela cambios profundos en los hábitos de viaje a nivel global y también en la Argentina.
“En continuidad con los niveles récord registrados el año pasado, las ganas de viajar siguen siendo fuertes e intactas, a pesar de decisiones cada vez más difíciles y del costo de vida, que continúa siendo una de las principales preocupaciones a nivel global. Lo que está cambiando, sin embargo, es el escenario del viaje. Las consideraciones vinculadas a la seguridad pesan cada vez más en la elección de destinos”, explica Virginie Babinet, CEO de Travel Insurance & Assistance de Europ Assistance.

El estudio muestra que el 81% mantiene una predisposición positiva a viajar en 2026 y el 47% afirma tener una marcada intención de concretar viajes este año.
En comparación con otros mercados de la región, Argentina iguala a México en intención de viaje y supera a Brasil. Además, lidera en el nivel de motivación vinculada a concretar vacaciones, reflejando el peso emocional que los viajes siguen teniendo para los argentinos.
Sin embargo, ese interés convive, según el informe, con un comportamiento más racionalizado. El 77% de los argentinos viaja al menos una vez al año por ocio, aunque la mayoría concentra sus viajes en pocas ocasiones: el 43% realiza un solo viaje anual y el 25% viaja dos veces al año.
Entre los aspectos más valorados al momento de viajar, como se desprende del informe, aparecen la posibilidad de relajarse y escapar de la rutina diaria y el estrés, explorar nuevos lugares, generar buenos recuerdos, descubrir otras gastronomías y entrar en contacto con diferentes culturas.
Al mismo tiempo, las limitaciones económicas continúan condicionando las decisiones de viaje. Entre quienes deciden no viajar, las principales razones están vinculadas a la imposibilidad de afrontar los costos, la necesidad de priorizar el ahorro y la decisión de postergar las vacaciones para otro momento del año.
Las vacaciones continúan concentrándose principalmente en enero y febrero: el 39% elige enero para viajar y el 36% febrero. La misma lógica se replica al analizar el viaje principal del año, ya que el 37% realiza su viaje más importante en enero y el 34% en febrero.
Entre quienes proyectan viajes internacionales, Brasil lidera ampliamente las preferencias de los argentinos con el 32% de las elecciones. Le siguen Chile, con el 11%, y España, con el 8%.
Al momento de elegir un destino, los argentinos priorizan factores como el clima, el conocimiento previo del lugar y la posibilidad de visitar familiares o amigos. Pero en un contexto internacional cada vez más inestable, también crece el peso de variables vinculadas a la seguridad, como el riesgo de conflictos armados, ataques terroristas o desastres naturales.
Los viajes de los argentinos duran en promedio 1,6 semanas y la planificación suele realizarse entre 15 días y seis meses antes de viajar, dependiendo del tipo de destino.
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