
Una investigación publicada en ‘Nature’ vincula la grasa visceral con la atrofia del hipocampo y la declinación cognitiva a largo plazo
3 minutos de lectura'

Una investigación internacional de largo alcance, publicada recientemente en la revista científica ‘Nature Communications’, determinó que reducir la grasa abdominal de forma sostenida ayuda a preservar la función cognitiva y la estructura cerebral en adultos.
El estudio, que realizó un seguimiento de 533 participantes durante periodos de hasta 16 años, concluyó que la disminución de la grasa visceral, aquella que rodea los órganos internos, se asocia directamente con una menor atrofia cerebral y mejores puntajes en pruebas de memoria, incluso cuando la pérdida de peso general es modesta.
El vínculo entre metabolismo y salud cerebral
El equipo de investigación, dirigido por la profesora Iris Shai de la Universidad Ben-Gurion del Negev, en colaboración con expertos de Harvard, Leipzig y Tulane, utilizó resonancias magnéticas repetidas tanto de abdomen como de cerebro para observar los cambios físicos a lo largo del tiempo.
Los resultados arrojaron que los individuos que lograron reducir su grasa visceral durante una intervención dietética inicial de 18 meses mostraron una conservación significativa del volumen cerebral total y de la sustancia gris cinco y diez años después.
Por el contrario, los niveles elevados y persistentes de grasa abdominal se vincularon con una expansión acelerada de los ventrículos cerebrales, un marcador estándar de envejecimiento y atrofia.

El rol específico de la grasa visceral
A diferencia de la grasa subcutánea o del índice de masa corporal (IMC) general, la grasa visceral demostró ser un factor de riesgo metabólico independiente. Según la doctora Dafna Pachter, autora principal del estudio, el peso por sí solo no es un indicador sensible de los cambios internos del cuerpo. La investigación subrayó que la relación entre la grasa abdominal y el cerebro se debe a mecanismos metabólicos específicos.
El estudio identificó que el control de la glucosa en ayunas y de la hemoglobina glicosilada (HbA1c) son los únicos biomarcadores que predicen con precisión la salud estructural del cerebro a largo plazo. En contraste, los niveles de lípidos o marcadores inflamatorios no mostraron una asociación comparable.
Impacto en la memoria y el hipocampo
El análisis detallado reveló que el hipocampo, la región del cerebro fundamental para la memoria, es una de las áreas más afectadas por la acumulación de grasa visceral. Los participantes con menor grasa abdominal interna obtuvieron puntajes más altos en el test MoCA (Montreal Cognitive Assessment), una herramienta de evaluación cognitiva ampliamente aceptada.
Los autores del estudio sostienen que estos hallazgos proporcionan una base científica para reorientar las estrategias preventivas. En lugar de centrarse exclusivamente en la obesidad general, recomiendan priorizar el manejo del metabolismo glucídico y la reducción de la grasa visceral en la mediana edad para ralentizar la degeneración cerebral y disminuir el riesgo de demencia en la vejez.





