Investigaciones científicas analizan las propiedades antioxidantes de Synsepalum dulcificum y su posible papel en la reducción de la hiperuricemia
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El Synsepalum dulcificum, conocido como fruta milagrosa, es un fruto tropical capaz de transformar la percepción del sabor ácido en dulce.
Más allá de esta característica, investigaciones científicas han comenzado a estudiar sus propiedades antioxidantes y su posible capacidad para reducir los niveles de ácido úrico asociados con la gota.
La fruta milagrosa pertenece a la familia Sapotaceae y contiene una proteína llamada miraculina, responsable de alterar temporalmente las papilas gustativas.
Cuando entra en contacto con la lengua, esta proteína puede modificar la percepción del sabor durante aproximadamente media hora, haciendo que alimentos ácidos se perciban como dulces.
Investigaciones científicas han analizado distintos extractos del fruto —obtenidos con agua, butanol, acetato de etilo y hexano— para evaluar su actividad antioxidante y su impacto en la producción de ácido úrico.
Los resultados mostraron que estos extractos pueden inhibir la actividad de la enzima xantina oxidasa, que participa en la formación de ácido úrico en el organismo.
El estudio también analizó el efecto de estos compuestos en macrófagos RAW264.7 tratados con cristales de urato monosódico, una sustancia vinculada a procesos inflamatorios asociados con la gota.
En estos experimentos, algunos extractos lograron reducir la generación de especies reactivas de oxígeno, relacionadas con el estrés oxidativo y la inflamación.
Ensayos y resultados
En pruebas realizadas con ratones ICR con hiperuricemia inducida mediante sal potásica del ácido oxónico, el extracto de butanol del fruto redujo los niveles de ácido úrico en sangre y disminuyó la actividad de la xantina oxidasa hepática.
Los investigadores observaron que estos efectos fueron comparables a los del alopurinol, un fármaco utilizado para tratar la gota.
Durante los ensayos no se registraron alteraciones relevantes en parámetros bioquímicos como creatinina o nitrógeno ureico en sangre, ni cambios significativos en el peso relativo de órganos como hígado y riñones.
Los resultados sugieren que los extractos del fruto podrían investigarse como posibles agentes antihiperuricémicos o como componentes de alimentos funcionales.
Origen africano y expansión a América Latina
El arbusto Synsepalum dulcificum es originario de la costa occidental de África, especialmente de países como Costa de Marfil, Benín, Nigeria, Camerún, Togo, Gabón y Congo.
En estas regiones, las comunidades lo han utilizado tradicionalmente para mejorar el sabor de alimentos ácidos como el pan de maíz fermentado, frutas verdes o bebidas locales.
Según explicó el biotecnólogo Adrián Menéndez Rey a ‘El País’, la fruta llegó a Ecuador hace aproximadamente 65 años de la mano del estadounidense Donald Brainar.
Posteriormente, su reproducción y cultivo se ampliaron a partir de 1991, de acuerdo con declaraciones de Raquel Salazar, directora ejecutiva de la empresa Zafrú Fruta Milagrosa, citadas por el mismo medio.
Registros históricos mencionan que en 1724 el capitán francés Chevalier de Marchais observó en Ouidah cómo comunidades locales masticaban la fruta antes de consumir sus alimentos.
Esta práctica permitía modificar el sabor de las comidas gracias a la miraculina presente en la pulpa.
Esta proteína puede alterar temporalmente el gusto sin aumentar el índice glicémico de los alimentos.
Por su parte, Salazar señaló al mismo medio que la fruta debe consumirse antes de comer, ya que su efecto se produce cuando la proteína entra en contacto directo con las papilas gustativas.
Uso en pacientes con quimioterapia
En Estados Unidos, la fruta milagrosa también se cultiva en zonas agrícolas de Miami y ha comenzado a utilizarse como apoyo para pacientes sometidos a quimioterapia.
Este tratamiento puede provocar alteraciones en el gusto, incluyendo sabores metálicos o desagradables al ingerir alimentos.
Instituciones médicas como el Mount Sinai Medical Center y el Miami Cancer Institute ofrecen la fruta como una alternativa para ayudar a mejorar la percepción del sabor durante el tratamiento.
Sin embargo, los centros médicos señalan que su uso no constituye una cura, sino un recurso para aliviar algunos síntomas relacionados con los cambios en el gusto.
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